Pollie Mis emociones estaban por las nubes. En el resplandor posterior, no había pensado en filtrar mis palabras, pero en cuanto salieron de mi boca, volví de golpe a la realidad. Robert levantó la cabeza del hueco de mi cuello, donde la había enterrado. Sobre sus hombros, mis mallas mantenían mis pies juntos, una visión ridícula en medio de la tensión repentina. Parpadeó mirándome, sus ojos moviéndose entre los míos. No dijo ni una palabra. Mis ojos ardieron con cada segundo que pasaba. Él permanecía ahí, quieto como una maldita estatua, su polla poniéndose cada vez más flácida dentro de mí. Error. Error. Error. Error —Pollie… Pero ya me estaba moviendo. Me escurrí por debajo de él, raspando las partes desnudas de mi cuerpo contra las ramas y piedras bajo mí. Me subí las mallas, mi

