Habían transcurrido dos semanas desde que se dio la ceremonia de Eros y Victoria. Días en los que Selene anunció su logro académico y decisión al resto de la familia, para luego organizar todo lo que necesitaría en la ciudad que sería su residencia por algunos años. Fueron dos semanas cargadas de melancolía, con su joven corazón roto que no sanaría de la noche a la mañana, a lo que se le unía la inquietud del inicio de una aventura lejos del calor y resguardo de sus padres y hermanos mayores. Selene guardaba diligentemente la última prenda de vestir dentro de su equipaje, pues, esa misma noche partiría rumbo a Barcelona, después de despedir a Owen y a su esposa en el aeropuerto. Habían logrado coordinar que sus vuelos tuvieran salidas a horas muy próximas. Por supuesto, Liam y Charlotte l

