Narra Felicia
Estoy realmente feliz porque se acerca el día de mi exposición de artes, sólo cuento los días, invité a Arturo así como él me había invitado a su fiesta, también tuve que mencionarle que puede llevar a su novia, no muy de buenas ganas, pero lo que menos quiero son escándalos y menos viniendo de ella. A quien si de plano no quiero ver ni de broma es a mi ex, después de lo sucedido la vez pasada en mi departamento, sino fuera por Arturo que llegó. Ya no quiero pensar más en ese asunto.
- ¡Buenos días amiga!- me saluda mi amiga entrando a mi departamento.
- Buenos días Karla.- le digo con una sonrisa.
- ¿Qué te trae aquí tan temprano?- le pregunto con curiosidad.
- Vine a llevarte de compras, para que te compres algo muy hermoso para lo de tu exposición- dice jalándome del brazo para salir del departamento. Tomo mis cosas y mis llaves y salimos.
- Está bien, pero no me jales tan fuerte- le dije zafándome de su agarre
Una vez fuera del edificio, subimos a su carro, lo encendió para dirigirnos al centro comercial. Llegamos, nos bajamos, entramos a la plaza para recorrer tiendas así para elegir algo bonito y elegante, ya que se trata de una ocasión muy especial y lo amerita. Escogí un vestido n***o, largo pegado al cuerpo con un escote y espalda descubierta, también unas zapatillas del mismo color, mi amiga escogió un vestido verde esmeralda corto y también con escote y unas zapatillas del mismo color. Y por supuesto, maquillaje nuevo.
Saliendo de la tienda departamental, fuimos a un restaurante cerca de la plaza, ya era más de medio día, así que ya hace hambre. Pedimos un almuerzo ligero, yo pedí fruta y mi amiga pidió pan tostado con mantequilla y jugo.
- Y dime algo amiga, ¿Sigues en contacto con Arturo Sandoval?- me pregunta mi amiga con su sonrisa pícara.
- Claro que sí, hablamos casi todos los días. – le dije entre suspiros
- Me da gusto, ya estoy creyendo que el cómo tu ángel de la guarda- dice y bebe un poco de su jugo.
- ¿Por qué lo dices? – le digo alzando una ceja por lo que dijo.
- Porque el siempre aparece en situaciones en que te encuentras en peligro por culpa de ya sabes quién. – dice esta vez ella alzando los hombros.
- Hola Felicia hermosa- nos interrumpe la voz de un hombre, y uno muy guapo por cierto.
- Hola, Arturo ¿cómo estás? – le pregunto mientras me levando de la silla para poder saludarlo mejor. Mi amiga imita mis movimientos para saludarlo también.
- Bueno, yo los dejo, tengo otras cosas que hacer- dice mi amiga despidiéndose de él y sale casi corriendo. Ya me las pagará después por dejarme a solas con Arturo.
- ¿Me puedo sentar? Me pregunta Arturo rascando su nuca con un poco de pena.
- Claro que sí, adelante- le digo señalando con la mano la silla.
- Después de ti hermosa- me dice con esa hermosa sonrisa que tanto me encanta.
- Gracias.- le digo regresándole la sonrisa, y él se sienta después de mí. Realmente es todo un caballero. La verdad así quien no se enamoraría de alguien como él.
- Qué bueno que te veo hermosa- dice un poco preocupado.
- ¿Qué ocurre? – le digo extrañada y él suspira
- Te voy a quedar mal, no podé ir a tu exposición- dice decepcionado- Pero ahora como me estoy haciendo cargo del despacho Sandoval, estoy más cargado de trabajo.
- No te preocupes, yo te entiendo- le dije con tristeza.
- No te pongas así, no deseo verte triste y menos por mi culpa- me dice tomándome de mi cara con sus manos para que lo mire a sus ojos y me mira con preocupación.
- Descuida, de verdad lo entiendo. – le dije regalándole una sonrisa.
- Vamos, te llevo a tu casa, hermosa.
Nos fuimos del restaurante, nos subimos a su carro, condujo y en todo el camino ninguno de los dos dijo nada.me despedí de él, me bajé del carro y me fui a mi departamento. Estoy muy triste porque Arturo no estará el día más importante para mí. Le llame a Karla y a los chicos, Julián y George. Los invité a venir a mi casa para pasar un buen rato con ellos, que no implique antros, no por ahora, pero si habrá bebidas, sino se aburren.
- Bienvenidos chicos- los recibo con un beso en la mejilla y dándoles un fuerte abrazo.
