— ¿¡Es hermosa mi oficina verdad!?.pregunto Lía
Él estaba un poco más tranquilo de ver que Lía en ningún momento le había hecho mala cara o reclamado algo, volteó sonriente y caminando hacia ella respondió.
— Es muy hermosa la vista, la oficina, la decoración—y la presidenta, pensó— tienes buenos gustos.
Lía sonríe y él se sienta quedando frente a ella, se miraron por unos segundos, pero no se dijeron nada, Lía vuelve a mirar sus papeles y él detallaba cada gesto de ella.
— Daniel ¿Qué te hizo venir a mi empresa?— Preguntó ella mientras seguía escribiendo.
— Alirio, él me comentó de lo importante de este trato—mentira, lo convenció de que estaba dejando a una mujer maravillosa en manos de un buitre como lo es Joaquín
— Pero estaba Joaquín, acaso no confías en él.
Lía quería saber cuánta era la confianza que tenía Daniel en Joaquín
— El es muy bueno en este trabajo, hasta los momentos no me ha quedado mal, pero ¿por qué la pregunta?
Daniel estaba comenzando a incomodarse creía que a ella no le agradó que él llegará en pleno almuerzo.
— Desde que comenzó nuestra asociación no te he pedido nada, todo ha sido según tus condiciones, y quiero aprovechar que estás aquí para hacerte una petición, pero no quiero que interfiera en su amistad o relación laboral, ¿estamos?
Cuando Lía dijo esto lo miro a los ojos, a ella le encantaban esos ojos verdes hermosos.
— ¡Estamos, te escucho!
Con un poco de intriga Daniel se acerca un poco más al escritorio, arrimando la silla.
— No quiero más intermediarios entre nuestros negocios, no quiero a Joaquín ni ningún otro que tú quieras enviar, me gustó que hayas llegado al restaurant y me gusta tu forma para llevar las conversaciones y los negocios, tienes ese don de convencimiento y explicas muy bien todo, hasta yo quería hacer negocio—Ambos rien—, así que preferiría que tú estuvieras presente en cada negociación grande y que involucre a nuestras empresas.
Daniel quedó sin palabras ya en su mente se había hecho una película donde él iba a quedar por fuera pero se equivocó.
— ¡Vaya! No me esperaba esto, hasta ahora no he tenido quejas de Joaquín en ninguna otra empresa, puedo saber él¿por qué?.
— Seguramente en tus otras negociaciones y en las otras empresas son hombres los que están encargados, tal vez una que otra mujer soltera, solo te diré algo que mi abuelo me decía, "El hombre que no respeta la mujer ajena no es de fiar".
—¿Te ha faltado el respeto?— Frunciendo el ceño y cambiando sus facciones.
— Digamos que es muy confianzudo y no me agradan las personas así.
Daniel se acomodó en la silla y respondió.
— Está bien seré yo de ahora en adelante quien haga los negocios junto a ti, pero tendrás que prestarme a tu asistente para que me organice todo.
Esto último lo dijo con una gran sonrisa.
— No, no, no, estás loco, ella es mía solo mía, además estoy segura de que la que tienes es buena porque se debe aguantar tu mal carácter y mal humor también.
— ¡Mal carácter yo!, dígame quién lo dice la que se molesta porque no le dan los buenos días.
Ambos reían a carcajadas.
— Eso no es así, ese hombre llegó en un mal momento y con una mala actitud, no lo podía dejar pasar, conoció a la Lía Thiago.
—Pobre no quería estar en sus zapatos. Lía de ahora en adelante puedes contarme todo y como te sientes tanto en la empresa como en la casa, y si otra persona te trata de manera inapropiada, no dudes en decirme.
—Lo tendré en cuenta Daniel, gracias por hacer este negocio de hoy una linda experiencia.
Al parecer una hora era poco para lo que tenían que decirse este par, tocan la puerta y es Yuli
—¡Hola otra vez!, quedan dos minutos Lía , para la llamada.
