Mariel y Erika no sabían que hacer pues no se les permitía ver al abuelo, entraron a escondidas pero se encontraron con un enfermero enorme y musculoso qué les prohibió la entrada. —¡Vamos a entrar somos familiares del señor De Anda. —¡La entrada está restringida! Tengo órdenes precisas. —Debes dejarnos entrar, te lo ordeno trabajas para la familia. —No señora, trabajo para el señor Luis De Anda no para ustedes. Así que te se van o las mando sacar. El dúo de mujeres salieron del hospital sin saber que más hacer, así que decidieron regresar a Lio. Los días pasaban y el abuelo se recuperaba satisfactoriamente, Daniela llegó a visitarlo y se quedó parada en la puerta viendo una escena que le llenaba el corazón, Anthony sentado leyendo un libro para su abuelo. —Interrumpo. —No m

