La puerta se abre y se dirigen a un comedero de lujo donde hay almuerzos deliciosos un lugar limpio y unas mesas muy bonitas de colores y sillas muy hermosas. Dorian pide dos platos de comida de forma educada mientras los ojos y sus cejas son levantadas y luego pide unas copas de refrescos. Dorian paga la cuenta y se van a tomar asiento a la mesa elegante con servilletas elegantes y con aire fresco eso puede calmar los nervios de Raquel. —Gracias por comprarme almuerzo esta delicioso y calentito —murmulla Raquel. —¿Entonces enserio soy especial para ti pero porque? —Añade Raquel nerviosa y ruborizada de sus mejillas. —En tus ojos puedo ver el brillo tan inocente y no es cualquier brillo, eres exactamente como algún dia te soñé —añade Dorian.

