Llegada

1106 Words
Ya tenía todo listo, se iría a vivir a Londres por un tiempo aunque ella aun tenía que terminar hasta la preparatoria logro entrar a la RII, donde le dejarían estudiar un curso de auto_aprendezaje en el que podría entrar a las clases que quisiera gracias a su inteligencia. En el aeropuerto, antes de irse, se despidieron sus amigos y familiares de ella antes de partir a Londres. El vuelo salio por la tarde y ella se fue dormida todo el el camino ya que sabia que llegaría al rededor de las 9 de la mañana del día lunes . Mientras tanto en Londres la policía seguía investigando el caso de los estudiantes. Cuando aterrizaron Natalia estaba despierta y como los demás pasajeros, bajo del avión, después unas personas de RII la recogieron y la dejaron en el instituto y llevaron sus cosas a la residencia de alumnos de intercambio sus cosas. Le dijeron que fuera a la dirección a hacer el papeleo, así que ahí se dirigió —Buenos días, soy...—la joven fue interrumpida de pronto. — La nueva estudiante de intercambio, ¿no es así? Para ser franco no esperaba que fuese tan...—el encargado la miró de arriba abajo con desdén— Poco alineada. Como sabe ya usted señorita esta es una escuela prestigiosa, entiendo que viene de un viaje largo y no tenía el uniforme pero para mañana por favor venga ya con el uniforme, bien arreglada, en su habitación mandamos un uniforme así que se lo encargo. Bueno puede retirarse. —Esta bien, hasta luego.—dijo la joven. Natalia salio de la dirección y la llevaron hasta la residencia de estudiantes de intercambio. Su habitación era la 552 sección B. Estuvo un rato buscando su habitación, después de 5 min llego a su habitación y entró. Vio que estuviesen todas sus cosas y se puso a desempacar sus cosas para guardarlas en el armario donde ya había un uniforme. Después de metió a duchar y se cambió, decidio ir a dar la vuelta para familiarizarse con el lugar. . . . . . . . Policías- encontramos a otro estudiante de intercambio, sigue con vida esta gravemente herido y al parecer mentalmente no se encuentra bien. —Déjenme pasar.— decía un joven pelinegro con un parche en el ojo, debía tener alrededor de 18 años. - Joven este no es lugar parí tí. —¿Sabes quien soy yo?—pregunto el muchacho algo irritado, los policías mirando al muchacho y notando el parche en su ojo inmediatamente se percataron con quién estaban hablando. —Disculpe conde Phantomehive no lo reconocí con el uniforme. —Que molesto, bueno ya déjame pasar.— dijo Ciel con firmeza —Pero...—El policía trató de decir algo pero fue interrumpido. —Ya me encargaron el caso.— dijo mostrando una carta de la reina. —Esta bien.—dijo cediendo. — Tu, como fue tu secuestrador.—pregunto Ciel al joven que habían encontrado. _hhaaaa mmm ehh.—se empezó a agarrar la cabeza y a sacudirse violentamente sin decir nada. —Bocchan, creo que esta psicológicamente afectado, no averiguaremos nada de el.—dijo el mayordomo detrás del joven. — Demonios. Tendremos que buscar información de otro lado. Sebastián y Ciel se marcharon de el lugar y fueron a buscar información sobre las víctimas. Por lo que vieron en los informes todos eran becados extranjeros sin mucha influencia familiar. Pero al fu o no encajaba, algunos estudiantes con esas características llevaban mucho tiempo ahí y no le había pasado nada. —Este caso no tiene sentido y no siento la presencia de ningún ser no humano. Es algo extraño. —Lo que sea hay que resolverlo. Sin escusas. . . . . . Natalia estaba caminando por el centro y de repente noto que un chico raro la seguía, si hubiera sido otra persona hubiera buscado a la policía pero ella no, sabía quien era y se dirigió hacia él. —Cuanto tiempo ¿eh?—dijo Natalia acercándose a aquél chico —No pensé que me recordarás.—respondio el pelinegro ojetoso. —Como olvidar a alguien como tú. Gracias por todo, siempre quise entrar al Real Instituto Inglés.—dijo la joven alegremente. —Tenía que compensarte por ayudarme a terminar de resolver la investigación. No podía dejarte así después de todo lo que pásate por eso. —¿Te sigo llamando Riuzaki o prefieres Débora pasteles?—pregunto ella. — Jejeje, no lo olvidaste.—respondio el chico. —Como lo haría. —No lo se. Bueno, vamos a lo serio. —dijo cambiando un poco su postura encorvada. —¿Qué pasa?—pregunto Natalia al detective. — Ya te enteraras, pero si necesitas ayuda te doy esto —dijo el dándole un le da un papel.— es mi numero. —¿Qué?¿Por que lo voy a a necesitar?—pregunto desconcertada. — Por si tienes un problema. —Bueno. — Y ten esto, ten esto puesto siempre— dijo él dándole una caja con unos aretes. —Me estas espantando.—comento la chica. — No es nada, solo un regalo . —Bueno... —Me tengo que ir. —Solo una pregunta, cuando nos podemos ir para hablar, la verdad es que me gusta hablar contigo, eres de las pocas personas con las que puedo hablar esforzando el intelecto.—pregunto ella antes de que él se marchará. —Te parece bien el miércoles, así te puedo llevar a donde estoy viviendo actualmente por si necesitas ayuda o asilo político. —Estaría genial. — Bueno nos vemos. — Síp, adiós. Después de despedirse los dos se separaron y fueron en diferente dirección. Natalia regreso a la residencia a las 6 de la tarde, se sentía cansada y se cambió, se preparo para dormir y se durmió. . . . . . . Ciel y Sebastian no descubrían nada a todavía respecto a lo sucedido, no había testigos, pruebas ni nada conciso. Ya era tarde y Ciel estaba acostado todavía pensando al respecto. — No tenemos nada.— dijo Ciel molesto — Si tenemos algo.—refuto Sebastián. —¿Que?— preguntó el conde extrañado —Al parecer hay una chica nueva que viene de intercambio, llego hoy. —¿Y luego? —Ella es una posible víctima, tenemos que acercarnos a ella y a lo mejor podemos descubrir algo más, usarla de carnada. —Tiene sentido. — Bueno Bocchan, descanse.—dijo el mayordomo. — Buenas noches. —Sebastián apago las luces y dejo dormir a Ciel.
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