— Su abuelo nos hubiese dado respuesta inmediata, de seguro no le quedó de otra que dejarla a usted.
Lía suelta la carpeta que tenía en la mano y lanza una mirada asesina y le dice.
—¿Crees que conociste a mi abuelo?, ¿crees que no se como hacer negocios?, pues estás totalmente equivocado, soy muy meticulosa a la hora de negociar, me dijo en todo, hasta detectar a representantes idiotas que no saben de modales. ¿Sabes que? Ahora soy yo quien no quiere hacer negocio con ustedes—Lía ya quería terminar con esa discusión, Pero la verdad él no sabía que tan grande era la oferta de ellos y se la estaba jugando en grande, sin esa inversión su empresa iba a tambalear más, pero no era de la que se dejan intimidar o meter presión.
—Pues entonces no se hable más, que tenga buen día, señora Blanchard.
El hombre sale de ahí pisando fuerte y dando un portazo.
—¡Pero que le ocurre a este tipo!, es que si mi puerta sufre un daño le mando la factura que se cree, idiota.
— ¡Lía ! acabas de romper relaciones con una de las empresas más prósperas en estos momentos, y la que posiblemente te iba a dar el impulso que necesitas tú y que nosotros también nos beneficiamos ¡mierda!
Se escuchó la voz preocupada de Joaquín en el teléfono y Lía se pone nerviosa, aunque no lo demuestra.
— Algún otro negocio sale, Joaquín quédate tranquilo— le dice para calmarlo, pero ella también estaba entrando en pánico y no sabía qué más hacer.
—¡Siempre eres así de obstinada, no entiendo como carajos has llegado tan lejos!—Daniel molesto accedió a involucrarse en la llamada él estaba con Joaquín escuchando todo.
—¡Ay no!, lo que faltaba, la verdad no tengo tiempo, para sus sermones y menos tuyos, te dije que no me dirigieras la palabra, amargado grosero—colgó la llamada—se propusieron a joderme la mañana.
Yuli entra muy rápido y anuncia al Señor Diego Lewis, el dueño de empresas Extreme,
— Buenos días señora Blanchard, creo que tiene mucho trabajo estos días, ya me conoces soy Diego Lewis.
Buen día señor Lewis, por supuesto que lo conozco y lo respeto, por favor tome asiento, ¿desea algo de tomar?.
—No, estoy bien así. En realidad no quiero quitarte mucho tiempo hija, se que estás muy atrasada y quería decirte que me contenta mucho que ya estés en la pista nuevamente, lamento mucho la pérdida de tu abuelo el era mi amigo y tu hermana una bella persona, se que no es fácil y aún así estás aquí dando la cara por tu empresa, te felicito, solo quiero dejarte mi propuesta y tómate el tiempo que sea necesario, yo esperaré por ti Lía , pero no quiero que años de negocios y amistad se vayan por el caño por un idiota que no sabe negociar.
Estas palabras la hicieron temblar, estaba en shock no sabía qué responder, recibió la propuesta y trago grueso para no llorar aunque una lagrimita necia salió y rodó por su mejilla.
— Señor Lewis, gracias por sus palabras, prometo revisar esto hoy mismo, no se preocupe nuestras empresas no se separan, seguiremos siendo aliados y buenos amigos. Fue lo que pudo responder con voz temblorosa, limpiando su mejilla.
— Bien hija ven aquí, quiero darte un abrazo, eres buena negociante, tu abuelo no se equivocó, y si de algo te sirve acabo de despedir a ese imbécil.
Se levantó y acudió al abrazo, en verdad lo necesitaba, estaba sensible y melancólica ahora por todo estaba llorando.
Se despidió del empresario y comenzó su itinerario, el teléfono no paraba de sonar, Yuli parecía un robot, pobre de verdad que es la mano derecha de Lía.
Después de cumplir con las tareas de la mañana y de almorzar, tocan la puerta.
—Hola Lía ¿cómo estás?— Pregunta el guapo hombre de traje impecable y voz gruesa.
—¡Hola! Bien y ¿tú eres?—Extiende su mano para saludarlo.
— Supuse que no te acordabas de mí soy Joaquín Paradas, el socio de Daniel—Exclamó el hombre con una media sonrisa.
— Disculpa Joaquín la verdad no te recuerdo, siéntate por favor— mostrando la silla y él se sienta.
—Vine para hablar sobre la negociación de esta mañana y es que se perdió una gran oportunidad.
Lía piensa
—Yo sabía que este, venía a sermonearme, voy a dejar que hable para saber qué piensa de mi.
—¡ Aja y!—responde con rebeldía.
—Creo que debes tratar de mejorar un poco tu forma de hacer negocios— dice el empresario mientras que ella suelta una enorme y ruidosa carcajada.
—Ja, ja, ja, yo no sé qué le ha dado a la gente hoy, para creer que yo no sé nada de negocios y más aún tener el valor de querer corregirme en mi cara—a él se le borra la sonrisa.
—Yo solo estoy hablando de algo que pasó esta mañana y lo escuché, ese pobre hombre quedó como el propio estúpido.
—¡Pues lo es!, y eso no es culpa mía.
—Lo sé, lo que te quiero decir es que— acomodándose en la silla—bueno se perdió una gran oportunidad de un buen negocio por tu manera de llevar las cosas.
Lía sigue revisando documentos mientras él seguía hablando, ya cansada con el tema decide intervenir.
—¡Bueno soy de las que le gusta hablar con el dueño del circo no con los payasos!—Toma la propuesta ya firmada por ella y los Lewis.
Después que salió el sr Lewis leyó y analizó todo firmando la propuesta, de verdad es muy buen negocio, lo que proponen., se lo pasó a Joaquín quien lo revisa y su expresión facial cambia. Ella se siente ganadora, siente que les calló la boca a él y a Daniel porque sabe que él fue quién lo mandó para que hablara sobre esa negociación.
—Ohhh vaya, vaya, Lía creo que te subestimamos.
— ¿¡Plural!?— Lo dice mirándolo fijamente a los ojos sabe que lo puede intimidar.
Él con un gesto pícaro y rascándose su barba sonríe y dice.
—Si plural, Daniel y yo, te subestimamos, pero bueno tú tendrás tus maneras.
—¡No tengo mis maneras!, yo hago negocios de manera profesional solo eso, el que me conoce sabe cómo negociar conmigo.
— Muy bien lo tendremos en cuenta, si necesitas ayuda puedo darte una mano, por las tardes siempre tengo un tiempo libre.
—Porqué será que se escucha a coqueteo esta propuesta—pensó Lía—Muchas gracias lo tendré en cuenta.
Extendió su mano y despidió a Joaquín, quien se va con su hermosa sonrisa pícara mostrando sus perfectos y blancos dientes.
Lía Blanchard continuó con su trabajo, la verdad era bastante lo que tenía que hacer, contaba con un excelente equipo de trabajo que la ayudó mucho mientras no estuvo.
Por la noche pidieron cena y luego Yuli informa la visita del detective, Lía detuvo todo lo que estaba haciendo y lo recibe como se debe, con un gran abrazo tenía mucho tiempo que no se veían. Al estar en la oficina seguros de vistas no deseadas, se abrazaron.