TODO PUEDE SUCEDER

1205 Words
*** SOPHIA CARVAJAL*** Mi día ha sido terrible de mañana a tarde, pero no voy a dejar que me arruinen la noche, según lo planeado paso por Sally para irnos de rumba, una vez casada quizás sería poco probable que lo haga pues con el puesto de vicepresidencia estaré muy ocupada intentado salvar mi legado de la familia De Loer. Me vestí con el afán de conseguir compañía está noche, necesito liberar tensión antes de convertirme en una mujer casada sin haber amado, entrando de lleno al celibato, pues aunque Steve no está para nada feo, definitivamente no llegaremos a esa clase de relación. Pase por Sally como lo acordamos en la mañana, timbre varias veces hasta que salió, mi amiga es muy segura de sí misma, muy guapa, su cabellera n***o azulado la hacia ver más blanca de lo que ya era, lucía unos pantalones ajustados y una blusa sin mangas pegada al cuerpo, yo he elegido algo más coqueto por esta ocasión. Cuando llegamos al club al cual vamos ocasionalmente me sentía feliz, relajada y con mucha adrenalina, todo se va al caño cuando veo al arrogante Steve y él me mira, es como un duelo del viejo oeste pero sin armas; decido ignorarlo, no me arruinará la noche, tendré sexo con un lindo chico sin importar su presencia. Ocupamos una mesita y comenzamos a platicar de temas diversos, cuando Sally quiso tocar el tema de mi matrimonio le pedí no hablarlo por hoy. Ella acepta mi desición y me pasa una bebida. Observo a Steve con una rubia colgada a su cuello, el toca su trasero y acto seguido se besan apasionadamente, lo observo y mi mente empieza a idear tantas cosas, me importa un bledo a quien se lleve a la cama pero está podría ser mi oportunidad para imponerme ante él como la chica dulce que todo macho quiere para poder dominarla, observo todo lo que hace, como manosea a la rubia y como me mira queriendo presumirme su hazaña, mientras tanto me deleito con varias copas de cockteles, los mejores de la ciudad, un par de chicos se acercan a nosotras y nos invitan a bailar -Amo ésta canción- dice Sally emocionada, me limito a sonreír. -¿Eres?-cuestiona el castaño musculoso y sexy que me ha invitado a bailar -Sophia, mucho gusto, ¿y tú?- digo seductoramente, es un chico lindo y mi prospecto para esta noche desenfrenada. -Alexander, el gusto es mío, eres muy guapa -Gracias, tu también lo eres- rodeo su cuello y bailamos más pegados, cuerpo a cuerpo. Tomo un par de copas más, quizá más de las que hubiera deseado, la noche transcurre y despierto en un lujoso hotel, enredada en deliciosas sábanas de seda completamente desnuda, con una terrible jaqueca y un dolor inmeso de cuerpo. Observo los alrededores y no hay nadie a la vista, solo mi ropa regada en diferentes partes de la habitación, me levanto cubriendome con la sábana, recojo mis ropas y me dirijo al baño, espío en búsqueda del causante de mi dolor de piernas, me alegraba que finalmente tuve mi noche feliz, sin embargo no encuentro a nadie, siento un poco de alivio, me aseo y me visto de nuevo. Intento recordar sobre lo sucedido la noche anterior pero es inútil, lo único que recuerdo es estarme besando con Alexander, con quién muy seguramente vine aquí. Salí de la habitación y me dirigí a la recepción a entregar la llave. -La cuenta ha sido saldada- comenta la recepcionista -¿Quién ha pagado? -No tenemos ese dato señorita, ha pagado en efectivo. Reviso la cartilla de costos por habitación y me pregunto qué clase de hombre traería tanto efectivo consigo para pagar de contado esa cantidad, -Alexander debe de provenir de una buena familia, quizás con él si deba casarme bromeo para mis adentros. Tomo un taxi rumbo a casa, la cabeza está a punto de explotarme, quizás con un poco más de sueño pueda recordar más sobre lo sucedido en esa linda habitación. Ya en casa le pido al servicio algunos analgésicos y me recuesto para reponer energías. Mientras duermo sueño con algunas escenas eróticas, un hombre me besa apasionadamente entramos por una puerta, me despojo de mi blusa quedando en brasier y le ayudo a quitarse su camisa, no paramos de besarnos, terminamos de desvestirnos uno al otro, su cuerpo está tan bien formado, se ejercita, pero el bulto en su boxer me atrae como una flauta a una serpiente dominada, al quitarlo descubro que es más de lo que podía pedir para una buena noche, nos aventamos a la cama y tenemos sexo sin parar hasta que el cansancio y el alcohol nos lo permitieron. Las risas estuvieron muy presentes, lo que me dice que fue divertido y sensual. Me despierto extasiada, tomo mi teléfono y me debato entre escribir un mensaje a Alexander para pactar otro encuentro, en realidad me quedan quince días para ser oficialmente esposa del imbécil de Steve y bien podía aprovechar para pasarla genial con este chico. Sin embargo, la cavalidad regresa a mí y decido no hacerlo. Me pongo de pie y voy hasta la cocina para comer algo, mientras lo hago tomo el diario y comienzo a leer la sección de economía, mi parte favorita, hablan sobre mi padre y la poca credibilidad que dan las finanzas de nuestras cadenas restauranteras, hacen especulaciones y creen que caeremos como muchos empresarios últimamente. - Sobre mi cadáver- susurro Regreso a mi habitación, me coloco un buen conjunto de ropa tipo sastre con falda de tubo, agarro mi cabello en una cola alta, tomo mi bolso ejecutivo y me subo a mi auto, debo apoyarme de unas gafas de sol para ayudar a mi resaca. Manejo hasta las oficinas de mi futuro suegro Stuart, una vez allí arribo con la mejor actitud del mundo, al llegar a la recepción, la asistente me mira seria -¿En qué puedo servirle?- cuestiona -Quisiera ver al señor Stuart- la mujer suelta una risilla irónica. -El señor no atiende a cualquiera que llegue pidiendo verle, tiene que otorgarle una cita- revisa una agenda- y tiene todo lleno este mes, ¿la agendo para el siguiente? -Niña, dile que lo busca su nuera, que si me piensa atender el próximo mes o quizás tenga un pequeño espacio para mí ahora mismo- la mujer me mira con cara de incredulidad, levanta el teléfono y marca unos dígitos, se aleja para hablar y acto seguido con enojo en su mirada me deja avanzar hasta la oficina de Stuart. En cuando entro me saluda muy efusivamente como él acostumbra, me siento en la silla frente a su escritorio y comienzo a hablar -He venido a verlo porque deseo ser yo quien prepare todo para la boda, no quiero poner algo tan importante en manos ajenas, también quiero que se encargue de motivar a su hijo para que de igual forma lo haga, ya sabe, elegir el pastel, la mantelería, la losa, los arreglos y centros florales, el sitio, los invitados, todo- gesticulo. Si quería que Steve cayera redondo necesitaba pasar tiempo cerca de él y como cualquier hombre con debilidades podía ser una presa fácil de manejar...
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