Cuando el movimiento del avión cesó, la compuerta trasera se abrió para dar paso a la fría noche, si bien me había puesto un suéter hacia algunas horas, era un hecho que la temperatura externa sería mucho más cruel conmigo. De haberme dicho cuál sería mi destino final me hubiese preparado, pero no tenía ninguna ropa abrigadora para protegerme del crudo frio canadiense. Para mi fortuna, el joven que me había recibido en el aeropuerto también había viajado en el avión y ahora estaba recibiéndome con una enorme chamarra en color negra. Mi sonrisa iluminó en mi rostro, lo que de inmediato hizo reír al joven. - Bien supuse que no venía preparada para el clima de este lugar así que pedí una chamarra prestada argumentando que había dejado la mía olvidada. Espero le sea suficiente, le qu

