CAP, 19.

1350 Words
CLEO.  Pasan cosas feas en casa. En casa pasan cosas que me dan miedo. Mi casa me asusta. Mi casa no me gusta.  Mamá me odia. Papá me odia, entonces, ¿qué hago yo aquí? ¿No es mejor dejar de vivir? •ø• —Necesito hablar contigo, amor—Alexander me habla, mientras terminamos de desayunar los deliciosos waffles que nos hizo MarieLu, yo los acompaño con gotas de chocolate blanco, mientras Alexander le pone kiwi. No soy muy fanática de las cosas de masa dulce, como los panqueques, pero MarieLu es la mejor cocinera y hace que expanda mis gustos en aspectos gastronómicos.  —¿Qué pasó? Por favor dime que no es de la fiesta de esta noche.  Llegué de Milán—mi nuevo destino favorito—ayer, fue un tiempo agradable que compartí con Celine, donde, a parte de visitar distintas tiendas y participar en entrevistas, explotamos nuestras tarjetas, a un punto en el que creí que me llamaría el banco para preguntarme si me estaban robando. Celine eso lo catalogó "compras normales".  Amo a mis suegros, lo juro, pero odio a veces como se divierten. Danilo llegó también anoche de Dinamarca, para devolverse a Venice con su mujer—que se negó a quedarse con nosotros, pues quería quedarse en su mansión—. La mejor amiga de los Culpepper dará una gala benéfica, tipo ópera y nos espera con ansias ahí, por supuesto que ellos aceptaron.  —No, pero sabes que debemos ir—Alexander también odia ese tipo de lugares, pero es tan buena persona que preferiría cortarse un brazo antes de negarse a una petición de sus padres—¿Todavía quieres adoptar? Su pregunta me toma por sorpresa, tomando en cuenta que anoche estaba increíblemente extraño, de hecho, haciéndome sentir hasta incómoda, pero después entendí que era el hecho de que yo estaba agotada, con jet lag, dolor de vientre, y ganas de pegarle por estar tantos días separado de mi, no gusta.  Desde antes de que me dijeran de que yo era incapaz físicamente de tener hijos, ya yo quería tener así sea uno adoptado, me parece hermoso que salves a alguien que había perdido la fé en todo, si pudiera hacerlo con cada uno, sin duda lo haría.  —Si—Es mi respuesta, sin titubeos, pues siempre he sido bastante seria respecto a mis decisiones del futuro, ahora que aparentemente tengo uno—¿Por qué? —Es que llené unos formularios...tómalos Me tiende un montón de papeles, que están claramente firmados por él, mientras que leo con detenimiento. La verdad, no se equivocó en nada.  —¿No te parece que pueden pensar que somos unos millonarios que sólo quieren tener heredero? Solo le faltó poner todas las propiedades que tiene Alexander alrededor del mundo, pero no creo que sea necesario, después de ver la lista de carros.  Sin embargo, prefiero eso a que mienta y la aseguradora social nos descarte y manche en todas las fundaciones.  —La parte de hablar de los millones y carros... fue incómodo, pero la mayoría están a mi nombre y no quería después problemas serios por poner que andamos en autobús, solo para que no piensen cosas malas de nosotros.  —Oh...esto realmente está sucediendo.  —Si firmas, si.  Y entonces lo hago, pongo el Cleo Relish en tinta negra, con mi lapicero que tiene dentro diminutos diamantitos y empiezo a llorar, pero, al contrario del año pasado, lo hago por felicidad.  "Ser feliz" es algo complicado, puesto a que, todo el mundo alardea serlo, como si fuera un comentario más, siendo realmente, algo momentáneo y poco probable, que sucede de vez en cuando y que cuando pasa, no puedes ni describir como te sientes.  —Amor...—Susurramos al unísono. Alexander también se emociona y me doy cuenta de que esto es lo que quiero y para siempre, porque si vas a aceptar estar con alguien, tiene que ser a todas, sino, que se vaya a la mierda.  