- Hola, que milagro que nos invitas a tu humilde vivienda- me dice Julián con tono burlón
- No le hagas caso a este tarado- dice George dándole un leve golpe en el hombro y este se queja. Yo y Karla sólo nos reímos
- Tomen asiento por favor, están en su casa. Les digo a los tres.
- Gracias – me dicen los tres al mismo tiempo
El resto del día, nos la pasamos platicando, bebiendo, gritando, bailando y llorando por penas de amor, fuimos todo un desastre, peor que en un antro. En el transcurso de la noche más tranquilos nos pusimos a ver películas. Mis amigos se fueron hasta las 2 de la mañana y bastantes cansados. Me cambie, me puse mi pijama para estar más cómoda, me recosté en mi cama ya para dormir.
***
El día más esperado al fin llegó, hoy es mi exposición de arte, aunque no estoy del todo feliz, ya que no podré ver al guapo de Arturo Sandoval. Pero ni hablar, sé que ahora que dirige el despacho de su familia y ahora tiene que llevar todos los casos que le dejó su padre. Sólo faltan unas pocas horas, así que aprovecho el tiempo para invertirlo en mi persona, así que fui a un salón de belleza esta vez, no suelo ir a lugares así, pero esta vez es para quedar mucho más guapa, obviamente mi amiga Karla me acompaña, y nos cambiaremos en mi departamento. Ya una vez listas, mi amiga llevará su carro para no pagar taxi, llegamos una hora antes para ver los mínimos detalles para que todo salga perfecto esta noche.
- Ya está todo listo amiga- Dice Karla terminando de revisar lo que faltaba
- Perfecto. Ahora a empezar a recibir a los invitados más importantes.- le digo a mi amiga tomando la lista para dirigirnos a la entrada de la galería.
Una vez en la entrada, empezamos a recibir a los invitados, aun no puedo creer que todo esto, tanto por lo que soñé y luche, todo gracias a mis padres, me habría encantado que estuviesen aquí, pero se fueron a Dallas, Texas a ver a un familiar que está enfermo, espero que mejore.
Y otra vez mi mala suerte me acompaña, veo a Jesús vestido de traje de gala acompañado por una pelirroja despampanante, con un vestido rojo, zapatillas del mismo color y bien maquillada (toda una zorra, igual que la tal pamela, pero a mi ex le queda muy bien ese tipo de mujeres) al parecer la trajo sólo para darme celos, pobrecito, eso cree él.
- ¿Tú que haces aquí? No estas invitado- le digo muy molesta
- Lo sé Felicia, pero no quería perderme tu gran día- dice él con su sonrisa patética y cínica. - -- Además un amigo estaba invitado, pero no pudo venir me pidió que viniera en su lugar- Dice entregándome la invitación. La veo y no sabía que esta persona fuera amigo de este imbécil. Ni modo, tuve que dejarlo entrar.
Ya terminé de recibir a todos los de la lista, excepto a uno, Arturo Sandoval.
Después de una hora en la galería, estaba pendiente de que algo se les ofreciera a los invitados, cuando mis ojos miran en donde se encontraba él, y la verdad no lo podía creer, realmente si pudo venir. Arturo me mira con esa hermosa sonrisa que enamora.
- Hola bella Felicia- dice al momento que está cerca de mí, y me deposita un beso en la mejilla.
- Hola, Arturo- le digo regresándole el beso.- pudiste venir.
- Así es hermosa, por nada me perdería tu momento- dice sin quitarme la vista de mí.
- ¿Cómo le hiciste?- le pregunto curiosa.
- Pues deje algunos casos no muy importantes pendientes. – dice con la intención de quererme besar.¡ Oh por Dios! Estoy a punto de volver a probar esos carnosos labios.
- ¿Interrumpo?- dice una voy femenina, Pamela.
Arturo y yo nos separamos y ella sólo se nos queda viendo de mala gana.
- ¿Creí que veníamos juntos a esta patética exposición?- dice con rencor
- ¡CALLATE! – Dice Arturo gritándole de mala gana para que me dejara de insultar.
- Entonces no me hagas buscarte y armarte un escándalo- dice y se aleja, él sólo me mira con preocupación.
¿Por qué tiene que ser tan posesiva? Digo sólo somos amigos, aunque debo admitir que estoy enamorada de Arturo.
Al fin terminó la exposición, y a excepción de algunos contratiempos por ahí, todo salió como yo esperaba.
A la mañana siguiente me levante tarde, pues era domingo y la verdad tenía flojera, así que fui a la cocina a prepararme el desayuno, una vez listo, fui a la sala a ver un rato de televisión y disfrutar de una buena película.
Estaba tan concentrada que el sonido de un mensaje en mi celular hiso que volviera a mi realidad. Revisé el teléfono, y vi que era mensaje de Arturo.
