En la habitación de Anthony había ropa de la pareja, Dayan lo había ordenado para cuando decidieran pasar una noche con ella. Anthony preparó la tina de baño y llevó con mucho cuidado y cariño a su esposa. La ayudó a ducharse con mucha ternura la sacó del baño en brazos y la vistió. —¿Sabias que yo puedo hacer todo eso? —¡Lo se belleza! Pero para mi es un honor que me permitas hacerlo por ti, te amo más que a mi vida y no me perdonaría si te pasara algo malo. Te prometo que lo que sucedió jamás volverá a pasar. —¡Lo sé! No te preocupes no te culpo de nada, fui muy descuidada estando en esa bodega pude pensar bien todo lo que sucedió y esa mujer me drogó. —Si amor, fue ella pero ya la encontramos y Aldo la entregó a la policía junto a dos de los hombres involucrados. —¿Dos? Y el otro.

