02

1238 Words
-¿Pero qué mierda te pasa?- intente subir mis manos, para separarlo de mí, pero Luke fue más rápido y me las agarro, colocándolas en su pecho. Sentía su respiración en mi cuello. -Suéltame, Luke. Maldita sea.- le grite, tratando de liberarme de su agarre. Aquel rubio se separó de mí, me miro a los ojos, y lo siguiente que hizo fue soltar una fuerte carcajada, y luego otra, seguida por otra. -Debiste de haber visto tu cara, nena- se reía, suspiraba fuerte, tratando de asimilar lo que había pasado. Parecía que iba a llorar de la risa, pero tenía que admitir que era la risa más contagiosa y hermosa que había escuchado en mi puta vida. ¿Henderson había hecho todo esto, solo para molestarme? Maldito hijo de puta. Pues, entonces... Si así quiere jugar. Así jugaremos. Me las arregle para saltar del lavabo y empujar a Luke a tal punto que quedo sentado en el sanitario, logre sentarme sobre sus piernas, separando las mías a cada lado de su cintura. -¿Crees que eres el único que puede jugar sucio, lindo?- susurre en su oído, Luke se puso tenso bajo mi cuerpo y cuando menos lo pensé, paso sus manos por mis caderas. -Piensa bien lo que harás, nena.- volvió a murmurar, esta vez lambiendo sus labios. Nuestra cercanía era escasa, y yo había quedado atontada con sus azules ojos. Justo cuando sus labios estaban por conectar con los míos, el vuelve a inundar el baño con su risa. -¡Mírate! ¡Otra vez caíste!- me grito y me separo de él, para agarrar su estómago buscando un poco de aire para sus pulmones. Mierda. -¡No iba a besarte!- contrataque, tratando de defenderme. Hijo de puta. Bastardo sin remedio. -Claro que lo ibas a hacer.- se burló. -Vete a la mierda- le mostré mi dedo corazón y me acerque a la puerta, pero algo me impedía abrir la perilla. Y no era Luke Henderson quien me había seguido para declararme su amor, y luego besarme. Ugh no. Era la puerta atascada. -Henderson, abre la puerta.- escupí seca. -¿Estas jodiendome? Yo no le hice nada.- dijo y siguió en lo suyo con su teléfono. Volví a intentar, esta vez mucho más fuerte. -Luke, no se abre.- repetí. -Intenta, claro que se abre. Otro intento fallido. -No, no lo hace.- me rendí y me senté contra aquella pared con cerámicas. -Ugh, ¿tienes que ser tan buena para nada?- paso por mi lado y rodo los ojos. Se acercó a la puerta, y con aires de grandeza intento abrirla, pero al ver que esta no respondía, volvió a probar... Vaya, el gran Henderson volvió a fallar. -Te lo dije.- cante. -Cállate.- ordeno. -Llama a tu madre.-respondí obvia. -Es lo que estaba por hacer. Agarro su teléfono y marco un número, luego de varios tonos, comenzó a hablar. -¿Dónde estás? –Fue lo primero que dijo.- ¿Y cuándo piensas volver? Genial adiós –colgó su teléfono y me miro, lo observe esperando que me digiera algo, pero Luke no emitía palabra. -¿Y?- intente sacarle algo. - No volverá hasta mañana al mediodía –soltó, bufando y luego se sentó a tu lado. -¿Qué? Esto es toda tu maldita culpa.- grite. No podía quedarme toda la noche encerrada con Luke Henderson Primero porque era una mala idea. Segundo porque él era Luke Henderson. Y tercero porque mala idea y Luke Henderson, siempre, repito siempre, van en la misma oración. Bueno no puedo decir siempre porque lo conocí hoy pero... ya entienden. --- Había pasado alrededor de una hora desde que nos quedamos atascados en el baño de los Henderson. Yo observaba los azulejos, contando cuantos habían en aquella habitación. Luke estaba con su celular, al parecer hablando con alguien cercano, ya que soltaba algunas risas ahogadas de a ratos. Quería irme de este lugar, no quería pertenecer más aquí. Luke era desesperante y yo estaba jodidamente cansada de la situación. Por Dios, mi madre va a matarme. Oh bueno, quizás no si no se entera. -Mierda.