La vida en Lio era un caos para todos, Mariel se encargaba de terminar con la paz de quien la rodeaba. Pero en Inglaterra era totalmente diferente, Daniela vivía en paz y sin ninguna molestia. Su rutina era la misma desde meses atrás; trabajar, estudiar y practicar. Pero ahora se integraba algo nuevo, el comer o desayunar con el hombre más guapo y atento que había conocido, sus salidas con Anthony eran más frecuentes habían pasado cinco días desde su primera cita y Daniela sentía algo extraño cuando estaba con el. No entendía que era pero le gustaba mucho. Hoy tenía día libre en el hospital y había decidido quedarse en casa y descansar. Pero alguien cambiaría sus planes, tocaron a su puerta y al abrir conocía muy bien al hombre parado frente a ella. —¡Hola Jacob! ¿Sucede algo? —El seño

