ELIJAH GROBATIG.
—¿Prefieres Italia o pasear por el caribe?—Preguntó Mareya, buscando en internet el lugar en el que vacacionáremos con la familia. Su madre se lo pidió y ella no tiene ni idea, conoce cosas del continente a******o y máximo dos lugares de Europa.
—No lleves a Italia a mi padre, al menos si quieres seguir cayéndole bien—El problema y la razón por la que mi papá cayó en la pobreza hace años fue porque un italiano perdió el caso y no supo hacer otra cosa a parte de incendiar la casa. Él tolera a la señora Celine y a personas en específico, pero no son de su agrado y yo no pienso cambiar eso, solo nosotros sabemos lo que fue llegar a casa y encontrar una fogata—Reserva el harmony of the seas creo que se llama, quedándonos diez días en Aruba, de Daniel's hotels around the world sede A&V, es su favorito y después Los Angeles, para que yo pueda encontrarme con Isiodora y mi madre, allá ellas pasarán navidades porque así lo reservé. Quiero ver a mi otra familia también, vida.
—Tranquilo, haré literalmente lo que me pediste. Pediré comida tailandesa—Y sale con su auténtico meneo de caderas.
Maya ahora vive prácticamente en mi casa, su mejor amiga vive a dos minutos y le queda más cerca de la universidad, a mí me da igual y a la vez me gusta, pues Mareya es una persona que siempre ha estado acompañada y no tolera estar sola ni un día sin sufrir un ataque de ansiedad.
Mi teléfono suena.
Kimberly Chelsea (m).
*Cariño, hoy tu hermana y yo salimos a comprar la ropa para las vacaciones (sigue emocionada por el concierto que le conseguiste y no para de cambiar el outfit) y la tarjeta que tú le diste, no pasó. Dice que está bloqueada y algo por el estilo.
*Yo entiendo si tienes problemas económicos o algo, pero dímelo antes para parar de contar con dicho dinero.
*Te quiero.
¿Qué?
Algo que me tiene harto es el tema de mi cuenta en Suiza, desde hace un año para acá ha presentado más problemas que nunca. A mí me da igual, pues saco efectivo u otras pero Isi cuenta con ese dinero para hacer lo que quiera, es lo que yo le he dicho siempre.
—¡Hemanito!—Su vocecita con acento de pueblo es lo más tierno que haya escuchado en mis casi treinta años.
—Hola princesa mía ¿Cómo estás?
—Feliz ¡Voy a conocer a Shawn Mendes!—Mi hermana tiene una obsesión para nada sana con dicho hombre, todo su closet está lleno de posters que ha ido coleccionando. Llevaba rato intentando planificar que pudiera ir a un concierto y que a parte, la permitieran pasar a camerinos y después de un año, me dieron el si. El diez de Diciembre, mi niñita estará compartiendo con su ídolo—Todavía no sé que utilizar, E.
—¿Quieres que te compre algo? Y perdón por lo de hoy—Isi no es idiota y pudiera decir que es demasiado inteligente para tener solo diez, se va dando cuenta de las cosas con suma rapidez.
—Tranquilo hermanito, mi papi pagó el conjunto y me dijo que no te preocuparas. Ahora que lo dices... quiero que me mandes a diseñar unos de esos vestidos hermosos, pero para el veinticinco.
La nueva pareja de mi madre y yo, no nos llevamos mal, de hecho, es un tipo bastante amable y aburrido a la vez, pero que hace feliz a mi progenitora y a Isi. Él no es multimillonario ni nada por el estilo, tiene una casa normal y paga sus facturas a tiempo, el tema radica, en que yo no voy a permitir que mi niña sea común y corriente, por eso es que me la paso pasándole dinero como si fuera hija mía. Sé que a él debe de incomodarlo que el hijo de su mujer, pueda darle mejores cosas a su propia creación que él, pero me ha dicho que mientras sean gustos exteriores y que el realmente no se puede permitir, lo acepta. Por eso es que Isiodora tiene un apartamento para ella lleno de vestidos, ropa de marca y los juguetes que le da la gana.