Yuli informa a Lía y vuelve a salir.
—Bueno creo que ha sido un grato momento, estaré atento para ayudarte, sé que es algo bastante grande y necesitarás ayuda.
Comentó Daniel mientras se ponía de pie.
— Te lo agradezco Daniel—Sonriendo amablemente.
Por un instante se quedaron viendo sin decir nada más y Daniel extendió su mano y Lía hizo lo mismo, él sujetó su mano y acarició el dorso con su dedo pulgar haciendo que ella sintiera una explosión muy caliente en su pecho, tragaba grueso y él le dijo.
—¿Entonces somos amigos?, ¿ya nos podemos hablar normalmente?— quedó mirándola fijamente.
— Si, por su puesto—Sonriendo—
Se abre la puerta de golpe.
— Hello, hello, ya es hora brother, Lía lo siento quisiera dejarlo todo el día, pero lo necesitan en la empresa.
El carismático Alirio como siempre aunque cuando de trabajo se trataba era odioso, calculador y prepotente .
Daniel se acercó y dió un beso en la mejilla y luego soltó la mano de Lía, se dió vuelta para irse con Alirio, en seguida sonó el teléfono y ella comenzó con su trabajo nuevamente, pero su cuerpo aún podía sentir la cercania que tuvo con el y el delicioso perfume que impregnado en la oficina.
Se llegó la hora de la cena y ella prefirió comer en la empresa con Yuli y así organizaban el día siguiente.
Antes de llevarse un bocado a la boca Yuli le pregunta a Lía .
— ¿y qué tal estuvo la conversación?, no pelearon o se dijeron cosas ofensivas verdad.
— Ja, ja, ja, no, está vez si hablamos decentemente— Lía se limpiaba la comisura de sus labios.
—Y...¿aclararon todo?— Yuli seguía intrigada.
—Pues solo hablamos de la negociación de hoy, y le pedí a Daniel que sacara a Joaquín de mis negocios, no quiero a ese hombre por aquí— Colocando los cubiertos en el plato en señal de haber terminado su comida.
— ¿¡En serio!?, ¿tan incómoda te tenía?—Con la boca llena se atrevió a preguntar.
— Es un abusador, se me insinuó en todo momento, coqueteando y lo peor me comenzó a hablar mal de Daniel, dijo cosas muy feas y humillantes de su persona, de su físico, así que no lo quiero cerca—Comentó Lía recostándose en su silla.
— Me parece excelente, pero ¿que dijo Daniel ?.
— Que debías irte con él una semana para que le organices todo ja, ja, ja.
Yuli miró horrorizada a Lía y le exclamó.
—¡Que! No, ¿estás loca?, el pobre Alirio es el que se lo aguanta, yo me quedo aquí.
Lía se reía a carcajadas.
—Yo ni loca te suelto, tranquila, de ahora en adelante el me ayudará, la verdad es que Daniel es un maestro y quiero aprender más de él.
Después de cenar y terminar de organizar todo para el día siguiente Lía se va a la mansión.
Cuando llegó como siempre se baja sonando sus tacones, pero esta vez una voz ronca la detuvo.
—¡Buenas noches Lía!, no deberías trabajar hasta tarde.
Esa voz tan masculina, tan grave, que hacía que se le erizaban los pelitos, la hizo voltear bruscamente.
— ¡Ah! Hola Daniel , ¡me asustaste!
Él se acerca a ella y le responde.
—Sé que soy feo y provoco esa reacción en las personas.
Lía lo miró con decepción.
— Por favor no digas eso, no te menosprecies.
Él sonríe y le ayuda a sujetar algunas carpetas.
— No me estoy menospreciando solo bromeo, tranquila.
Lía lo ve tan cerca, después de tanto tiempo no había visto su rostro y detalló su cicatriz tan cerca.
—Debes estar cansada, vamos te ayudo con esto.
Ambos subieron las escaleras y él la ayudó hasta la puerta de su habitación.