Mi voz se detuvo, no sabía cómo preguntar sin que pareciera que estaba cuestionando sus métodos, no quería provocar a ninguno de los presentes, bien sabía que no era la única opción, había muchas más enfermeras que podrían traer ya sea por la fuerza o con sobornos, yo no era indispensable, así que debía mantenerme callada y obediente para poder mantenerme con vida, al menos hasta encontrar la manera de esconder o la policía diera con mi paradero. - ¡¿EXCEPTO QUE?! ¡Habla chiquilla que no tengo tú tiempo! - Na- na… nada señor, nada solo quería saber si tendré todo el material y que hago si me hace falta algo- - ¿Ves al idiota parado en la puerta? Tu carcelero, a él le indicarás todo lo que necesites, ya sea para atender a mi sobrino como para saciar tus necesidade