—¿Y qué quieres de navidad?
—De tu regalo, solo quiero que vengas porque te extraño mucho muchísimo y quiero tomarme muchas fotos contigo, mientras te disfrazas de principe y le digo a mis amigas que vivo en un cuento de hadas—Prácticamente lo hace, la tengo muy consentida.
—Bien, chiquita, pero presiento que tus deseos no se acaban aquí.
—No, a Santa le pedí un gato—Y aquí vamos de nuevo con el puto gato...
Isiodora es alérgica a los animales, su piel se llena de ronchas y dura horas estornudando, he tratado de darle cosas pequeñas, como un hámster, porque ella realmente adora el tema, de grande quiere ser veterinaria y todo... pero sencillamente no puede y no pienso poner en riesgo su salud.
—Princesita...
—No, E, no.
—¿Recuerdas lo que pasó cuando estuviste cinco minutos con Cosii?
Ese día creí que me iba a morir.
Mareya estaba cuidando al zoológico personal de la marica de mi amigo, yo fui a pasarla a buscar porque quería besarla y estuvimos un rato juntos, pero entonces mi madre no podía buscar a mi hermana al colegio, entonces se tuvo que venir así. No estuvo en contacto jamás con el animal, Maya lo puso en sus píes, y de igual forma la niña duró cinco días con antialérgicos.
—¡Pero yo quiedo una mascota!—Grita, cuando Isiodora se molesta, no puede pronunciar la r.
—Pero no puedes, Isiodora—Sé que si la tuviera en persona, solo con ver su puchero que sale de manera involuntaria y sus ojos saltones color miel cristalizados, ya estuviera buscando una solución para dicho problema y buscando como se pudiera bajar, así sea un poco, su extraña reacción. Pero no es así, y ella necesita carácter de vez en cuando, no quiero que cuando sea más grande, me termine pasando factura.
—¡Yo me siento muy solita en mi casa, porque no soy como mis amigas que tienen mil hedmanitos!
Por alguna extraña razón, las mejores amigas de Isi, tienen como quinientos mil familiares, a comparación de ella que está sola, porque aunque yo soy su hermano, no voy a su curso, y esas típicas cosas que desea.
—Yo soy tu hermano, princesita.
—¡No compades!—Vuelve a explotar—Te veo muy poquito... siempre hago tadea sola, me visto sola, voy al cole sola, me baño sola, almuerzo sola, desayuno sola...¡Todo sola!
Isiodora no tendrá mas hermanos y lo sabe, ya se llevarían demasiado tiempo, a parte, mamá no puede con otro hijo, tomando en cuenta que mi niña fue un error que hasta pensó en abortar, pues no se sentía en condiciones de cuidarla.
Tuve que durar diez minutos hablando con ella y prometiéndole que la buscaría este fin de semana para que se tranquilizara. Mi hermana es bastante tranquila, duerme la mayoría del tiempo, pero cuando se despierta siempre quiere jugar y es verdad que no puede. Sé que solamente estoy prologando algo, o tapando a medio tiempo un problema completo, pero no sé de que otra forma seguir, tampoco es como si me está pidiendo algo que puedo cumplir de la noche a la mañana.
Después de eso, decidí llamar al banco por vez número setenta, Mareya está aquí porque me está recordando mis contraseñas que me van dando, sin necesidad de papel, ella tiene una memoria que admiraría cualquier persona con cerebro.
—Claudia, me he cansado de esta mierda así que díganme que coño está pasando con mi dinero, porque una niña de diez años no va a consumir un millón de dólares en treinta días, es absurdo hasta imaginarlo.
—Señor, los números extraídos no fueron por la tarjeta, fue en físico.
—¿Cómo? Imposible, yo fui a Ginebra el año pasado nada más y no se puede sacar desde otro lugar.
—No fue usted pero si una persona con las contraseñas y por eso se pensó...
—¿¡Quien ha estado sacando dinero de mi cuenta sin mi autorización!?
