Sky se quedó estupefacta y no supo cómo reaccionar...mucho menos cuando Franco atravesó su puerta con una sonrisa de oreja a oreja y la abrazó alzando su cuerpo en el aire y dándole un beso arrebatador que le quitó por completo el aliento. Una parte de ella quiso reprocharle haber desaparecido tantos días sin contactarse... mientras internamente se decía que ellos no eran nada a fin de cuentas, entonces ¿por qué le había molestado tanto su desaparición? El italiano se había empezado a colar bajo su piel y hacía mucho que no dejaba acercarse tanto a ningún otro hombre a su vida. Y fuera de todo aquello, no podía evitar sentirse dentro de su abrazo emocionada y hasta en un punto querida. Deseada. –Cómo te extrañé cielo mío, bella...— pronunció él con marcado acento italiano, dejándol

