Eran las 6:30 de la mañana cuando Natalia salió de la residencia, llevaba el uniforme el cual le quedaba bien pero ella lo hubiera preferido más holgado. Este hacia que ella se viera tan delgada como ella era, no había remedio. Se recogió el cabello en un chongo y se puso uno moño. Ya se había puesto los aretes que le dio Ryuzaki el día anterior.
Cuando estaba por llegar al insti, se encontró con un chico con el pelo n***o azulado, tenía un parche en el ojo derecho y su ojo izquierdo era color azul cuyo porte era el de un conde orgulloso y fuerte, alguien que no se preocupa por pisar a una persona para llegar a su objetivo. Eran las 6:50 de la mañana.
—Hola, ¿te eres la nueva, verdad?–ella es la próxima víctima posible así que debo hacer lo posible para obtener pistas con su ayudo pero para eso tengo que ha verme su amigo, que difícil.
—S- si. –Natalia noto que él no solía ser así con nadie aunque la actuación era realista lo más posible era que tuviera malas intenciones o realmente quisiera ser su amigo.
—Mucho gusto, yo me llamo Ciel Phantomehive, ¿cómo te llamas?
—Natalia. Un placer.—dijo la joven.
— Eres algo tímida y callada, ¿no es así? no te preocupes puedes estar tranquila conmigo.— observó el chico al verla tan cohibida.
—¿Cómo te lo digo?... Es que sé que tu eres mas cortante y serio, es raro ser abierto con una persona que finge ser amable para que me haga tu amiga, por favor no hables así que no es tu forma de ser solo se auténtico.—dijo la joven sin rodeos.
—¿De que hablas?-Ciel se desconcertó de sobremanera al ver que la chica lo había leído en unos segundos.- como lo supiste, no me conoces y sabes como suelo ser.
—Se ve en tus ojos y en tu energía en general, se que es raro, por que no eres tú mismo conmigo, no me molestaré tal vez te da miedo.
—No es así, –acercándose a ella, le toca el hombro y siente como un toque– es solo que la gente se siente herida cuando hablo así y eso la hiere.
Natalia tiene una visión del pasado de Ciel, la muerte de sus padres, como su hermano y el fueron encerrados y la muerte de su hermano, vio esa parte de su vida cuando el sufrió y perdió todo también vio como invoco a Sebastián y como se volvió el perro guardián de la reina. Natalia se puso a
a llorar de la nada y solo puede abrazar a Ciel
- Lo siento.
—¿Estas bien? ¿Te molesté?
—Lo siento, no lo sabía, eso lo explica, eres.—
— ¿Qué pasa, –espantado solo se le ocurrió abrazarla para ayudarla a tranquilizarse deseando no haber perdido unas posible aliada para el caso, ella estaba temblando y correspondió el abrazo– por qué estás así de pronto?
— Te lo explico después. Pero ya no finjas ser tan así como te estabas portando por favor. Conde Phantomehive.
—Esta bien. Pero tal vez me tarde un poco- ¿espera qué? ¿Sabe quien soy?, tal vez fue mi imaginación, no pasa nada nada.