—Una chica, que en serio sabía todo—De inmediato miro a Mareya y bajo la cara de vergüenza, su padrastro es el mismo señor que me pagó la más cara educación y su padre no tiene problema de ningún tipo en surcorea.
—Díganme el nombre, yo no he autorizado nada. La única persona que puede sacar dinero de ahí es Kimberly Chelsea y siempre si cuando vaya con la pequeña niña de la mano, a parte de mi persona, claro está.
—Hola, yo soy el señor Golden—Escucho a una persona más madura del otro lado de la línea—Usted es una de las personas con más nivel en nuestros bancos y jamás nos permitiríamos tener un inconveniente de este nivel, ya están buscando la información requerida y me disculpo de ante mano, no tenía ni idea de que se llevara más de un año con dicho inconveniente, nosotros le podemos reembolsar todo en caso de que sea un error de nosotros.
—Los espero.
Maya me va trazando círculos en los brazos con sus finitos y tatuados dedos—Tiene unas líneas negras que parecen anillos—pidiéndome que me tranquilice. Esta chica no habla mucho y eso me gusta, porque entiende cada momento mío y como actuar en ella.
No obstante, me empiezo a distraer cuando enfoco mi vista en su escote y en sus ahora operadas tetas. Son redondas y perfectas para el tamaño de mi mano, pudiera tocarla ahorita mismo y...
—Listo. Hubo una transacción el veinticinco de Septiembre del dos mil veinte, por el monto exacto de tres millones de Euros, sacados de quinientos en quinientos. En ese momento se le envió un aviso puesto a que jamás había hecho algo así y usted dijo que vendría pronto, pero eso nunca sucedió. A comienzos de este año se sacaron cuatro, tuvo la cuenta bloqueada por siete días pero me imagino que no se dio cuenta porque no lo utilizó, y lo que termina de sumar los diez millones, que se convirtieron en Libras al llegar a Inglaterra, porque fue mediante internet, hace unas tres semanas. Todas con contraseñas y números de seguridad necesarios, a parte de los datos personales de usted. Como identidad, nombre completo, dirección, teléfonos de emergencia y otras.
—Lo siento, sigo sin saber quien hizo dicha falta de respeto. Es obvio que yo no moví esas cantidades, si es un dinero exclusivo para un familiar mío.
—Claro, aquí está—Se demora cinco minutos—. Ava Brown, si, ella hizo las tres operaciones.
Suelto el teléfono de inmediato mientras siento como todo mi cuerpo se seca, un frío improvisado penetrando cada fibra y haciéndome mover la cabeza a una rapidez absoluta.
El día que Cleo y Alexander vinieron a la casa. Recuerdo que Alec había dejado un montón de billetes en la mesa, con el que se supone yo pagaría, y cuando fui a ver no había nada y pagué yo. También sé que intenté devolvérselos, pero no los conseguí por ningún lado y asumí se habían volado. Eso si puede justificar el porque mi ex novia se fue tan rápido de la casa, ella suele hacer berrinches y por eso mandé a la novia de mi mejor amigo, pero ese día fue como si nada.
Esa es la misma maldita razón por la cual, cuando llegué a Ginebra el año pasado, ella me llamó diciéndome que tenía una situación familiar con extremada urgencia, lo cual no tenía sentido, pues su mamá solo tenía una gripa.
—Señor Golden, muchas gracias por la información. Yo soy la hermanastra de Elijah, ahora mismo se encuentra indispuesto, pero créame que si pasa otra situación familiar, se le comunicará de inmediato. Las acciones seguirán ahí, es usted muy eficiente. Buenas noches—Suelta el iPhone—. Vida...—Se acerca con cautela.
—Esa maldita me va a escuchar.
Justo cuando agarro el teléfono, me llega un mensaje.
Cleo Relish.
*¿Sabes qué le pasa a tu amigo? Está como raro -.-
Maldita sea, Alexander tiene que empezar a hacer las cosas bien o el agua terminará sobrepasando el vaso, yo se lo advertí hace unos días.