Al ubicar en mi memoria el objeto debajo de la cama de mi paciente caí en cuenta en dos cosas… la primera es que no había sido ni una ilusión ni un sueño lo que había sucedido y en segundo lugar que la persona que me había llevado a mi cama había sido nada más y nada menos que el hijo del patrón. Ahora la pregunta era ¿por qué? De verdad su conducta me resultaba muy difícil de descifrar, por un lado, había parecido ser indiferente y hasta abusivo conmigo, pero, por otro lado, se había tomado la molestia de ayudarme sin aprovecharse de la situación, pareciendo algo que estoy segura que no era… un caballero… Mis pensamientos fueron interrumpidos cuando escuché la carraspera de alguien al frente de mí. Solo en ese momento me percate que ya me encontraba dentro de la habitación parada frente

