Daniel
Pasamos al gran salón donde había muchos empresarios, amigos y también enemigos que me odian y han hecho lo posible por perjudicarme y destruirme me ven con odio, lo percibo, pero lo que más me molesta es la forma que ven a Lía , aprieto más su mano y cada que tengo oportunidad la atraigo más a mí, las fotos iban y venían y en todas ella salía sonriente, saludaba con mucha alegría, hasta que una reportera de un canal de Televisión muy reconocida se nos acerca, pero las preguntas van dirigidas a ella.
—¡La hermosa Lía Thiago, ahora de Blanchard!, es un honor tenerte aquí — La reportera se acerca y la saluda con un beso y abrazo.
— ¡Gracias! Y yo feliz de haber venido.
Las cámaras nos comienzan a enfocar, yo sonreí extrañaba esto, de vez en cuando hacen falta las cámaras.
— Cuéntanos ¿cómo has estado Lía ?, desapareciste después de casarte,¿que hacías!?, ¿dónde estabas!?.
— Estuve tratando de asimilar lo que estaba pasando en mi vida, son situaciones en las que cualquier persona debe tomarse un tiempo.
— Si es algo que no es fácil de asimilar, Pero ¿Lo superaste?
— La verdad no, creo que solo aprendemos a vivir con el dolor de la pérdida, y solo sabes que tanto duele cuando tú lo vives en carne propia, todo en la vida es enseñanza aprendizaje, me tocó aprender a vivir así.
— Si es cierto, sabemos que ha sido muy fuerte para ti, pero cuéntanos ahora de tu vida de casada, con el famoso y guapo empresario—sonríe mirándolo y saluda—Te sienta muy bien el matrimonio te ves muy guapo.
Daniel sonríe, agradece y también lanza un cumplido a la reportera y Lia continúa con las respuestas.
— Primero debo decir que es un hombre con una calidad humana inigualable, divertido, y muy responsable, como esposo es el hombre con más paciencia en el mundo y aprovecho este medio para agradecer públicamente a todas las personas que me han ayudado y sobre todo a ti Daniel—mirándolo a los ojos sin soltar su mano— por tu paciencia y dedicación, gracias por ayudarme a superar mi dolor y la crisis donde estaba sumergida.
La reportera emocionada, por qué eso era una exclusiva y ella ganaría todos los méritos.
— Ahhhh ¡esto es amor, señores!—pronunció emocionada—Y que tal si nos regalan un beso a las cámaras y al público que los ve a través de ellas—Dice la reportera y yo no espero a que ella termine de hablar giro a Lía y le doy un beso frente a las cámaras, uno muy decente e inocente, pero que me hizo sentir muchas cosas dentro de mí, fue sencillamente dulce y delicado sus labios son carnosos y deliciosos, al separarnos ella se ve tan roja como una cerecita, y debo decir que se sigue viendo hermosa y no puedo evitar sonreír un poco, y ella también sonríe algo nerviosa, creo que le gustó tanto como a mí, pero sé que se avergonzó un poco, porque la tome desprevenida.
—¡Wao! Esto no lo esperábamos primicia para todo el país, sin duda alguna son la pareja más hermosa de la noche.
La reportera hace el corte al camarógrafo y luego continúa hablando a Lía ya más íntimo y le expresa sus condolencias y sus buenos deseos para nosotros, nos despedimos y Lía se mantuvo sonriente.
El evento comenzó, se hicieron las respectivas donaciones yo realicé una muy buena en nombre de la Familia Blanchard, fue bastante movido todo, inclusive bailamos algunas piezas.
— ¿Conoces a la reportera, cierto!? Pregunto para no verme tan serio y romper el hielo, se que ella no me quiere dirigir la palabra, y por eso quiero aprovechar este espacio.
— ¡Si!, es una vieja amiga, por eso no hizo preguntas tan indiscretas. Disculpa Daniel déjame arreglarte esto que me tiene incómoda desde hace rato— Ella me arregla la corbata y queda perfecta, pero en este momento estamos tan cerca que quisiera continuar con ese pequeño beso y sólo se me ocurre decirle.
— Tienes unos ojos muy grandes— Lo pensé en voz alta, lo juro, pero ella sonrió.
—Son para verte…
—¡Mejor!— le respondí y ella volvió a sonreír.
Si lo vuelve hacer lo juro que la besaré y no me importa si se molesta. Esa mirada hermosa me tiene castigado, le agradezco el gesto de arreglarme la corbata y le digo.
—¿Quieres tomar algo?— Le pregunto para hacerla sentir atendida.
—Si por favor—me toma la mano, pero me guardo el suspiro y nos acercamos al bar, ella pidió un jugo cítrico y yo pedí un whisky, estamos sentados, conversamos por un rato y nos reímos por algunos chistes y ella me mira fijamente sin duda alguna ha sido una buena noche, la noto un poco inquieta hasta que me dice.
—Sabes Daniel quería conversar contigo.
La música estaba un poco alta así que me acerqué un poco para poder escucharla.
—¡Si dime! ¿De qué se trata?.
— Quería comentarte que en todo este tiempo he reflexionado y me he dado cuenta que...
— ¡Daniel Balnchard! Que alegría verte por acá y muy bien acompañado, es un gusto verlos juntos.
Tocando mi hombro para llamar mi atención yo volteo, me sorprendo y lo saludo.
—¡Alexis Bustamante! Que gusto verte, te presento a mi esposa Lía, aunque se que ya la conoces.
Lo saludo con gran cariño, él fue el mejor amigo de mi papá y el organizador de estos eventos.
Conversamos largo rato incluso Lía se involucró en la conversación realmente a ella se le hace fácil dialogar y socializar, y con solo unos minutos las personas caen rendidos a sus encantos y personalidad, Alexis se despide y yo me siento un poco agotado quiero irme, así que antes de que termine todo le pregunto a Lía .
—¿Quieres esperar hasta que termine para irnos?.
— La verdad estoy muy cansada, me gustaría irme, pero si tu quieres seguir aquí me quedo no hay problema.
Me levanto de la silla y la vuelvo a tomar de la mano y mientras caminamos ella dice.
—Entonces vámonos—Riéndonos le hicimos seña a los adolescentes, Alirio y Yuli, porque ellos seguían bailando, al vernos se dejaron venir con nosotros, casi al salir nos encontramos con uno de mis enemigos que nos interceptó y sin ningún disimulo le habló a Lía .
— Vaya veo que tan rápido olvidaste a Santiago.
Sabía que esto era una estrategia para enfurecerme.
— Perdón a ¿quién?
Responde ella como si no supiera de quién hablaban, y me mira extrañada. El hombre se carcajea y le responde.
—Si claro, a mí no me vas a engañar, un amor como el de ustedes no se puede olvidar como si nada, muy buena tu actuación Lía. Disculpen no les quito más tiempo.
Así como llegó el hombre se fue y mis orejas las sentía calientes y apreté tan fuerte mi mandíbula que sentí partir mis dientes. Lía estaba nerviosa y extrañada e intentó hablarme.
—Tranquila no te preocupes, no me debes explicación.
Seguimos caminando hasta que abordamos la limusina.