+Damián+
Tener a Camila semidesnuda y dispuesta para mi en realidad era excitante, tan preparada y llena de lujuria por tenerme... ¡Maldición! Si seré imbécil, volví a ver atentamente sus ojos esta vez, ella tuvo contacto con un demonio, o al menos uno de sus poderes hipnóticos, por eso ese maldito deseo s****l hacia a mi, la deje sobre la cama haciéndole pensar que la tomaría en breve, pero solo estaba distrayéndola, fui a la sala donde la encontré, buscando lo que estaba leyendo. Levante el libro y las letras brillaron en un purpura intenso, estaba escrito a mano y contenía un poder de solo los Naga poseían, ellos pertenecían al mi infierno de la lujuria, ahora no solo tenia en mis manos controlar a Amón, ahora también debía alejar a Esteno de ella.
Me concentre tanto en buscar su rastro en este lugar que me estaba olvidando de Camila, hasta que sentí sus brazos rodearme desde la parte de atrás, acariciando mi abdomen y pegando su rostro en mi espalda, por mas relajado que me sintierra en su toque, tenia que saber si ese maldito seguía por aquí.
-¿No ibas a darme algo especial hace rato?- Restregaba su cara en mi espalda.
Por mas que quisiera aprovechar la situación, no me gustaba que los demás cedieran a mis caprichos con los poderes de otros si los míos eran mejores y mas efectivos, me divertían aun mas, porque en parte les dejaba algo de voluntad, que hicieran lo que en el fondo de verdad quisieran hacer.
-Lo siento preciosa, pero el juego se acabo.
Separe sus manos de mi cuerpo y me gire para verla de frente, sople en su cara y de inmediato parpadeo un par de veces volviendo en si, se alejo de mi tacto como si mis manos la quemaran, tenia que admitir que los Naga y Gorgonas hacían muy buen trabajo hipnotizando a humanos de maneras muy sutiles, pero me desagradaba que lo usaran cerca de mi, era mas que irritante.
+Camila+
Podía sentir como flotaba después de leer aquellas palabras, mi cuerpo cosquilleaba por todas partes, un calor crecía en mi vientre bajo y entre mis piernas, vi a Damián aparecer, con solo verlo las palmas de mis manos picaban por tocarlo y mi mente me hacia malas jugadas pensando que habría detrás de esa ropa costosa y elegante, me deje llevar por mis instintos, su tacto fue tan placentero para mi que no dude en querer llevarlo hasta mi cama, solo sentí la suavidad de mi colchón y de nuevo el calor me invadía pensando las mil maneras que el tendría de hacerme sentir un placer increíble, sin embargo solo sentí un vacío, porque había cerrado los ojos esperando por alguien que nunca llego, así que levante a buscarlo, era curioso que sintiera tanto deseo por alguien de quién apenas sabia lo que hacia y su nombre, ni siquiera me había dicho su edad exacta. Cuando llegue a su lado sentí su cálido aliento en mi rostro y la realidad me golpeo, estaba a punto de cometer una estupidez, lanzarme a los brazos de este desconocido no era buena idea, yo no era así, no estaba tan desesperada, apenas me había divorciado, no estoy diciendo que el sexo con mi ex esposo haya sido malo, es solo que con el todo era monótono y además con limite de tiempo, porque debía descansar para irse temprano nuevamente.
-¿Que paso?
-¿Que paso?- el levanta el libro en su mano- esto fue lo que paso, no voy a estar cuidándote todo el tiempo ¿sabes?
-No entiendo
Paso su mano por su cabello desordenándolo un poco dándole un aire de modelo sexy, me sonroje un poco y se notaba en mi rostro lo que le valió a el una media sonrisa pero volvió al tema en cuestión, respiro profundo y hablo mas tranquilo.
-Camila, deberías cuidarte un poco mas, el tipo que te dio esto no es humano.
Lo.. lo siento, yo solo recuerdo que empecé a leer y el resto es borroso, solo recuerdo calor, mucho calor.
-Ya se te pasara.
No era del todo cierto, también recuerdo querer arrancar su ropa para curiosear si de verdad el era la montaña de músculos que se decía por ahí, seria una lastima que me quedara con la duda, así que con una de mis manos temblorosas quise que soltara el libro, el solo alzo una ceja como preguntándose que estaba haciendo; también yo pesaba que estaba volviéndome loca, pero en parte no quería desaprovechar la oportunidad, el era algo perverso que probar y en realidad si tenia necesidades que requerían ser cubiertas.
-¿Que se supone que haces pequeña?
Esbozo una media sonrisa, pero era muy obvio a donde quería dirigir esta inesperada visita, pero en lugar de llevar las cosas hasta mi habitación abandono el libro en el sofá mas grande, yo camine de espaladas hasta toparme con la encimera de la cocina que estaba a unos pasos de la sala, me tomo de la cintura y me subió a esta, mi bata de baño se abrió de la parte baja mostrándole a Damián mi lencería de color n***o, relamió su labio inferior antes de hablar.
-¿Estas segura de esto?
-No lo se, pero quiero averiguarlo.
Coloco su enorme cuerpo entre mis piernas y acerco sus labios lentamente a los míos, hasta que se juntaron en un beso intenso, aprovecho mi prenda para pasar sus manos bajo la bata y tirar de mi ropa interior, estaba tan perdida en la sensación de sus labios que no note cuando me la quito y prosiguió a acariciar mis piernas antes de separarnos a tomar aire.
-Pequeña, no creo que vayas a dormir esta noche- me sonroje de inmediato- no te vas a arrepentir
Volvió a unir nuestros labios en un beso, pero esta vez fue mas salvaje, sus cálidas manos acariciaban mis piernas, el calor en mi cuerpo volvía, pero este era aun mas placentero, desato el nudo de mi bata dejándola caer a mis espaldas, el aire rozo mi cuerpo desnudo y erizo mi piel por completo, quizás el tenia razón, nunca iba olvidar esta noche.