Capítulo 8

1925 Words

8 —Entonces así es como luce un burdel de hados —dijo Alice, ladeando su cabeza. Acababan de entrar en una sala con una de las decoraciones más decadentes que Alice hubiera visto jamás, con cortinas rojo damasco, madera oscura y pequeños destellos dorados aquí y allá. Había sutiles luces eléctricas, seguramente, pero la mayor parte de la recámara estaba iluminada por candelabros. Las extravagantes alfombras bajo sus pies, los dos mayordomos tomando los abrigos y las tarjetas de membresía en la entrada, todo, era un poco exagerado. Y eso pensaba Alice, quien había vivido durante el hedonismo del esplendor de la antigua Roma, por amor a Cristo. —Gracias por su patrocinio —murmuró uno de los mayordomos, devolviéndole la tarjeta de membresía plateada que Echo había preparado para asegurar s

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