Cruzo mis muñecas una sobre otra para poder sujetarlas con una sola mano mientras que la otra se había dirigido hacia la cintura de su pantalón desabrochándolo rápidamente… - ¡Dante NO por favor basta detente, me estas asustando! Él se mantenía en silencio, su sonrisa se había borrado para dejar a cambio la expresión de un demonio que esta por alimentarse de su víctima. Tras haberse abierto el pantalón, se inclino sobre mi cuello para empezarlo a lamer y besar con voracidad. Si bien, anteriormente estos mismo besos me habrían hecho acceder a sus caricias, justo ahora me sentía completamente repugnada antes la sensación de su agresivo toque. La mano que le quedo libre empezó a rozar la zona de mis pantis, pero esta vez no se humedecieron, no podía sentir placer en medio del pánico

