—¿Cuánto falta? —preguntó Selene a Reggie por enésima vez como chiquilla impaciente. Llevaban más de 45 minutos en movimiento, en los que cada 5 minutos hacía la misma pregunta. Desde la zona apartada en donde vivían los Meyer, normalmente se demoraban un aproximado de una hora en llegar a cualquier parte del centro de la ciudad. Selene parecía haber olvidado ese detalle y la ansiedad la envolvía con el pasar de los minutos sin tener una idea de cuál era el destino. —Falta menos... —respondió Reggie pacientemente y esbozando una amplia sonrisa por esa curiosidad que, en todo el trayecto, se mantenía en su máxima expresión— En unos 5 minutos, quizás... —¿Ahora si me dirás a dónde vamos? —era otra de sus preguntas insistentes. Reggie negó con la cabeza—. Hmmmm, ¿Owen está allá? ¿Alguie