Arturo- Hola hermosa ¿cómo estás?
Yo- hola, bien gracias ¿y tú?
Arturo- apenado contigo por lo de anoche con Pamela
Yo- no te preocupes, todo está bien.
Arturo- a veces ya no sé qué hacer con ella.
Yo- en verdad te entiendo, ella también debería entender que sólo somos amigos
Arturo- lo sé hermosa.
Arturo- me gustaría invitarte a una cena el otro fin de semana, no habrá nadie que nos moleste, te lo prometo.
Yo- está bien, estamos en contacto.
No hubo más mensajes. La verdad no sé qué hacer o que pensar, realmente me encanta pero con la noviecita que tiene será imposible que lleguemos a tener algo más que amistad. Por ahora sólo tengo que mantenme al margen en esta relación con él.
Ya era martes y no he dejado de pensar en esa cena con Arturo, no sé qué ponerme así que le llame a Karla, mi amiga, para que me acompañara a comprar algo bonito para la ocasión.
- Mira amiga, este vestido esta hermoso- dice mi amiga jalándome hacia la boutique.
- ¡Tienes razón amiga!- digo abriendo los ojos con sorpresa y emoción
- Este te quedará perfecto, junto con estas hermosas zapatillas- vuelve a decir ella mientras sigue jalándome del brazo.
Era un hermoso vestido azul, largo, con brillos abierto de media pierna y escotado, los zapatos eran del mismo color, también escogimos unos accesorios como un colla con un dije en forma de corazón color dorado y una pulsera para que hicieran juego.
Salimos de la tienda y aprovechamos para pasar a almorzar porque ya era un poco tarde, y moríamos de hambre. Fuimos a uno de los restaurantes de la plaza, nos sentamos y se acercó una muchacha para pedir nuestra orden, una vez que pedimos se retira. Yo pedí una ensalada de fruta y jugo, mi amiga un sándwich y jugo también.
- Definitivamente es nuestro destino encontrarnos- dice una voz masculina y conocida, el idiota de Jesús.
- ¿Qué quieres? – Le digo molesta
- Es mejor que te largues de aquí- dice esta vez mi amiga levantándose de su lugar- no es la primera vez que la molestas.
- Muy bien, me iré, pero no me rendiré.- dijo y se fue
- ¿Hasta cuándo te seguirá hostigando de esa manera?- pregunta mi amiga molesta y a la vez preocupada.
- Te juro que no sé qué más hacer con ese idiota- le digo bufando de mala gana
Después de un mal momento, mi amiga y yo terminamos de almorzar, pagamos la cuenta y nos fuimos a mi departamento. Ya era casi de noche y para que mi amiga no manejara de noche le pedí que mejor se quedara a dormir, nos pusimos a ver películas y pasar una noche agradable de amigas.
- ¿Y qué has pensado con respecto a Arturo? – pregunta mi amiga de la nada sacándome de mis pensamientos.
- Y dale con el tema- le digo rodando los ojos con molestia- sabes muy bien que tiene novia.
- Y ya te dije que eso no es impedimento para que puedan estar juntos.- dice restándole importancia agitando la mano- tienes todo el derecho de ser ama y que te amen, y quien mejor que él.
- Hasta cierto punto tienes razón, pero con esa oxigenada cerca de Arturo será imposible- digo rendida- quizás si hay alguien más por ahí para mi.- Le digo pensativa esta vez.
Aunque por dentro mi corazón sólo late por el cada vez que pienso en él o me lo encuentro en los lugares a los que frecuento. Tal vez este sábado que lo vea le confiese lo que siento por él, o tal vez no, la verdad no lo sé, pero pensándolo bien Arturo también sienta algo más, digo, en una ocasión que me trajo hasta mi casa se despidió de mi con un beso en los labios, el día de mi exposición estuvo cerca de volverlo hacer, sólo que la oxigenada esa nos interrumpió. Está decidido, el día de nuestra cita le confesare todo.
(***)
Llegó el día que tanto anhelaba para poder volver a ver a Arturo Sandoval, estaba súper nerviosa, porque tomé la decisión de por fin decirle mis sentimientos por él, no importará nada más, porque de todo lo que ha pasado entre nosotros es lo que más importa, con sólo verlo mi corazón está a punto de salir de mi pecho para abrazarlo y besarlo con todo el amor del mundo.
Sentía que al fin mi sueño se haría realidad, estar con un hombre que realmente lo vale o al menos pasar momentos agradables con él, pero no pierdo la esperanza de que algún día pueda estar con el hombre del que me enamoré desde aquel día que lo conocí . Arturo es todo lo contrario a Jesús, es tierno, amable, caballeroso y sincero, en cambio Jesús es mentiroso y posesivo. No sé qué fue lo que me atrajo de él.
La verdad nunca pensé que algún día volvería a amar a alguien con tanta intensidad, creo que hasta más de lo que creí sentir por el idiota de mi ex. Jesús sólo se dedicó hacerme tanto daño, pisoteo tanto mi corazón y mis sentimientos con sus celos y mentiras.
Flashback.
5 años atrás
Salía del cine con mi amiga Karla, estábamos tan concentradas en nuestra plática que sin darme cuenta choqué con alguien, era un hombre muy guapo y amable.
- ¿Estás bien? -me pregunta él con una hermosa sonrisa
- Si, gracias- dije algo apenada
- Me alegro- dice y se va
Volteo hacia dónde va caminando y veo que una mujer guapa de piel morena y cabello castaño oscuro se acerca a él, lo besa y lo toma del brazo mientras se van alejando. Seguramente debe ser su novia.
- Tierra llamando a Felicia- dice mi amiga mientras me quedo como mensa viendo a ese hombre tan guapo
- Lo siento- le digo saliendo de mi trance
- Este guapo, verdad- me dice con una sonrisa pícara.
- Bastante- le digo suspirando- pero ya tiene novia.
- Si, ni modo- dice restándole importancia agitando la mano.
Después de irnos de ahí, nos fuimos a cenar del cine, una vez que terminamos cada quien se fue a su casa, prendí la tv para mirar un rato las noticias, sobre todo mi sección favorita, los espectáculos, mientas daban las noticias me fui a cambiar y ponerme algo más cómodo, regrese a la sala para seguir viendo el noticiero y siempre tiene mucho de qué hablar un abogado muy prestigioso de la ciudad, Richard Sandoval, y a su lado esta su esposa e hijo, que por cierto, esta guapísimo.
(***)
Han pasado 5 días desde que vi a aquel hombre guapo. Era viernes en la mañana y salí a correr al parque, me puse mis audífonos para escuchar música mientras hago ejercicios. Empecé a correr, estaba mirando hacia enfrente, cuando lo veo nuevamente al hombre del cine, se veía tan guapo en ropa deportiva, se dio cuenta que lo miraba y se fue acercando a mí con esa bella sonrisa.
- Hola guapa, ¿Cómo estás?- me dice cerca de mí y dando un beso en mi mejilla.
- Hola, bien gracias y ¿tú?- le digo un poco nerviosa.
- Me alegro mucho, yo también estoy bien gracias.- me dice con esa hermosa sonrisa.
- Por cierto, ¿cómo te llamas, hermosa?- me pregunta con curiosidad.
- Felicia Spencer- le digo mientras le doy la mano
- Mucho gusto, yo me llamo Jesús Hernández. Pero puedes decirme sólo Jesús. – me dice recibiendo mi mano, pero esta vez dándole un beso en ella.
Nos sentamos en una de las bancas que estaban cerca de donde estábamos, estuvimos platicando por un buen rato, me contaba en lo que estaba estudiando al igual que yo, también nos contábamos anécdotas, la mayoría eran divertidas. Ya para despedirnos intercambiamos números, después nos despedimos y cada quien se fue por diferentes caminos.
Al paso de los meses, Jesús y yo comenzamos a conocernos más, y al año me pidió ser su novia lo cual yo acepté con mucha alegría. Todo iba tan perfecto hasta que un sábado mis amigos me habían invitado a salir a un club nocturno, le llame a mi novio para invitarlo pero nunca me respondió, supuse que estaba ocupado con cosas de su trabajo. Una vez llegó la noche, nos encontrábamos en el club escuchando buena música, los cuatro nos pusimos a bailar cuando de repente siento que alguien me jala del brazo, y era Jesús, se le veía realmente molesto.
- ¿Qué te pasa?, me estas lastimando.- le dije molesta
- ¿Te parece poco?, ¿qué estás haciendo en este lugar con esos tipos?- dice con mucha furia en su voz y en sus ojos.
- Me vine a divertir con mis amistades- le digo mientras intento soltarme de su agarre
- ¿Y por qué no me avisaste? Así pude estar contigo.- dice y al fin me suelta
- Te estuve llamando, pero nunca respondiste a mis llamadas- le dije mientras sobaba mi brazo por su agarre
- Disculpa, estaba ocupado con unas cosas- dice ya un poco más calmado
Después me tomó de la mano y nos subimos a su carro, después de un rato, me dejó en mi departamento, nos despedimos como si nada.
Continuara…