—¡Cuanto te extrañe! Siento mucho lo de tu abuelo y tu hermana— comentó Eduardo.
La abrazó muy fuerte y ella comenzó a llorar, después de aquella noche de discusión con Daniel sentía tanta melancolía, nostalgia, tristeza y muchas ganas de llorar por todo o por cada palabra bonita que le decían.
Luego del abrazo él limpia sus lágrimas, nunca la había visto llorar y él también soltó algunas lágrimas.
— Nunca había visto llorar a la Mujer de Hierro— mientras limpiaba su rostro.
Ese seudónimo se lo colocó porque Lía había tenido un pasado muy doloroso, una situación familiar, dónde sus padres habían fallecido, pero ella fue víctima de otras situaciones y en todo ese tiempo ni antes ni después había llorado, no le gusta llorar y menos delante de las personas.
Estás muy hermosa como siempre—Lo dice girándola para ver en plano completo.
—Ja, ja, ja, eres un atrevido, ven siéntate, ya cenaste en un rato nos llega la comida. Estoy muy emocionada de volver a verte.
— Es genial cenar contigo otra vez, así sea a escondidas, pero lo debemos hacer para que no me saquen del caso.
— Si lo entiendo perfectamente, yo me encerré en mi dolor y en una habitación por tres meses y no sé absolutamente nada sobre el caso de mi hermana.
—Es bastante complicado, se han realizado todos los protocolos y se han declarado a todas las personas que estaban allí, pero aún no sabemos o tenemos algún sospechoso.
—¿Y si querían matar a Daniel y se equivocaron? O ¿a mí?, por que se supone que era yo la que se iba a casar con él, eso puede ser un móvil.
— Es que estamos buscando un móvil, un motivo, Daniel tiene rabo de paja, no le convenía para nada otra esposa muerta, así que él está casi descartado, aunque yo no confió en nadie.
—Los demás que estaban en la fiesta, ¿que hay con ellos?, ¿quiénes son?, quiero saber todo.
— Te voy a entregar esto, solo tú puedes saber esto Lía , Daniel ni siquiera debe saber que tú y yo nos conocemos—Le hace entrega de una memoria USB— allí está toda la información recabada, vídeos de la mansión y vídeos de las declaraciones de cada una de las personas que estuvieron de invitados, personal de empleados y de seguridad de la mansión.
— Gracias Eduardo, y puedes estar tranquilo, con ese hombre no cruzo ni siquiera una palabra, y créeme es la última persona que quiero que sepa que yo también hago mis averiguaciones.
— Tú también debes explicarme ¿que haces casada con el viudo de tu hermana?, no entiendo nada y Blanchard no me dio una explicación concreta, no me dió detalles de que tú eras con quien se casaría en primera instancia, ¿por qué Eva tomó tu lugar?.
La empresaria se levanta de su silla y comienza a caminar tratando de que sus palabras sean lo más fluidas posibles, para que Eduardo pueda entender.
— Todo esto es una locura, desde un principio era yo quien se casaría con Blanchard, pero yo me negué, mi abuelo muere entonces no vi la necesidad de casarme, me iba a ir a Francia con Eva, pero ella me encerró y se casó con el loco ese, hasta ahora no sé por qué ese hombre aceptó casarse con ella si la boda debía ser conmigo.
Lo dijo con desesperación en sus palabras, porque en realidad está desesperada, quiere saber quién mató a mi hermana, desenmascarar al asesino.
—Cálmate, cálmate, ok Blanchard nos dijo que la boda ya estaba planeada, pero nunca nos dijo que era contigo en primera instancia, él debe explicarnos otras cosas, pero aún no respondes mi pregunta—Aun intrigado me mira de manera intimidante.
— Había o mejor dicho hay un contrato, que yo firmé por trampas del abuelo ¡cabe destacar!, es un convenio donde él me daba el dinero para salvar la empresa y yo me casaría con él, delante los medios seríamos o seremos la pareja perfecta para quitar su fama, de asesino, yo recibí su parte, pero él no por que mi hermana murió, así que tuve que cumplir y casarme, no es nada más que un contrato, no hay nada más, de hecho no le dirijo la palabra, ya tuvimos una discusión.
—¡Ustedes los ricos y sus ganas de complicarse la vida!—Eduardo riendo suelta estas palabras.
Narrador
Después de cenar y ponerse al día con las investigaciones, se despiden en el estacionamiento y Lía se extraña de que no está Manuel su chófer y mira a Yuli ella era la chica de las respuestas.
— Manuel pidió su retiro, por eso te asignaron un nuevo chófer—dijo Yuli señalando la camioneta que se acercaba a ellas.
— ¡Está bien!, ya mi viejo y querido chofer debe descansar, no hay problema Yuli—Le dice a Yuli quien se queda sorprendida.
Creyó que iba a seguir con la pelea con Daniel, pero no, lo que le importaba, es que Manuel ya está con su familia, un señor de más de 70 años ya no debe andar por ahí por cuestiones de trabajo. Suben a la camioneta y le hablan al chófer.
— Buenas noches, Julián, te pido que primero dejemos a Yuli en su casa y luego me llevas a la mansión, por favor.
— Buenas noches, Señora, por su puesto. mira por el espejo.
Dejaron a Yuli y luego siguieron hasta la mansión en todo este tiempo Lía revisaba el teléfono, le echaba una mirada a los vídeos que le había pasado el detective. Al llegar a la mansión, ella se baja, plancha su ropa con sus manos mientras que Julián baja para escoltarla hasta la puerta.
Ella entra sonando sus tacones en el hermoso piso brillante, pasando justo en frente a la sala del comedor donde se encontraba Daniel tomando un trago, Lía pasó tan rápido como pudo que no lo notó, subió las escaleras mientras se iba sacando los zapatos, llegó a la habitación lanzó los tacones al piso y dejó sus pertenencias en la mesa y se lanzó en la cama con todo y ropa, no se quitó nada más, estaba tan exhausta que ni siquiera quiso ducharse.
Había sido un día bastante provechoso, muy movido, ahora solo faltaba revisar las pruebas y ponerse al día con el caso de su hermana.