9 Alice soltó un bufido de risa cuando Aeric atrajo su cuerpo sudoroso contra el suyo. Su espalda estaba totalmente recostada contra su pecho y él tomó ventaja de ello. Acarició su cuello, provocándola con el roce de su barba de mediodía, mientras movía sus labios por su piel. Sus pechos se tensaron al tiempo que el calor se esparcía por toda la parte baja de su cuerpo, a pesar de haber tenido múltiples orgasmos minutos antes. —¿Cómo es posible que estés listo para otro round? —preguntó, mordiéndose el labio. Ella lo había despojado de ese traje tal como lo había planeado, y luego lo hicieron por varias horas. Ya casi amanecía, él la había agotado por completo… y no era que eso la disgustara. —No puedo evitarlo —murmuró contra su nuca—. Creo que me había dado por vencido de encontrar es

