QUE EMPIECE EL RETO

1498 Words
*** SOPHIA CARVAJAL *** Llego a casa, tomo una ducha rápida y cambio mi vestuario completamente, me coloco un vestido de tirantes con un pronunciado pero discreto escote al frente color rosa barbie arriba de la rodilla ceñido al cuerpo, coqueto pero nada vulgar, para no revelar todo de un sólo tajo coloco una chaqueta blanca, bolso y zapatillas del mismo tono; me pongo mis lentes oscuros y le pido al chófer que me lleve al sitio, si tenía la oportunidad haría lo posible para que el hombre en cuestión me lleve a casa y así pueda estudiarlo más a fondo. El restaurante que eligieron es muy elegante, ya he venido a él en otras ocasiones por lo cual conozco los buenos platos y puedo sugerir acerca del menú, aunque no me guste necesito casarme con el tal Steve a toda costa para abrirme camino en el ámbito profesional en la empresa de mi padre, eso y evitar que nos quedemos sin nada. Un empleado abre la puerta para mí, me cuestiona si alguien me espera y le indico el nombre del señor De Loer, me pide avanzar al área Vip, un pequeño salón completamente sellado para mayor privacidad; al abrirse las puertas corredizas los tres hombres se están allí riendo y bebiendo caballitos de tequila a las plenas tres de la tarde, de inmediato las miradas se dirigen a mí, no puedo ver ni una pequeña chispa de emoción en la mirada del que será mi esposo, me mira por unos instantes para volver a hablar con mi padre y el suyo -Buenas tardes caballeros, veo que ya se han adelantado a celebrar por la unión matrimonial- dije con una risa irónica -Bella dama, como no estar feliz si tendré la nuera más audaz y hermosa del país- el señor De Loer se puso de pie y se acercó a mi -Soy Stuart de Loer, es un gusto conocerla al fin- estrecha su mano en señal de saludo y de inmediato correspondo y saludo -Este es mi hijo, Steve De Loer- señala El imponente joven se levanta, sus ojos se posan en mí y sonríe, parece otra persona cuando lo hace, me siento un poco abrumada, toma mi mano y deposita un beso sobre ella -Es un placer señorita Sophia, ¿puedo llamarla Sophi? A pesar de siempre odiar ese diminutivo de mi nombre me aguanto mis preferencias y cedo positivamente - Por supuesto, como gustes Steve- contesté dulcemente con mi mejor sonrisa. Al parecer esto será más fácil de lo que pensaba. Extiende la silla en señal de cortesía para que ocupe mi lugar, sin más nos concentramos en las cartas para hacer la elección de los platillos, el perfume de Steve es delicioso, al menos tiene buen gusto para vestir, su pulcritud es sobresaliente, su cabello peinado hacia atrás le hace ver serio y sofisticado, quizás le estoy mirando de más y sus ojos se fijan en los míos, su mirada no es nada amigable, nadie nos observa y pude notar el desafío en ella -¿Sucede algo Steve?- no puedo permitir que me intimide de ninguna forma, nuestros padres casi al unísono han puesto su atención en él -Solo contemplo tu belleza- contesta con una sonrisa de lado El señor Stuart y mi padre ríen contentos y yo siento un poco de vergüenza ante su inesperada respuesta, sonrió tímidamente y me concentro nuevamente en el menú. El tiempo transcurre hablando sobre las condiciones que establecí y que sin duda ninguna de las partes se oponía a ellas, Steve también deja claro que tendrá algunas peticiones en las cuales aún trabaja con su abogado. Hasta este momento todo marchaba bien, la bomba explota cuando el señor Stuart menciona que una vez casados quiere nietos con prontitud, que hacen los matrimonios más sólidos y que él deseaba estar lo más fuerte para disfrutar a sus nietos lo mayor posible. Siento palidecer mi rostro, esto es demasiado, cómo traer al mundo hijos sin amor, era horroroso, los niños no son solo un objeto que adquieres en una tienda; necesitan un hogar donde haya amor, unos padres unidos y sobre todo ser deseados para venir al mundo, yo nunca he contemplado ser madre, aún soy muy joven. Mi cuerpo tiembla con sólo imaginarlo, en cuando levanto la vista Steve me analiza, sonríe maleficamente y contesta -Desde luego, serán tres o cuatro para que nuestra descendencia continúe, dalo por hecho padre Puedo ver en el rostro del señor Stuart cierto grado de incredulidad pero aún así sus ojos brillan de satisfacción -¿Acaso la opinión de la mujer no importa o solo es la incubadora?