El alma de Reggie revivió ese día, su lado solaz e impetuoso empezó a refulgir como nunca, después de que su poco esplendor casi se extinguió debido a su ausencia. Disfrutaba del baile como aquella noche en la celebración de la boda de Vicky y Eros, y que no se había permitido volver a experimentar, pues, no existía otra persona en el universo que le hiciera despertar la práctica de ese tipo de actividad o mejor aún, gozarla; no había nadie más como Selene Meyer para él, con su personalidad intensa, impredecible y llena de espontaneidad. Solo ella podía ser capaz de poner a tambalear su estructura cuadrada con satisfacción y que él se diera el gusto de permitirle. Su espíritu vibraba de nuevo después de tantos años, como si hubiera estado de luto todo ese tiempo, su corazón latía desboca

