Tras unos momentos de desahogar un poco el alma, tomé la fuerza para levantarme del suelo, la desesperanza había llegado a su límite, sentía que ya no tenía más opción, incluso la muerte ya no era una posibilidad de escapar, pues mi padre y mi hermano serían castigados de igual manera. Me pare frente al espejo y me mire cuidadosamente, si bien ahora mismo el llanto había dejado marcas rojas en la piel de mi cara sin contar la marcas de los golpes que había recibido últimamente, aun así, no podía decir que tenía un rostro feo, quizás con algo de maquillaje y un milagro podría ser capaz de verme bonita y llamar la atención de alguien. Por otro lado, mi cuerpo, no era el de una miss universo, pero con una ropa ajustada mis curvas podrían resaltar adecuadamente y verme atractiva. Mi físico

