Finalmente habia llegado el día donde Matthew y yo tendríamos nuestra primera salida a solas. Gracias a Sophie y a todo su plan, logre salir del palacio al medio día y no de noche como solíamos hacerlo.
Me sentía ansiosa e imploraba que nada saliera mal, en el palacio todos se encontraban enfocados en el desfile que habría en unos días, así que era la oportunidad perfecta para salir sin que alguien sospechara mi ausencia.
- Prométeme que me llamaras y estarás al pendiente del teléfono por cualquier cosa - Sophie me hizo mirarle a los ojos y prometerle.
- Tranquila, lo prometo - tome sus manos mientras le daba un leve apretón con una sonrisa para tranquilizarla.
- Esta bien - suspiro - no haría esto si no supiera en lo mucho que ambos se atraen y en lo tanto que me gustaría verlos juntos.
- No sabes lo mucho que aprecio, no se que sucederá mas adelante pero quiero tratar de disfrutar todo lo que estoy sintiendo en estos momentos - suspire mientras no dejaba de pensar en lo ansiosa que me sentía por salir solo con el.
Pronto un rugido se escucho fuera de la casa de Sophie, y solo bastaron dos palabras para que mi corazón comenzara a latir rápidamente.
- Es el - Sophie tomo sus llaves para abrir la puerta - ¿lista? - me miro sonriente,
Una vez que asentí, ella abrió la puerta y pude ver a Matt sobre su motocicleta, piernas temblaron en el momento en que se saco el casco que cubría su cabeza mientras revelaba esa sonrisa tan hermosa que tenia.
- Hola chicas - dijo una vez que ambos salimos.
- Hola - dijimos al unísono.
Pronto Sophie se acerco para besar su mejilla y ambos se voltearon a verme.
- ¿A donde piensas llevarla? ten mucho cuidado con mi primita - dijo haciéndose la protectora.
- No puedo decírtelo, es una sorpresa, pero quédate tranquila que la cuidare muchísimo, esta en buenas manos - mi amiga palmeo la espalda de este y sonrió.
- No tengo dudas de eso, entonces que ambos disfruten la salida, me voy que tengo cosas que hacer.
- Nos vemos - Matt y yo nos despedimos de ella.
Una vez que ella entro a casa, Matt me miro de pies a cabeza con una sonrisa.
- Quiero empezar diciéndote lo hermosa que te ves hoy - asintió, sentí como mis mejillas comenzaron a arder, lo que quizás podría ser que estaba empezando a ponerme como un tomate.
- Gracias, tu también te ves guapo - dije con timidez.
Pronto el me extendió un casco que traía colgado en uno de los manubrios.
- Ponte esto, para protegerte por si algo pasara - abrí mis ojos mientras tomaba el casco.
- ¿Sabes conducir verdad? - el largo una carcajada, seguramente por la cara de susto que se me habia formado.
Y es que debía admitir que temía un poco, ya que nunca habia subido en una motocicleta.
- Tranquila, lo hago desde hace muchos años, solo es precaución - sonrió tranquilizándome.
- Esta bien - dije aun con desconfianza - ¿Cómo se coloca esto de todos modos? - mire aquel objeto.
- Déjame ayudarte - el se bajo de la moto y se puso frente a mi.
Coloco el casco sobre mi cabeza y luego lo abrocho. Ambos sonreímos cuando nuestras miradas se cruzaron.
- Debo verme extraña con esto - golpee el casco con mis nudillos.
- Aun con esto te ves increíble.
Luego de subir a su moto, la encendió haciendo que el sonido brusco me hiciera retroceder. El sonrió y me hizo un gesto con su cabeza para que subiera.
Mordí mi labio antes de subir. No tarde en rodear mis brazos por su abdomen aferrándome tanto como pudiera. El comenzó a conducir y luego de algunos kilómetros comencé a perder el miedo.
Mire en la sombra de la carretera como mis cabellos danzaban en el aire, era tan agradable sentir el viento en mi cara. Definitivamente recordaría este momento como uno de los mejores que me toco pasar.
Sabia que estábamos yéndonos lejos cuando comencé a visualizar unas montañas, pensaba en lo mucho que me gustaría fotografiar ese panorama, pero bastaba con que quedara registrado en mis recuerdos.
Una vez que llegamos a nuestro destino, ambos nos bajamos de la moto. Mis piernas temblaban por la sensación de haber estado subida en ese vehículo por mas de media hora.
- ¿Dónde estamos? - fruncí el ceño al no ver mas que arboles y césped.
- Ven aquí - el extendió su mano que no tarde en tomar.
Ambos caminamos y mi boca se abrió de sorpresa en tanto note que desde aquí se veía toda la ciudad. Y es que las montañas que habia estado viendo hace un rato, ahora estaba sobre una.
- ¿Te gusta? - sentí la mirada de Matthew sobre mi, pero aun sin poder quitar la mirada de aquel paisaje, simplemente me atine a asentir.
No estábamos solos, habia otras personas en el lugar, algunos recostados sobre el cesped y otros simplemente en unos bancos.
- ¿Alguna vez fuiste de picnic?
Ni siquiera me habia percatado de que Matt habia regresado a buscar una mochila que no sabia que habia traido.
Recordé aquellos picnic que organizaban en el castillo cuando solíamos festejar la entrada de la primavera, pero dudaba que sean iguales.
- No, nunca - lo mire mientras veía como extendía un mantel rojo con cuadros sobre el suelo - ¿y tu?
- ¿Sinceramente? - el me miro con diversión - no, pero pensé que seria lindo hacer algo así para poder charlar y conocernos mas. Puedes sentarte.
Ambos nos sentamos y suspire regresando mi vista hacia la ciudad.
- Felicito tu decisión - sonreí y le mire.
- Gracias - note como sus mejillas se tornaron algo rojas, algo que me causo ternura - ¿Quieres algo de beber?
- Esta bien.
El abrió la mochila y saco una botella con un refresco, luego de servirme en un vaso, le agradecí antes de beber aquel jugo.
- Entonces ¿a que se dedican tus padres?