Mariel salió de la pequeña oficina con las manos en el rostro llorando, haciendo un teatro de lo que había pasado. Fue directo a su habitación y se recostó limpiando sus ojos, sonreía e imaginaba todo lo que haría fuera de Lio. *Seré libre, buscaré un hombre que me de lo que Jaciel no pudo darme. O mejor aún sacaré a Dante de prisión y nos iremos a vivir la vida. La mañana siguiente se vistió de una manera sobria para no llamar la atención y fue directo al lugar de la cita. Llegó y esperó unos minutos cuando un hombre alto y con una cicatriz enorme en la frente se acercó a ella. —¿Usted es Mariel? —Si ¿usted es? —Me dicen Kill. —Ahora dígame, ¿cuántas personas tiene para hacer el trabajo? —Soy profesional así que, tengo solo tres personas entre menos estén involucradas es mejor. —

