12 Un mes después Aeric entró en la biblioteca de su habitación y tiró su chaleco táctico en una silla. Esperaba que Mere Marie o Cassie estuviesen ahí, instruyendo a Alice. Hechizos de memoria, tarjetas con información sobre personas que ella conocía, toda clase de cosas. Alice, como buena deportista, había estado trabajando duro para volver a recordar toda una vida de experiencias olvidadas. No hacía que doliese menos, siempre que Aeric hablaba con ella. Con la más simple broma o referencia, o tan solo con mirarla con nostalgia, Alice se ruborizaba con culpa. Él se sentía increíblemente melancólico esos días, también, porque no podía precipitarse con su pareja, tomarla en brazos y llevarla a la cama. No era más que un atractivo desconocido para ella Le rompía el corazón, sin duda. —

