EL FINAL DE UNA CRISIS, PERO EL INICIO DE OTRA...

938 Words
Mi corazón latía con fuerza, esas palabras en mi mente sonaban igual que un “te mataré”, ya no sabía que más hacer, al menos mi estrategia me había dado un poco mas de tiempo, pero justo ahora se me acababan las ideas y mi final parecía inevitable. Permanecí en esa posición por lo que creo que fueron un par de horas, pero al juzgar en lo que iba vaciando del suero que le había conectado, tan solo habían transcurrido unos cuarenta minutos. En ese momento la puerta sonó y un hombre con bata blanca y un maletín en la mano se apresuró a entrar, detrás de él, entraron dos hombres y una chica, todos cargando grandes cajas y maletas llenos de equipos y otros instrumentos. El hombre al celular, levanto la vista y con un gesto en la cara me señalo que debía dar mi informe. Me levante con miedo, no sabía si me matarían en ese instante o si esperarían a que me sacaran de la sala. Me acerqué cautelosa al doctor y con mi voz entrecortada, empecé a dar el relato sobre las heridas que tenia y como las había tratado. El doctor escucho con atención cada una de mis palabras, aunque desconozco si las entendió todas por el tono tembloroso de mi voz. Conforme iba mencionando las diferentes heridas, el las iba examinando con un gesto de aprobación. En otro momento, eso me habría hecho sentir muy bien, sin embargo, justo ahora, el miedo por mi vida me bloqueaba cualquier tipo de emoción. - Bien niña, hiciste un buen trabajo hasta aquí, ahora yo me encargaré, debo sacar rayos x y hacer un par de intervenciones, si gustas quedarte… Pero fue rápidamente interrumpido por el hombre que se había encargado de hacerme la vida imposible hasta ese momento. - ¡NO! Ella se va en este momento, ya no tiene nada que hacer aquí. Mi corazón latió tan fuerte que podía sentirlo golpearse contra mi pecho, mis lagrimas empezaron a correr una tras otra como cascadas sin fin, me tomo del brazo con fuerza y comenzó a arrastrarme fuera de la habitación, yo intente sujetarme de la manga del doctor, pero mis dedos resbalaron rápidamente. El hombre me seguía jalando en contra de mi voluntad mientras yo suplicaba por mi vida: - ¡Por favor! ¡No me mate!, yo no diré nada, no tengo idea de quienes son ni en donde estoy, se los suplico por favor, yo no tengo la culpa, yo solo me quede a su lado para tratar de ayudarlo, se los suplico, ¡doctor ayúdeme! Fueron mis ultimas palabras antes de ser completamente arrastrada lejos de la habitación. El sujeto que me llevaba me grito con fuerza que me callara, a lo que obedecí inmediatamente rogando en mi mente que me perdonara la vida. Fui llevada a una puerta pequeña, la cual, al abrirse, revelaba una serie de angostas escaleras que daban hacia un oscuro sótano. Aun faltaban unos cinco escalones por bajar, cuando de un tirón, me lanzo con fuerza hasta abajo, impactando mi cuerpo enérgicamente contra el suelo. En el momento no sentí dolor alguno, lo único que pensaba era en acurrucarme y cerrar los ojos, no quería ver el momento en el que sacara su revolver y me disparara con él. Tras unos segundos en posición fetal con la vista apretada, logré escuchar el golpe de la puerta al cerrarse, con miedo abrí lentamente mis ojos para darme cuenta que ahora estaba sola en esa pequeña habitación completamente a oscuras. Por un lado, me sentía aliviada, no me habían matado en ese momento, pero por otro, la angustia y el pánico de no saber lo que harían conmigo más adelante comenzó a invadir cada célula de mi cuerpo. Obligue a mi cuerpo a desplazarse hacia las escaleras, a pesar de que cada musculo de el temblara sin control, encontré la manera de subir las escaleras sin hacer el mínimo ruido posible. Al llegar a lo mas alto de las escaleras, pegue mi oreja a la puerta intentando escuchar cualquier sonido que me hiciera pensar que había alguien afuera. Al no escuchar nada, intente girar con mucho cuidado la perilla de la puerta, si bien sabia que la probabilidad de q la dejaran sin seguro era casi nula, aun así, debía intentarlo. Para mi desgracia, la ligera gota de esperanza que aun tenía de poder escapar, se esfumó cual gota de agua que se evapora en el desierto, rápido y sin dejar rastro alguno, al sentir como la manija no giraba en ninguna dirección. Inmediatamente una sensación de vacío y pesadez se apodero de mi pecho, una opresión impedía que el aire entrara a mis pulmones, comencé a sentirme mareada, intente bajar las escaleras agarrándome con ambas manos de la baranda, pero en cada paso, iba perdiendo más y más el control de mi cuerpo. Sentía que ya solo estaba arrastrando mis pies en un movimiento sin sentido mientras luchaba con todas mis fuerzas para no perder el conocimiento. Pero pocos escalones antes de llegar al final de la escalera, mis fuerzas no pudieron más, enredándose mis pies entre ellos para dejar caer mi cuerpo, rodando por los escalones hasta precipitarse contra el suelo. Y eso fue todo lo que necesite, un golpe seco de mi cabeza contra el suelo para perder por completo la conciencia, mientras mi mente se perdía en el abismo de mi subconsciente, mi vida comenzó a pasar por mi cabeza, las imágenes de mi infancia y mi juventud se arremolinaban una sobre otra como un desfile fuera de control… (…)
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD