Estoy en mi departamento algo triste porque no puedo dejar de pensar en Arturo, después de la fiesta del despacho y verlo cerca de esa zorra de Pamela, pero por otra parte estoy alegre porque nuevamente me salvo de ese maldito de mi ex, sólo deseo que ya me deje en paz de una vez por todas. Más tarde me encontraba en una cafetería con Karla platicando de lo más tranquilo, hasta que veo entrar a Arturo con la rubia oxigenada esa. Me les quedo viendo por un momento, hasta que él me mira con esos hermosos ojos color miel, yo enseguida bajo la mirada hacia mi bebida algo apenada.
- Buenos días, señoritas- dice Arturo aun lado de nosotras
- Buenos días- dijimos al mismo tiempo mi amiga y yo, pero aún sigo con mirada hacia abajo
- Felicia hermosa,-me habla él y yo levanto la mirada hasta llegar a sus hermosos ojos y con esa bella sonrisa que tanto me gusta de Arturo.
- Si, dime- apenas digo
- Te quería entregar otra invitación, pero esta vez es para celebrar mi cumpleaños número 27- me dice él entregándome la invitación. – ahí viene el lugar, día y hora.
- ¡Muchas gracias!- le digo recibiéndola
- Oye, ¿Y también puedo ir yo?- le dice Karla, y el asienta con la cabeza. Bueno esta amiga mía no tiene el cinismo con esto de las fiestas, no pierde oportunidad.
- Espero que no me vuelvas a dejar como el otro día- dice con esa hermosa sonrisa
- No te preocupes ahí estaré más tiempo, te lo prometo- le digo más apenada que antes.
- Amor ya está tu café, nos podemos ir por favor- nos interrumpe la oxigenada esa.
- Vámonos,- dice molesto y se despide de nosotras. Demonios, ¿siempre tiene que estar todo el tiempo con él?
- No te preocupes por esa zorra, él sólo tiene ojos para ti.-me dice Karla con la invitación en la mano
- No lo sé amiga- digo suspirando.
Llegó el día del cumpleaños de Arturo, esta vez es un poco más privada, hay menos personas de cuando fue su nombramiento como abogado principal del despacho Sandoval. Yo fui vestida con un vestido color azul, largo y escotado, me dejé el cabello suelto con unas leves ondas, zapatos del mismo color del vestido, mi amiga llevaba un lindo vestido rojo carmesí, ella recogió su cabello en un peinado alto, se veía realmente guapa. Nos encontrábamos dentro del salón de eventos y era un lugar hermoso, en parte de atrás tenía un bellísimo jardín muy bien iluminado, mi amiga y yo nos fuimos a sentar en una mesa donde estábamos asignadas, ahí se encontraban una pareja que se veían muy enamorados y felices, y dos hombres muy guapos, los dos son rubios de ojos verdes y vestían trajes muy elegantes, y mi amiga se queda babeando por ellos, ellos también nos miran mucho a nosotras, así que ella no pierde la oportunidad y se pone a platicar con ellos yo solo ruedo los ojos con cansancio. Un camarero se acerca con unos platillos que se veían realmente deliciosos, langostas acompañadas de ensalada, y de un buen vino blanco, nos pusimos a cenar porque más tarde sería lo del pastel. En ese rato la verdad me la pase bastante aburrida, en cambio mi amiga estaba de lo mejor con esos dos hombres tan guapos, y pues Arturo estaba con su familia y la tal Pamela esa y supongo que también la familia de ella. El tiempo pasó como una eternidad, y llegó el pastel, todos empezamos a cantar feliz cumpleaños, una vez que Arturo apagó sus velas, aplaudimos su familia y amigos se levantaron de sus lugares para felicitarlo, obviamente no me quedé sin poderlo abrazar esta vez y aprovechando que se alejó la noviecita esa de él. Ya estando frente a Arturo lo pude felicitar y abrazarlo.
- ¡Muchas felicidades Arturo!- le dije dándole también un beso en la mejilla.
- Gracias mi hermosa Felicia- dice correspondiéndome el beso.
- Te deseo todo el éxito en la vida- dije y una vez que vi que venía la vieja esa, me solté de su abrazo y me fui a mi lugar.
Al poco rato empezó la música y todos los que venían en pareja se levantaron para bailar, y mi amiga no pierde la oportunidad, se fue con de los hombres guapos que estaban sentados en nuestra mesa, el otro intentó invitarme pero me resistí.
- Hola hermosa Felicia- me dice Arturo acercándose a mí.
- Hola, Arturo- le dije con una sonrisa.
- ¿me permites bailar contigo?- me pregunta tendiéndome su mano. No lo pienso dos veces y me levanto tomada de su mano.
- Te ves muy hermosa el día de hoy- me dice él susurrando en mi oído mientras bailamos.
- Gracias- le dije sonrojada
Estuvimos bailando por un buen rato, y en todo ese tiempo me sentía tan bien que me olvide de todo y de todos, como si fuera un sueño del cual no me gustaría despertar. Estaba tan concentrada en mi mundo de fantasías, que de la nada alguien interrumpe.
- Disculpa, pero ¿podrías dejarme bailar con mi novio?- dice la oxigenada de Pamela con arrogancia.
- Si, lo siento- dije deparándome de Arturo y lo miro mientras me alejo de él y sólo me mira con algo de tristeza.
Estoy realmente triste por a veces siento que él si es para mí pero al mismo tiempo no lo es. La fiesta está por terminar, así que busco a mi amiga que no la veo desde que estuve bailando con Arturo, quizás se fue con aquel hombre guapo de ojos verdes y a mí me dejó aquí sola, como suele hacerlo en ocasiones. Ya la vi y se ve realmente feliz, sólo espero que encuentre a un buen hombre, también lo merece.
Narra Arturo Sandoval.
Estoy verdaderamente feliz, anoche baile con la mujer de mis sueños y de la que me enamoré, Felicia Spencer, hasta que llegó Pamela a sacarme se ese momento feliz. Desde que la conocí y la miré por primera vez a los ojos, sentí una chispa en los ojos, una especie de conexión y una corriente eléctrica que recorrió en todo mi cuerpo. Pasaron dos años que no supe nada de ella, pasando ese tiempo la volví a ver, yo iba saliendo de un restaurante con Pamela. En ese momento se me iluminó de nuevo mi corazón, también hemos pasado por muchas cosas en lo poco que llevamos de nuestro reencuentro y siempre que iba a un lugar siempre me la encontraba, y soy de las personas de las que si creen en el destino y el verdadero amor a primera vista, he tenido realmente pocas novias, de las cuales sólo están conmigo por dinero o sólo porque se quieren divertir. En el caso de Pamela, sé que es por negocios entre mi padre y el de ella, la verdad yo no siento nada por ella, será muy guapa pero es fría, calculadora y en especial, muy posesiva. Como desearía a mi hermosa Felicia a mi lado ella es todo lo contrario a Pamela, más sencilla, hermosa, carismática y con unos hermosos sentimientos.
- ¿Amor, qué opinas de este vestido? – me dice Pamela sacándome de mis pensamientos
- Ah? la verdad ni tengo idea de que hablas.- le digo un poco molesto.
- ¿Puedes dejar un momento lo que estás haciendo y ponerme atención? – me dice ella más molesta- no se te olvide que el sábado en la noche es la cena con mis padres
- No, no sé me olvida, Pamela.- le digo rodando los ojos con fastidio.
- Entonces quiero que me acompañes a comprar ropa- dice jalándome de un brazo para que me levante.
No la soporto. Buscaré un pretexto para terminar con ella, no me importan los posibles negocios entre ambos despachos, yo sólo deseo estar con la mujer que amo de verdad y no con una mujer que sólo me quiere por mi dinero. Sé que mi padre se molestará mucho si llego a romper el compromiso con Pamela, mi madre siempre me ha dicho desde pequeño que encuentre a una mujer que me ame y yo a ella, pero siempre tiene que callar ante mi padre de ese tema, porque él siempre ha dicho que el prestigio de la familia esta ante todo.
Más tarde salí de la oficina para relajarme un poco de todo lo que siento que me asfixia tanto trabajo como los berrinches de Pamela. Entré a la cafetería y como casi siempre volví a encontrarme con la mujer de mis sueños.
- Hola hermosa Felicia- dije mientras me acerque a ella, y darle un beso en su mejilla
- Hola, Arturo- dice ella correspondiendo el beso
- ¿Cómo has estado?-le pregunto a ella mientras me siento a su lado
- Muy bien gracias, ¿Y tú?- me dice con su hermosa sonrisa
- ¿Por qué tan sola?- le pregunto curioso
- Estoy esperando a Karla, mi amiga, pero ya está un poco atrasada.- dice con algo de resignación. Yo sólo solté una pequeña risa
- Y dime, ¿Cómo te va con la pintura?
- Muy bien gracias, ya pronto tendré mi exposición en una famosa galería de arte.- me dice con mucha alegría y un brillo en sus hermosos ojos.
- Me alegro mucho por ti, en verdad.- le digo con una sonrisa
- Muchas gracias.- dice y en eso va entrando su amiga
- Buenas tardes, disculpa por la tardanza- dice su amiga disculpándose y tomando asiento.
- No te preocupes- digo levantándome y despidiéndome de las dos.
Narra Felicia
El día de hoy me encontraba en la cafetería de siempre esperando a mi amiga Karla. Me avisó que estaba algo atrasada, así que me adelante a pedir un cappuccino en lo que la esperaba, en eso escuche una voz conocida detrás de mí, era Arturo, realmente se veía tan guapo como siempre. Estaba realmente feliz por volverlo a ver, nos saludamos con un beso en la mejilla, se sentó junto a mí. Estuvimos platicando de cómo me ha ido con mis trabajos de mis pinturas, le conté que pronto tendré una exposición, en eso llegó mi amiga disculpándose por llegar tarde, Arturo se levantó y se despidió de nosotras.
- De haber sabido que estabas con el bombón de Arturo Sandoval, ni me aparezco- dice mi amiga con una risita divertida
- Cállate tonta- le dije rodando los ojos- además ya te dije que tiene novia
- ¿Y eso qué? No es impedimento para lo mires como siempre lo haces.- dice ella alzando los hombres sin importancia
- Ya lo sé, realmente deseo algo con él, pero sólo puedo limitarme a una amistad.
- Quien sabe, hasta en una de esas de esas deja a su novia y te busca a ti.- dice ella tomando su café.
No es la primera vez que me dice eso Karla, y la verdad sigo sin saber que pensar con todo esto, lo que sí sé es que por ahora solo puedo tener una amistad con Arturo, aunque me muera por estar siempre a su lado.
Narra Arturo
Hoy es la cena con los padres de Pamela, la verdad no tengo ganas de ir, por razones obvias, pero no tengo opciones, conociéndola y los dramas que hace. Como desearía ya terminar con esta farsa. Tendré que seguir así hasta que halle una solución a todos mis problemas y que es lo que realmente se taren entre manos la familia de Pamela.
- ¿A dónde vas tan guapo, hijo? – me pregunta mi madre sacándome de mis pensamientos
- Voy a casa de los padres de Pamela, tengo una cena con ellos.- digo con molestia.
- Entiendo tu malestar hijo- me dice ella tomando mi mano- ¿Y qué fue de la muchacha de la que conociste hace dos años? – pregunta dudosa
- Me la encontré hace unos meses, y se ve realmente hermosa de lo que recuerdo- digo suspirando- realmente me enamore de ella, pero no puedo hacer mucho por este compromiso
- Lo se hijo, solo espero que algún día tu padre recapacite y te deje ser feliz con la mujer que amas.- dice mi madre mientras de dirige fuera de mi habitación.
No entiendo a mi padre, por lo que se, la historia de mis padres fue amor a primera vista. No me daré por vencido y seguiré a mi corazón. Recibo un mensaje de Pamela
Pamela- Hola mi amor, te estoy esperando para ir a casa de mis padres. Besos, te amo
Salí de mi casa para pasar por ella. Llego al edificio donde vive, la veo salir de ahí, bajé del carro para poder abrirle la puerta del copiloto para que pueda subirse, cierro y me dirijo hacia el asiento del piloto, arranco el auto para ir a casa de Pamela. Todo estaba tan tranquilo hasta que me interrumpe mis pensamientos.
- ¿No dirás nada de cómo me veo?- dice con molestia
- Te ves guapa, Pamela- digo serio
- Gracias mi amor-dice más calmada tomando mi mano- la cual no puedo rechazar porque simplemente no deseo una de sus escenitas.
Llegamos a nuestra cita con sus padres, algo que me he estado negando poniendo pretextos pero tampoco quiero problemas con mi padre. Bajamos del carro y en la entrada a la casa ya se encontraban los padres de Pamela, Sara y Julio Valencia. Su madre nos recibe con un abrazo y su padre solo toma mi mano de forma cordial.
- ¡Sean bienvenidos a su casa! – dice la madre de Pamela
- Gracias, madre- Pamela solo se limita a decir eso con una sonrisa amarga hacia su madre
- Pasen.- esta vez dice su padre. Nosotros solo asentimos y entramos.
Nos encontrábamos en la sala de la casa, en eso entra el ama de llaves para decirnos que la cena estaba servida. Nos levantamos para dirigirnos al comedor, una vez sentados ahí su madre rompió el incómodo silencio que se encontraba en momento.
- Y cuéntenos ¿Para cuándo planean la boda?, porque ya deseo nietos- dice la Sara y yo casi me ahogo con la cena
- Pues Arturo y yo lo hemos estado platicando, pero al parecer tiene mucho trabajo con el despacho- dice Pamela con una sonrisa segura. ¿yo cuando he hablado de ese tema con ella?
- Me alegro mucho, pero espero que no tarden demasiado. – dice su madre con alegría
- Mujer ya déjalos en paz, es su decisión.-dice su padre a lo cual agradecí desde mi mente- lo que si te diré es que espero que hagas feliz a mi hija- dijo esta vez en forma de advertencia, a lo cual asentí de forma serio.
- ¡Papá!...- dice Pamela un poco molesta
- Yo sólo deseo tu felicidad, eres mi única hija.- dice Julio dándole un beso a su hija en la mejilla
Claro, su felicidad. (Digo con sarcasmo para mí mismo) o más bien el dinero de mi familia. En este mundo de los negocios siempre tiene que haber bodas de por medio.