La tarde transcurrió en silencio, nadie mas había subido a verme o hablar conmigo desde que el doctor y Dante salieron de la habitación. Ya estaba cansada de estar acostada, no era una persona que estuviera cómoda en completa quietud, siempre había estado ocupada haciendo algo, en mis estudios, mis prácticas, incluso en casa debía encargarme de todos los oficios del hogar y de atender las necesidades de mi padre, así que el reposo absoluto no era una opción para mí, aun entendiendo que lo necesitara. Y si bien, el brazo me dolía, tampoco seria impedimento para que me pusiera de pie. Estaba en verdad aburrida y entumida por estar recostada todo el día, así que me decidí a levantar el cuerpo, me sujete de la baranda lateral con mi mano derecha y jale mi cuerpo hacia arriba intentando hacer