- señalo entre broma y broma riendo pero haciendo notar mi inconformidad -Claro querida, les daré motivación para que los hijos lleguen pronto, sé que eres una mujer inteligente y se que ambos llegarán a quererse pronto, me sucedió con mi querida Emily y la amo hasta el día de hoy aunque no esté conmigo, me dio un hijo maravilloso y se ve que ustedes ya se llevan bien, solo es cuestión de tiempo -Les irá muy bien hija, solo tienen que poner de su parte- reafirma mi padre Decido quedarme callada, no les voy a contradecir por el momento, no hasta tener esa vicepresidencia firmada y sellada por un notario con un plazo mínimo de cinco años irrevocables en el puesto. -Si me disculpan voy al sanitario- tengo que huir de esa enorme dosis de progesterona que pretende que actúe como una sumisa mujer, me levanto y salgo de la pequeña sala privada, entro al sanitario, pongo un poco de agua fría en mis mejillas, me hago la loca revisando mi peinado y maquillaje, mientras pienso detenidamente en qué debo hacer para lograr mi objetivo sin terminar siendo madre de medio equipo de fútbol, con la cabeza llena de mil ideas salgo dispuesta a continuar con la mentira más grande de mi vida. En el pasillo Steve se encuentra recargado con las manos en los bolsillos, sus ojos verdes me miran con desden y casi podría asegurar que de la misma forma que está mañana al toparlo en el elevador, de inmediato se acerca a mí acorralándome en la profundidad del estrecho lugar, como un león sometiendo a su presa y una fuerza considerable -¿Qué sucede?- pregunto sin perder los estribos -Debes desistir a la propuesta de mi padre, nosotros no nos conocemos y nunca podría fijarme en alguien como tú, rechaza el ofrecimiento de mi padre, ten un poco de amor propio, puedes venderme la empresa por una buena cantidad y tu familia podrá vivir dignamente con ese dinero -Eso jamás, tengo mis razones y si tengo que soportar tu mal genio por salvar el legado de mi familia, tener ocho hijos o perder mi amor propio como tú dices, lo haré una y mil veces- mi firmeza me hace ver relajada aunque por dentro me consuma la rabia, obviamente no estaba para nada feliz pero había mucho en juego. -Juro que te arrepentirás cada día de tu vida por esa decisión, no habrá momento en que no te lamentes, en qué desees haberme escuchado e irte- su enojo evidentemente estaba hablando por él, en realidad comprendo perfectamente su enojo, me siento de la misma forma. -Yo no espero que me entiendas pero sería mejor llevarnos bien y no como enemigos -Eso ni en tus sueños- exclama soltando mi brazo que empezaba a doler de su agarre dominante, me sacudí el brazo y lo miré fijamente -Cariño, volvamos a la mesa- artículo al ver qué un par de señoritas contemplaban nuestra escena curiosas, tomo su mano y lo atraigo hacia el salón principal del restaurante, una vez fuera de la vista de aquellas mujeres nos soltamos y su mirada irradia tanta rabia que me parece divertido por un instante. Nos acomodamos en la mesa y ambos padres nos miraron también curiosos pero ninguno dice nada al respecto. Mi padre toma la palabra -Hemos decidido hacer esto lo más pronto posible por el bien de las empresas, así que en 15 días será su casamiento, Stuart y yo contrataremos al mejor organizador de eventos para que ustedes no se preocupen con triviales y se pongan en marcha a darle a la prensa de qué hablar, necesitamos mucha publicidad sobre la unión de nuestros apellidos y de eso se encargarán ustedes, les ayudaremos con una agenda de "trabajo" para captar la atención de los medios, también una vez que se casen anunciaremos sus nuevos puestos para dirigir las cadenas restauranteras y cumplir con los acuerdos que tenemos hasta ahora para con ustedes Ambos escuchamos atentos, ninguno es capaz de protestar ante los planes de esos dos viejos empresarios, veo los puños de Steve cerrarse con evidente enojo pero en estos momentos es lo último que me importa, tengo casi en la palma de mi mano un puesto importante y la oportunidad de recuperar lo que es mío, no lo dejaré ir.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD