Una semana después de haber estado con los chicos, decidí distanciarme para no levantar sospechas en el palacio.
Pero eso no quitaba el hecho de que pensaba una y otra vez en la propuesta de Matt, en salir solos el y yo.
Sophie me mantenía al tanto de las cosas que iban sucediendo. Como el avance de su relación con Nathan, quien solo esperaba que le pidiera ser su novia. O sobre lo mucho que Matthew preguntaba por mi.
Ahora mismo me encontraba en una fiesta de polo organizada por mi padre en beneficio de una fundación.
Miraba atentamente el juego, cuando un joven de cabellera rubia se puso delante mio.
No tarde en reconocerlo, había escuchado muchas cosas sobre el. En especial sobre lo arrogante y egocéntrico que era.
- Princesa - hizo reverencia - es un placer conocerla - extendió su mano - soy el conde Martin Percy de España.
- Es un placer, soy Megan - ambos nos dimos un apretón de manos.
- Se quien eres, nuestros padres son muy buenos amigos - se encogió de hombros.
- Oh - me atine a decirle, por no ser grosera y decirle que no tenia demasiada importancia para mi.
- ¿Te gusta el polo? - se puso a mi lado dejándome ver la partida.
- Un poco - sonreí de lado.
- Yo soy muy buen jugador de polo, desde muy chico.De hecho gane muchas medallas - dijo con orgullo.
- Impresionante - fingí asombro, pero en realidad me estaba aburriendo - ¿Por que no estas jugando entonces?
- No me lo permitieron por esta vez, hace unas semanas tuve un accidente, pero ya me siento mejor - puso sus brazos cruzados delante de el.
- Eso es bueno - sonreí a medias aun sin quitar la vista de esa partida.
Pronto un grupo de condesas y otras mujeres se acercaron a el para saludarle. Solo algunas de ellas me saludaron a mi, pero tampoco iba a hacerme problema por ello.
Se notaba a miles de kilómetros que solo querían su atención, y es que debía admitirlo, el realmente era muy guapo.
Pero mis ojos ya estaban puestos en otra persona.
- Estas mujeres son demasiado interesadas - dijo una vez que todas se fueron.
- ¿Por que lo dices? - le mire atentamente.
- Porque solo quieren mi dinero y estar con alguien que les de a los demás motivo para hablar sobre ellas.
- O quizás solo les gustas - luche contra las urgencias de rodar los ojos.
- Ninguna es digna para mi.
Decidí quedarme en silencio.
El juego había terminado y fui llamada por mis padres para una foto familiar. Luego de que ellos firmaran el cheque con las donaciones. Me sentía aliviada de que al fin podría volver al palacio.
- He visto como se miraban con el conde martin - dijo mi madre una vez que llegamos dentro del palacio.
El único lugar donde podíamos darnos afecto, porque uno de los protocolos era no hacerlo en publico.
- Solo nos presentamos - dije sin ninguna importancia.
- Es un joven muy apuesto - dijo ella mientras veía como me ayudaban a quitarme el vestido.
- No me llama la atención - suspire e hice reverencia a las mucamas quienes habian terminado su trabajo.
- Creo que ya estas en edad para buscar algún príncipe - sonrió con picardia.
- Estoy muy bien así, prefiero estar concentrada en cosas mas importantes. El amor puede esperar.
- Si tu lo dices - ella se incorporo - me voy a tomar una taza de te.
Una vez que ella se fue, solo me atiné a tirarme sobre mi cama y mirar el techo. No pasó mucho cuando mis ojos comenzaron a cerrarse y caer en un profundo sueño.
Horas más tarde sentí como me sacudían, abrí mis ojos lentamente y miré a Sophie quien se encontraba a mi lado.
- Mira lo que te traje - dijo abriendo su mochila y sacando una bolsa con una hamburguesa.
Mis ojos brillaron al verla y rápidamente me incorporé.
- ¿Ya te dije que eres la mejor amiga de todo el mundo? - dije una vez que mordi aquella hamburguesa y disfrutaba del sabor.
- No me lo dijiste, pero lo se - sonrió con orgullo - tengo otra cosa para ti, no preguntes como pero he logrado conseguirte un móvil para que hables con Matt.
Abrí mis ojos sorprendida al ver aquel pequeño teléfono.
- No es de alta tecnología pero para mensajes y llamadas funciona - sonrió.
- Gracias amiga - la abracé y ella correspondió el abrazo con más fuerza.
- No debes agradecerme, de verdad que Matt ha logrado cansarme preguntando por ti. Me encargue de agendar su número y de todos los demás. Procura esconderlo bien.
- Si, lo se - sonreí.
- ¿Como te fue en el evento? pude escuchar algunos rumores sobre un conde que se acercó a ti - me miró con picardia.
- Ni siquiera lo menciones - hice una mueca - ese muchacho no llama para nada mi atención. Es bastante arrogante - rodé los ojos.
- ¿Pero es guapo? - Dijo ella acomodándose en la cama.
- Si, lo es. No voy a negarlo. Pero créeme que no me llama para nada la atención.
- ¿No será porque ya tienes puesto los ojos en alguien?
Su comentario hizo ruborizarme. Tal vez la respuesta sea que si.
Sophie sabía lo mucho que Matt me gustaba.
Cuando la noche llegó, miré mi móvil con nervios. Dudaba si llamar a Matt, temía que estuviera durmiendo o lo molestara en un mal momento.
Pero por otro lado necesitaba hacerle saber que ya podríamos comunicarnos cuando no pudiéramos vernos.
Sin más tiempo que perder, marque su número y luego de tres tonos mi corazón se aceleró al escuchar su voz.
- ¿Hola? ¿quien habla? - Dijo desde el otro lado.
- Matt, soy yo solange - relami mi labio inferior.
- Sol - pude notar su emoción al oírme - ¿como estas? ¿este es tu número?
- Si, este es mi número - sonreí aun sabiendo que el no podía verme - estoy bien ¿que hay se ti?
- También estoy bien, gracias por preguntar. Ya te extrañamos ¿cuando piensas volver? aun nos queda esa salida pendiente.
- Lo se, yo también los extraño ¿Que te parece si salimos mañana?
- Me parece una buena idea. Estoy ansioso por verte.