"Este c*****o de amor madurado por el cálido aliento del verano tal vez sea una flor maravillosa cuando volvamos a encontrarnos". Romeo y Julieta.
William Shakespeare
Skyler se quedó de una pieza contemplándolo.
Instintivamente se llevó una mano a su cabello ensortijado revuelto pero imaginó que era tarde ya. No había forma de reparar ese desastre.
— Perdón por venir así, sin anunciarme, ¿puedo pasar? — preguntó él sin perder la sonrisa.
Ni siquiera se le ocurrió a Skyker, en ese momento, preguntar la forma en que había obtenido su dirección.
Ella tragó nerviosa. Pues el desastre de su cabello no se comparaba al que era su apartamento.
Al menos tenía una especie de biblioteca pequeña que ocultaba a medias su cama desarmada. Sillón cama mejor dicho.
— S...si...pasa...— respondió ella y abrió del todo la puerta.
Él observó a su alrededor. Imaginó que evidentemente le había ido realmente mal a la joven para terminar en esa caja de zapatos apestosa. Aún así se notaba los intentos de ella por hacer de ese sitio un lugar más ameno. La pintura, las fotos colgadas.
Él le entregó la cámara y las flores.
Ella se acercó a la mini cocina y dejó las flores en la mesada para mirar bien la caja.
— Esta cámara es muy cara Franco, no puedo aceptarla...— susurró y estiró sus brazos con ella en sus manos.
El movió una silla para sentarse.
Negó haciendo un gesto con la mano.
— No, por favor es lo menos que puedo hacer...
— Yo...pensaba arreglar mi cámara vieja...— admitió ella compungida.
— Véndela y con el dinero paga el arreglo...por favor...— insistió él.
Siguió mirando alrededor y ella se sonrojó.
— No esperaba visitas. ¿Quieres algo de beber? — ofreció ella con cordialidad.
Franco miró sus muslos que ya no eran esbeltos pero conservaban su atractivo y subió por ellos hasta llegar a sus pechos redondos.
Lo que en verdad quería era arrancarle la camiseta y comportarse de forma incivilizada pero eso daría por tierra con sus planes.
Sky se sintió desnuda cuando él la miró de cuerpo entero.
El italiano carraspeó.
— De hecho pensaba invitarte...no sé, ¿ a almorzar o un brunch?. Vi un lugar cerca de aquí que me gustaría probar...y para serte sincero no tengo con quién ir...
Ella sonrió cohibida y aprovechó para poner las flores en un botellón de vidrio lo que le permitió darle la espalda y a Franco ver una porción de su culo redondo tapado apenas por la camiseta.
Las curvas de la rubia lo encendían, no lo iba a negar...contrario a lo que podría haber pensado, solo deseaba enterrar su cabeza entre sus pechos y su v***a entre sus piernas mientras esos muslos amplios pero firmes abrazaban su cadera.
El pensamiento de ella desnuda bajo su cuerpo y pronunciando su nombre mientras pedía por más, lo endureció y se removió incómodo en la desvencijada silla.
—...por eso dudo que un hombre como tú no tenga quien lo acompañe — le estaba diciendo algo y él estaba tan disperso que se perdió la mitad del cuento.
Con las flores en el jarrón, sonriente las colocó en la pequeña mesa que a veces funcionaba también como escritorio.
— Las apariencias engañan mucho más seguido de lo que piensas Kylie...— dijo él y ella se sonrojó nuevamente.
— Mi padre me decía Kylie — confesó ella y era la pura verdad.
— ¿Y tu padre ya no...?
Ella negó con la cabeza con tristeza.
— Creo que algo recuerdo, de Londres — susurró él.
— Sí, fue un tiempo antes de nuestro encuentro en Londres su fallecimiento — clarificó ella —. Pero bueno...la realidad es que mis conocidos me llaman Sky, y así lo prefiero...— concluyó.
— Para ser sincero, ví tu nombre en la tarjeta que me diste...— respondió él serio. Igual no estaba dispuesto a admitir que sabía que ella era la misma Skyler que lo había rechazado...la modelo.
"Mierda , se había olvidado de eso". Pensó Sky...pero de todas maneras. ¿Qué posibilidades reales había de que la asociara con la joven modelo que supo ganarse las pasarelas de Europa?.
— Y bueno SKY — dijo él y sonrió —. ¿Aceptas mi invitación o no???
Ella lo miró dudosa por un momento. Se sentía tentada pero a la vez no entendía que podía querer Franco con una chica como ella. Y así se lo hizo saber.
— ¿Porqué yo? — le preguntó frunciendo el ceño.
— ¿Porqué no? — le contestó él alzando una de sus cejas.
Ella se encogió de hombros y luego cruzó sus brazos sin darse cuenta de que ese movimiento dejaba ver una porción mayor de sus piernas desnudas lo que a Franco no se le escapó, por supuesto.
— Mírate — susurró ella —. Eres Franco Ferrante: italiano, atractivo, millonario...tu familia es dueña de una de las marcas de indumentaria más glamorosas del mundo...podrías estar con cualquier modelo o mujer famosa y bella, con la que quisieras por amor de Dios...— completó ella sonriendo irónica.
Franco se levantó y se acercó a ella hasta quedar a pocos centímetros de su rostro.
— Tú eres una chica atractiva Sky — murmuró con voz ronca.
Ella rió y miró para un costado antes de volver su vista hacia el frente. Podía distinguir el deseo en los ojos oscuros, no estaba bromeando. Él hablaba en serio.
Franco acercó una mano a la mejilla de Skyler y la acarició con suavidad.
— Es cierto...podría tener a cualquier mujer que quisiera posiblemente — él era consciente que desde que se había convertido un hombre "atractivo" según los estándares de la época, muchas mujeres se tiraban a sus pies prácticamente, no era idiota. También sabía que ser un CEO italiano (o estar en camino de serlo) de una marca importante y por ende millonario era un plus para esas mujeres, pero ella no parecía interesada en su fortuna...Al menos no le parecía eso. Nunca lo estuvo de hecho sino lo hubiera aceptado desde un primer momento.
Skyler suspiró expectante.
— Pero yo no quiero a esas mujeres, yo te quiero a ti...— susurró y pasó su pulgar por los labios carnosos de la rubia poco antes de agachar su cabeza para darle un beso que en principio fue exploratorio, la obligó a abrir los labios y metió la lengua. Sintió como las manos de ella lo tomaron de la camisa y con un gemido llevó una de sus manos a su nuca mientras con la otra apretó su culo, levantándolo para presionarlo contra su dureza.
Skyler lo abrazó por el cuello y el beso, cada vez más erótico, pareció salirse de control.
Franco empujó a Sky contra una pequeña pared y con ambas manos tomó su culo y acarició sus muslos, luego metió una de sus manos por debajo. Por entre medio de las piernas de ella, mientras Skyler temblaba.
Con uno de sus dedos movió sus bragas y empezó a acariciarla entre sus labios vaginales y luego sobre su clítoris inició una presión sutil que se convirtió en frotamiento cuando ella se revolvió bajo él. La rozó hasta sentir que la ex modelo se estremecía en espasmos que anunciaban su orgasmo.
Y Franco tuvo que utilizar todo su autocontrol para no tomarla allí mismo contra la pared.
Separó la boca de sus labios y bajó su cabeza para apoyar su frente en la de ella.
— Ahora por favor, vístete y salgamos...sino no responderé de mi...— murmuró él con la voz ronca, cargada de un deseo que venía madurando desde hacía años...aunque la muchacha, aún, no tuviera consciencia de ello...