- escuche pronunciar a Luke, me gire para observarlo mejor.- No tengo más batería. -Genial, no tienes más batería y nos quedan, no lo sé, doce horas en este lugar. ¡Maravilloso!- exclame sarcástica y luego rodé los ojos, volviendo a mi trabajo. -¿Puedes decirme que mierda haces?- sentí la mirada de Luke y luego como su cuerpo se sentaba junto al mío. -Cuento azulejos. -Que divertido. -Lo sé. -¿No quieres hacer algo divertido?- pregunto con el paso de un rato. -¿Contigo? Nada. -Vamos.- alargo, ganándose mi atención en sus ojos. -No. -Como tú has dicho, nos quedan unas doce horas en este lugar. -Ajam. -Y van a ser verdaderamente aburridas. -Vaya. -¡Ya deja de responderme asi!- grito molesto. -Y aquí volvió Luke Henderson.-rodé los ojos y acomode mi ropa. -¿Quieres hacer el juego de las preguntas? -¿Prometes luego ya callarte? -Como quieras.- lamio sus labios y se acomodó mejor. -¿A estas horas tu actitud cambia?- pregunte seguida de una risa. Esta faceta simpática de Luke no la conocía. No quiero decir que lo conozca de hace mucho, pero nunca en ningún momento del día, mostro una faceta divertida. -Es la falta de sueño, supongo.- inclino su cabeza, pensando alguna pregunta.- ¿Cómo te llamas?  -Supongo que Clarity.- fruncí el ceño, él ya sabía mi nombre. Era realmente idiota a estas horas de la noche. La verdad era que no tenía preguntas para hacerle, aunque muchas cosas de él me intrigaban. Su actitud con su madre, en el colegio, con sus amigos, conmigo... ¿Qué había pasado en su vida que tanto lo cambio? ¿Por qué se comportaba de ese modo? Había leído muchas historias para tener mis hipótesis, pero no tenía las agallas para preguntárselo. Fuera de todo este momento de simpatía, sabía que Luke Henderson era peligroso. Y yo amaba el peligro. -¿Dónde está tu madre?- fue lo único que salió de mi boca. -Cita de amigas en el vecindario.- rodo los ojos.- ¿Cuándo comenzaste el instituto? -Hoy... Hoy ha sido mi primer día.- sonreí recordando aquella amiga que me había hecho. -¿Primer día y ya te enteraste de mí? Wow.- sonrió orgulloso. -¿Eso era una pregunta? -Desperdiciaste tu pregunta, nena.- volvió a mostrar su hilera de perfectos dientes. -Idiota. -¿Qué es lo que te dijeron de mí?- pregunto, una vez más serio. -Pues bueno...- muchas cosas, Henderson.- Me han contado cosas de ti y de tu grupo.- susurre.- ¿Son todas ellas reales?- volví a preguntar en un tono más bajo, temiendo por la respuesta. -Depende de que te hayan contado, pero seguramente si.-su tono era serio, sin ninguna pisca de gracia.- No respondiste mi pregunta. -Me han pasado información de todos ustedes. Luke el peligroso, Mitchell el idiota, Curtis el mentiroso y por ultimo... Austin.- suspire. Del único que me habían contado cosas lindas y bonitas era de Austin, y tenía mucha intriga por conocerlo. -Austin es el ninfómano, seguramente.- Luke me saco del trance. -No lo creo. -No nos conoces.- respondió. -¿Entonces porque tendría que creerte?- Luke se calló, pensando en mis palabras. Habían pasado dos horas de puro silencio, nadie decía nada y poco a poco mis ojos se fueron volviendo más pesados y mi cuerpo más liviano, cayendo en el hombro de Luke. Cuando pensé que me iba a correr, paso un brazo por mi cuello, pegándome más a su cuerpo. - Porque no soy como todos dicen, Clarity.- susurro antes de que mis ojos se cerraran completamente. ---
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD