Narrador.
La mañana transcurrió Lía adelantó juntas, y entrevistas, pero una se había atrasado llamó a Yuli .
— Yuli ¿qué pasó con los inversionistas?
— Están retrasados, su vuelo se demoró, ¿quieres almorzar?.
— Si, quiero ir a comer algo delicioso— mira por la ventana y es un día muy hermoso.
—Ya tengo reservaciones en el restaurante Japonés que tanto te gusta.
—A veces siento que esta mujer lee mi mente. En cinco minutos salimos.
comienza a organizar su escritorio retoca su maquillaje y cabello y justo cuando va a salir llegan los inversionistas junto con Joaquín
— Disculpe la demora Señora Blanchard , estas cosas en los aeropuertos se escapan de nuestras manos.
— Los busqué en el aeropuerto, no los podía dejar ahí.
Joaquín es muy atento pero esa sonrisa pícara es la que a veces incomoda a Lia.
— No sé preocupen pasen adelante y conversemos un poco antes que llegue el almuerzo, muero de hambre y mi estómago va a rugir en cualquier momento.
— Que tal si la invitamos a comer donde usted quiera y después hablamos de negocios, nosotros también tenemos mucha hambre.
Lía aceptó sin pensarlo, aunque no solía hacerlo no tuvo opción, esta vez haría una excepción.
Todos se fueron al restaurante reservado, al parecer Joaquín se había salido con la suya e iba a usar ese momento para seguir en plan de conquista con Lía.
En la empresa Blanchard se encontraba Daniel, con mucho trabajo sin embargo se había desocupado antes que Lía estaba mirando por el ventanal cuando entró el ruidoso y chistoso Alirio.
— ¡Hey tu! ¿cómo estás? supongo que de maravilla para no haber recibido ni un mensaje en todo el fin de semana.
Colocó unas carpetas sobre el escritorio y se quedó parado con una gran sonrisa mirando a Daniel quien se voltea y le comenta.
—¿¡No te enseñaron a tocar la puerta!?— se dirige al escritorio y se sienta.
—¡Ay no, ay no! ¿que paso? ¿por qué esa cara y ese temperamento? ¡No puede ser! ¿Lía es hombre?, por eso no se había casado y te diste cuenta el fin de semana.
sentándose frente a Daniel observándolo fijamente, ambos se sueltan a carcajadas.
—Por favor Alirio de donde sacas tantas estupideces, no es eso por favor Lía a simple vista es un mujeron.
— Entonces por qué traes esa cara de preocupación.
Daniel se levanta de la silla y como costumbre cuando está nervioso mete sus manos en los bolsillos de su pantalón.
— La cague en grande con Lía—encogiéndose de hombros.
—¿ Cómo así? ¿no sé te paro?, fue eso, para eso están las pastillitas.
— No Alirio ya deja de decir pendejadas por favor, solo le dije a Lía que agradecía su actuación de la noche del evento, después de besarla apasionadamente— vuelve a sentarse en su silla de escritorio.
—¡ Que!, de verdad crees que ella actuó toda la noche, por que la verdad yo la vi muy cómoda a tu lado, el beso, el baile, el jueguito de miradas, el coqueteo en el bar o es que crees que Yuli y yo no los estábamos espiando, ¿ por qué hiciste eso?, ah ya sé por lo que dijo el tipo ese en la salida ¿verdad?.
Alirio de verdad se veía molesto y caminaba de lado a lado mientras le decía estas cosas a Daniel .
— ¡Ya cálmate! Sí me molestó lo que dijo ese imbécil además quien es ese Santiago, según ese tipo era su amor, ella me dijo que solo fue su empleado.
Daniel parecía cambiar de ser sereno a molesto.
—¿ Sabes que Daniel? eres un tremendo pendejo, no pareces un hombre adulto y profesional, que te importa a ti quien es ese tipo, te debe importar es Lía y no su pasado, por que todos lo tenemos, ¿por que te comportas como un idiota?.
Alirio agarra sus carpetas y se dispone a salir de la oficina.
—¿A dónde vas? —preguntó Daniel impresionado por la actitud de Alirio.
— Mamá siempre me dice hijo rodéate de gente inteligente y aléjate de los idiotas, bueno eso hago en este momento me alejó del idiota más grande— Daniel se ríe y le pide.
—Ja, ja, ja, lo reconozco soy un idiota y ya no puedo hacer nada.
—¡Que! el gran Daniel Blanchard que con solo pestañear tiene a cincuenta mujeres de rodillas se está rindiendo con una mujer, ¡increíble!—Alirio vuelve a sentarse— A ver te escucho.
— Estoy realmente confundido, Lía llego a mi vida y a mi casa a cambiar muchas cosas, ahora todos mis empleados la aman y ha movido muchas cosas dentro de mí, pero no se como llegarle, como tratarla, siento que ella es una mujer difícil de conquistar, ella lo tiene todo que le puedo ofrecer yo.
— ¡Un buen trato por ejemplo!, te recuerdo que fuiste tú quien le dijo un montón de cosas feas, que ella también te dijo si, pero se estaba defendiendo de ti.
Alirio está totalmente de lado de Lía.
— Tal y como ha pasado, tú también estás de su lado, pero tienes razón, lo admito.
—¿Qué piensas hacer?, deja a Joaquín a cargo aquí y ve pásate unos días por su empresa involúcrate en sus cosas, pendejo, es más ¿dónde está el cari linda de Joaquín?
Hubo silencio de parte de Daniel .
— ¿Está con Lía cierto? —Pregunta Alirio con molestia— Si que eres bien pendejo Daniel no te reconozco de verdad.
Alirio estaba sentado y pasaba su mano por la barbilla y su boca mientras que Daniel se levanta y señalando con su dedo le dice.
— Escucha Alirio yo no consideré que mi relación con Lía pudiera llegar a ser, ella es tan obstinada e impulsiva y hermosa también, pero creo que somos muy distintos, pero ese día de la fiesta sentí algo diferente la pude ver desde otra situación y me gustó es más me encantó y ahora me siento perdido.
— ¿Le vas a dejar el camino libre a Joaquín? , sabes que desde aquel problema nuestra amistad no es la misma, no me parece que tú permitas que él se acerque a ella, pero por favor Daniel reacciona.
Alirio dio un golpe fuerte a la mesa, Tal parece que le preocupa mucho que Daniel no valore a Lía y su matrimonio, que aunque sea por un contrato tiene la oportunidad de que sea algo real, él ha podido conocer un poco más de Lía a través de Yuli por eso, no tolera la actitud de Daniel hacia ella.
— ¡Mierda! es que no sé qué hacer, jamás me imaginé sentir esto, me siento intimidado por ella, además ¿qué se supone que haga?.
Como si estuviera derrotado Daniel se sentó sin decir nada más.
— Puedes empezar por ir y marcar tu territorio, ofrecerle una disculpa y empezar de cero a conocerla.
Fue la recomendación más sabia que había podido escuchar.
—Tienes razón, vamos a la empresa. Los caballeros se suben al auto pero Alirio hace una llamada rápida a Yuli y ella le dice la ubicación exacta del restaurante.