Un encuentro lleno de disgusto

1318 Words
Rebeca se encontraba llena de preocupaciones en su cabeza, era claro que eso afectaría en su totalidad las acciones de la empresa, últimamente los precios de esta no se habían visto con buenos números y ahora con esto, posiblemente caerán. Rebeca no solo pensaba en eso, porque claramente podría este escándalo afectar en las decisiones de su padre. Ella era consciente de que algo así podría llegar a hacer que su papá cambiará la distribución de las acciones de nuevo. Al siguiente día, Rebeca se despertó y se mentaliza que todo saldría bien, daría la conferencia de prensa y sobre todo encontraría la salida del problema con ese hombre, en su cabeza lo único que recalca era que el dinero todo lo podía solucionar, ella era clara con eso, todos tenían un precio, solo debería dar con el precio de aquel hombre. Al llegar a la empresa, la estaban esperando unas cuantas personas, sus hermanos también estaban allí, de reojo miró a Marco, quien a simple vista se nota que estaba fresco, como si no fuese él el responsable de toda esta locura. Ella dio un discurso breve, desmintiendo absolutamente todo y tachando de mentiroso al hombre que los había demandado. Por otro lado, Sebastián terminaba de visitar a su hermana, él buscaba la forma de estar más tiempo con ella aunque eso no fuera del todo posible, por el horario de las visitas, sin hablar que la falta de trabajo hacía que la cabeza de él se fuese un ocho. Sebastián observa a su hermana desde afuera de la habitación, le afecta bastante verla de esa manera, él es una persona que se encarga de proteger a las personas que más quiere. Levanta su cabeza cuando escucha cómo resuena unos zapatos en el suelo, el observa una mujer hermosa de cabello largo y castaño, con labios delgados y unos ojos verdes como las esmeraldas más preciosas que hubiese podido ver, él pasa saliva al estar viendo una mujer tan despampanante. Sebastián al cabo de unos cuantos segundos la reconoce, es una de las hijas del señor Smith, posiblemente fue una de las culpables de lo que le sucedió a su hermana. Por otro lado, Rebeca camina observando el lugar con desmerito. No era un hospital de alto nivel, sin embargo, sí era uno bastante costoso al menos para alguien como ellos. Rebeca se había encargado de investigar de una manera superficial a la familia de Sebastián, era claro que ellos no tenían suficiente dinero. Ella se acerca con prepotencia, muerde el interior de su mejilla cuando lo ve, escaneando con la mirada el cuerpo atlético y bien formado de Sebastián, ella no era ciega dándose cuenta de inmediato que él era un hombre demasiado atractivo, el hecho de no observarlo era un delito. —Buen día —habla ella mientras que él la mira de arriba a abajo. Sebastián tiene claro que ellos no son tan buenas personas, en especial porque esa familia ni siquiera se disculpó con él ni con su hermana. —Quisiera entender que hace acá, me imagino que por fin van a dar la cara —él pronuncia, con total indignación. Rebeca rueda sus ojos y luego le da una sonrisa hipócrita. —Quiero poder hablar como personas civilizadas, mire lo que le hizo a mi familia, eso no tiene precio, eso no tiene justificación, le exijo que se retracte —ella ordena con altivez, fijando su mirada penetrante en Sebastián. Él soltó una sonora carcajada y luego se acercó a ella, la miró y sostuvo su respiración. —Es el colmo, ¿no le da vergüenza? porque a mi si me daría, ser igual que ustedes. El cinismo brota por sus poros y la falta de empatía y de humildad, ni que se diga —Sebastián está completamente ofuscado. Rebeca tensó su mandíbula, ella no iba a permitir que esto se le saliera de control, esta era una gran oportunidad para que su padre la viera como la principal heredera, ella tenía que solucionar eso para poder adquirir lo que verdaderamente merece. Esbozo una sonrisa, ella tenía que ser más astuta que aquel hombre que tenía al frente, era fácil deducir que a él no le gustaba jugar con las personas, a diferencia de ella. —¡Tiene razón!, en todo tiene razón. Quiero ofrecerles mil disculpas, entiendo que nada ha sido fácil para ustedes, pero tampoco para nosotros. —Rebeca se acerca a él colocando una de sus manos sobre las suyas—. Mire, en verdad le ofrezco disculpas, por eso creo que es conveniente que dejemos las cosas claras; que usted pueda desmentir las acusaciones que hizo ante la prensa. Sebastián levanta una de sus cejas, era realmente increíble como esta mujer quería sacar ventaja de todo esto, sin contar que era absolutamente claro que lo que menos le importaba era disculparse, en realidad solo quería limpiar el nombre de su familia. —Quiero tratar de comprender —él habla mientras retira sus manos cerca de la suya—. ¿Usted me está pidiendo disculpas? Pero está condicionado a lo que debo decirle a la prensa. —Ella chasquea con su lengua, al darse cuenta que él no parecía ser una persona fácil de persuadir. —Quiero que se solucionen las cosas y sean más llevaderas tanto para usted y su hermana, como para mí y mi familia. —No pienso cambiar de opinión, usted puede pensar lo que quiera, es claro que todos ustedes están cubiertos con la misma manta, no les importa nadie más que a sí mismos. Estoy seguro que no les importa lo que le sucede a mi hermana y como está pasándola. —Él exhaló al sentirse lleno de presión. Sebastián prefería tener dignidad, antes de caer ante los juegos de esa mujer. Sin pensarlo dos veces, Sebastián saca el cheque que tenía, él no estaba pensando en utilizar ese dinero, porque era claro que nada de lo que daba esa familia era sincero. —Señorita, sus disculpas y su dinero no son bien recibidos en este lugar. Le recomiendo que se vaya —él espeta, con determinación mientras le pasa aquel pedazo de papel en su manos a Rebeca. Ella ríe en su cara, nadie se había atrevido a rechazarla de ese modo, pero ella se iba a encargar de que él se diera cuenta que estaba cometiendo el peor error de su vida. —No pienso rogarle, suficiente con haber venido a este lugar. —Prefiero obtener dinero de una mejor manera, antes de llegar a desmentir algo que es totalmente cierto. Mire, no me interesa su dinero, lo único que me interesa es que la persona que hizo tal daño pague. —Rebeca suspiro, para luego dibujar una sonrisa hipócrita mientras guardaba el cheque en el bolso de mano. —Tuvo dos oportunidades, lo peor es que ambas las desaprovechó. Le aseguro que la próxima vez, las cosas no serán de este modo, no podrá obtener el dinero de forma fácil, porque las cosas se harán bajo mis condiciones. ¡Yo te lo aseguro! Rebeca dio media vuelta para salir de ese lugar, ella estaba segura que Sebastián en algún momento la iba a buscar. Era consciente de que podía sacar provecho. Rebeca no estaba tan equivocada, porque Sebastián estaba pasando por los peores días de su vida, perdió su trabajo, sin contar que su hermana no se recuperaba tan fácil… Sebastián estaba a punto de llegar a la desesperación, todas las puertas estaban cerradas para él, no tenía alternativa alguna para poder conseguir lo más mínimo. Él era consciente de eso, en especial cuando estaba ubicado frente de aquella empresa de nuevo. La dignidad de Sebastián se había ido al piso, solo habían pasado treinta días, tiempo en el que él lo pensó una y otra vez, pero ya no había de otra salida, tristemente estaba regresando a buscarla.
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