Con Sophie íbamos de camino hacia el lugar donde había acordado con los demás.
Nuevamente habíamos utilizado la técnica de la maleta para salir del palacio.
- Me siento un poco extraña - dije intentando jalarme un poco más abajo la falda.
- Es normal, estas acostumbrada a faldas debajo de la rodilla - mi amiga rió.
Hoy iriamos a una discoteca y como habíamos acordado, ella se encargó de darme el atuendo acorde a la situación.
- Recuerda que allá no debes aceptar por nada del mundo la bebida de alguien desconocido ¿de acuerdo?
- Esta bien - sonreí - aunque no bebo alcohol me da curiosidad que tiene ello de malo.
- Hay algunas personas con malas intenciones, meten sustancias en las bebidas con tal de sobrepasarse contigo.
- Oh, entiendo - asentí.
Una vez que llegamos hacia los chicos, nos saludamos y salimos directo hacia aquella discoteca.
- Pensé que no te volvería a ver - Mattew me miró de pies a cabeza.
- ¿Por qué pensaste eso? - frunci el ceño.
- Porque Sophie dijo que no estaba segura de si vendrías - metió la mano en sus bolsillos.
Una vez que entramos a la discoteca, me sorprendi al ver las luces, la gente bailando y bebiendo al mismo tiempo.
Jamás en mi vida hubiera imaginado estar en un sitio como este.
Los bailes de la realeza eran tan diferentes.
- No te separes de nosotros - dijo Sophie volviendo hacia mi.
- No te preocupes, yo la cuido - Matt me tomó de los hombros y un escalofríos recorrió por mi cuerpo al sentir su tacto.
- Ojo con mi prima eh matt? - Sophie nos guiño el ojo y volvió hacia adelante con su enamorado.
Pronto nos juntamos en una ronda y los demás comenzaron a bailar. Yo solo me quedé de pie mientras reía al verlos.
- ¿Que pasa niña? ¿no sabes bailar? - Dijo Robert mientras hacía unos pasos graciosos.
- No realmente - mordi mi labio.
- Venga que es fácil - dijo tomando mis manos mientras me hacia mover.
Una vez que logré adaptarme a los bailes, me sentí más libre de disfrutar. Y lo que me gustaba era que nadie te observaba con atención.
A diferencia de los bailes reales, donde eras el centro de atención.
Aunque en ocasiones miraba a Matt que mientras bailaba no quitaba su mirada sobre mi.
Y cuando coincidíamos una sonrisa se formaba en nuestros rostros.
De pronto vi como se acercaba hacia mi.
- Voy por un refresco ¿me acompañas? - Dijo lo suficientemente alto como para que logrará escucharlo.
- Claro - sonreí y el estiró su mano hacia mi.
No dude en tomarla e ir por detrás esquivando a los demás.
Una vez que llegamos a una especie de barra, la música no se escuchaba tan fuerte así que podíamos charlar tranquilamente.
- Permiteme decirte lo hermosa que te ves esta noche - dijo una vez que nos sentamos en unas sillas.
- Gracias - sentí mis mejillas arder - tu también te ves muy bien - sonreí.
- ¿Quieres algo en particular para beber? - me miró atentamente.
- Agua o un jugo - relami mi labio inferior.
- Esta bien - el llamo al bartender y pidió nuestras bebidas - ¿alguna vez probaste alcohol?
- Una sola vez mi padre me hizo probar un vino, no fue tan rico como parecía - hice una mueca.
- ¿Quieres probar un poco de cerveza? - Dijo extendiendo su pequeña botella.
- No lo se - dije con desconfianza - ¿tiene alguna sustancia peligrosa? - recordé las palabras de Sophie.
El largó una risa corta.
- Peligroso es si tomas en exceso. La resaca no es nada agradable. Sólo prueba.
- Bien - suspiré y tomé la botella para luego llevarla a mis labios.
El primer sorbo no me gustó, probé con un segundo y estaba a punto de convencerme.
- Me dejaras sin un trago - dijo Matt mientras levantaba su ceja. Rápidamente le devolví la botella.
- Lo lamento - reí nerviosa.
- No hay problema - sonrió de lado - debo confesarte que desde que te conocí no pude dejar de pensar en ti - dijo mirándome fijamente.
- ¿Ha si? - dije sintiéndome muy nerviosa.
El se encogió de hombros y luego bebió de su botella. Mirarlo era hipnotizador.
- Porque eres muy linda, tienes algo que me llama la atención. Espero no arruinar nuestra reciente amistad después de esto.
- No te preocupes, nada podría arruinarlo - mordí mi labio inferior.
El simplemente asintió y luego volvió a pedir otra botella.
- Me gustaría conocerte un poco mas, pero se que aquí no se puede por el sonido - hizo una mueca - ¿aceptarías salir conmigo? pero esta vez sin los demás chicos.
- ¿Te refieres a tu y yo solos? - acomodé el mechón que comenzaba a molestar en mi rostro.
- Si es que para ti no es problema - se encogió de hombros.
- No hay problema, claro que me gustaría - sonreí.
- Esta bien, ya coordinaremos - sonrió.
Luego de esa platica, ambos decidimos volver con los demás. Pero por alguna razón no nos separabamos, de pronto el se había convertido en mi pareja de baile.
Una vez que la noche terminó, con Sophie nos dirigimos a su casa. Ella no paraba de hablar en lo mucho que iba mejorando su relación con Nathan.
- ¿Matt es un buen chico? - dije de repente haciendo que mi amiga me mirara con curiosidad.
- Claro, podría decirse que es el más aplicado del grupo ¿por qué?
- Es que el me ha invitado a salir, pero solos.
Ella abrió sus ojos sorpresivamente.
- Le gustas a Matt - chilló.
- No lo se - mordí mi labio - eso creo, pero me dijo que es porque quiere conocerme.
- No lo puedo creer, que emoción - dijo abrazándome - ¿y a ti te gusta?
- Eso creo - mi sonrisa poco a poco se borró - pero no creo que en algún momento vaya a pasar algo.
- ¿Por que lo dices? - fruncio el ceño.
- Porque nuestro amor sería imposible.