ENTRENAMIENTO DE LA LUZ Y EL ESPÍRITU La mañana comenzó con una niebla suave cubriendo el valle sagrado donde se llevaría a cabo el entrenamiento. A lo lejos, los cristales flotantes del templo ancestral irradiaban una luz tenue que se filtraba entre los árboles de hojas plateadas. Todo estaba en silencio, como si incluso el viento contuviera la respiración. Los sabios, con túnicas que brillaban bajo la luz del sol naciente, se colocaron al frente del campo. El anciano líder alzó sus brazos y su voz retumbó, profunda y calmada: —Hoy no entrenarán solo sus cuerpos… entrenarán sus almas. Porque la guerra que se acerca no se gana con fuerza, sino con propósito. Los guerreros se colocaron en filas perfectas: Kalen, Ania, Fyodor, Maki, Mikau, Axel y decenas más que ahora formaban parte de l