Definitivamente, tuve que irme a arreglar para la famosa fiesta, que estoy odiando desde ya. Fui con Mareya, entonces me contó lo de Ava y, honestamente, no sé que opinar.  Considero que el que peor puede estar, es Elijah, porque él, de una forma extraña, la quería con todo. Elijah en serio podía bajarle la luna si ella lo quisiera, y vale, le era infiel, pero porque esa relación pasó de ser amorosa, a pasar a la línea de la costumbre y terminar siendo como hermanos; Para Ava estar con él, era fácil, sin problemas, cómodo y sobretodo, familiar.  Lo que sucede es que ella no decidió serle infiel y ya, sino que se fue al nivel de estafarlo, lo cual no se justifica por ningún lado, él le habría dado todo el dinero que ella hubiera pedido, pero diez millones de dólares no.  Lo curioso, es que Grobatig la puede mandar a la cárcel en dos segundos con solamente pensarlo, pero sería inútil porque ella no le puede pagar el dinero encerrada, entonces me imagino que el está entre la espada y la pared.  Yo decidí hacerme una cola de lado, baja, con ondas en las puntas y lexcle's sobre ella, adornándola de manera sutil, pero dandole su brillo. Mi vestido es largo y tiene una franja en mi pierna derecha que me hace lucir sexy, siendo el, de color rojo; mis tacones son patentes y negros. El maquillaje decidí pedirlo normal, por lo que mis párpados tienen sombra de escarcha plateado y mis labios están tan perfectamente rellenos del color carmesí, que a mi misma me provoca besarme. No suelo llevar carteras, porque las odio y me terminan incomodando, es por esa razón que salgo sin nada del apartamento, total, detesto también el teléfono.  —¡Que hermosa!—Celine y Danilo me dan una vuelta, aplaudiéndome con su elegancia común.  —Déjenme ver a mi mujer—Alexander y Danilo tenían una reunión en la tarde, cortándoles el tiempo totalmente, así que él me dijo que nos veríamos en la casa de sus padres, que es supuestamente más cerca.  Yo lo único que sé, es que el lugar es increíble. O sea, yo me estoy acostumbrando a lo excesivo que es todo con ellos, pero esta mansión es todo y más de lo que necesitas ver para creer que la perfección existe.  Es sutil, nada exagerado, está decorada de manera proporcional y con tonos morados, lo cual, parece extraño, pero la hace ver increíble. Hay cine, piscina, canchas y hasta un pequeño hipódromo, como también, mil y un fotos de la familia, siendo los hijos, siempre, el centro.  Tienen un mapa, en la sala principal y una pequeña foto en cada país que hayan visitado, rellenando el 60%.  —Creo que cada día me enamoro más de ti, que mujer la que me gasto—Él también me da una vuelta y suelta un quejido cuando me tiene entre sus brazos y no lo dejo experimentar con las manos, no será el quien dañe mi trabajo •ø• Tal cual dije, la fiesta es aburrida y más. Ahora mismo estoy hablando con la dueña de alguna marca de tacones, la cual tiene sesenta y cinco años, yo solo tomo de mi copa y asiento ante todo lo que dice, lo cual es realmente aburrido.  —¿Me permites llevar a mi nuera a bailar, Angela?—Llega mi salvación.  —¡Oh, por supuesto!—Le agradezco a Dios en diez idiomas distintos—Tienes tu una niña fantástica, D.  —Lo sé, Alexander supo escoger—Me tiende su brazo y es así como nos dirigimos a la pista para empezar a movernos en círculos. Por más de que trato, mi mirada solo está fija en un punto.  »Él te quiere—Me suelta.  —Yo no... —Tranquila, sé lo que estás pasando y esas ganas irrefrenables de ir a matar a Rose por acercársele a tu hombre, por eso te digo, él te quiere en demasía y es necesario que lo recuerdes siempre.
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