Hoy era miércoles por la tarde, a esta hora Camila salía de su oficina para ir a la cafetería mas cercana por su bebida y regresaba lo mas pronto posible, ya que la editorial estaba en su mejor momento, pero ella no. Mientras tanto Damián ya no podía postergar su cita con ella, debía mostrarle el contrato que tenia preparado ahora que era débil de sentimientos, bien sabia que los humanos eran vulnerables en cuanto rupturas amorosas y hacían cualquier locura para evitar el dolor.
+Damián+
Solo había pasado una semana desde que vigilo a esta chica y ya sabia su rutina, aun que era joven y tímida, en su trabajo era todo lo contrario, se veía inteligente, una mujer de carácter, podría decirse que me agradaba, pero no estaba aquí para socializar; muchas chicas en esta cafetería me llamaban a mis espaldas Dios griego, lo tome como cumplido, la complexión del cuerpo que había elegido hace 80 años para mezclarme con los demás seguía intacto, no tenia registros de ningún tipo, así que era el cuerpo perfecto y media 1.97 muy parecida a mi altura real, toda mi apariencia era una especie de anzuelo, conseguía lo que quería.
Tuve que usar algo de mi poder con ella, estaba muy concentrada en solo tomar su café y volver a su escritorio, toque levemente su cuerpo con mi codo y quedo como en un transe, olvidando momentáneamente que era lo que estaba haciendo en e lugar, debía hacerla reaccionar o pensarían que estaba loca.
-Perdona, fue mi culpa tropezar contigo- trato de actuar lo mas natural y tranquilo que se me daba.
-¿Eh?- unas pocas gotas de café habían salpicado - no no, todo esta bien.
Note como miraba todo mi cuerpo de pies a cabeza hasta ruborizarse, hay vi mi oportunidad de llevarla a un lado del lugar donde tuviéramos un poco mas de privacidad, una de mis tantas habilidades es que cuando voy a mostrar un contrato, la gente al rededor solo ve a dos personas conversando, era mas cómo una ilusión, que si todos me vieran hacer este tipo de tratos no podría seguir ocultando quien soy.
-Camila ¿verdad?- ella abrió sus ojos demasiado, como expresando su sorpresa, por mi parte seguí con mi trabajo- si, se algo sobre ti.
-¿Además de mi nombre?
-Solo adivine, llevas en tu cuello un dije con ese nombre- miro para comprobar y dio un suspiro- pero, se mas que eso; se que tienes un hermoso corazón roto, yo podría ayudarte.
Miro su vaso de café frente a ella con tristeza en sus ojos, esto iba a ser demasiado fácil, estaba seguro que firmaría, pero no sabia en que iba a meterme cuando se tomo muy en serio un contrato como este, se tomo las moletas de preguntar hasta por las letras pequeñas y clausulas, yo solo iba a limitarle a decirle las partes importantes y que iba a recibir a cambio de ese pequeño deseo, personas como ellas no merecían ser castigadas por una tonteria como un deseo para sanar su corazón, solo que tenían que hacer lo que yo deseara en el momento que a mi se me antojara.
-Quiero ver si entendí bien- volvió a tomar la larga hoja en sus manos, como releyendo las palabras- no te estoy vendiendo mi alma.... pero, ¿estoy entregando mi voluntad a ti por tiempo indefinido?
-Exacto pequeña, harás lo que yo diga, cuando yo lo diga sin chistar, a cambio te daré lo que mas deseas, fama, fortuna, salud, venganza, lo que sea que tu corazón desee.
Saque un bolígrafo de mi bolsillo, pinche mi dedo sacando algo de sangre, al no ser completamente humano era mas negra que roja, firme con letras ilegibles para ella, aun no le convenía saber quien era yo, tomo el bolígrafo en su mano, pincho su dedo y justo antes que la punta tocara el papel, hizo una pregunta que nunca había escuchado antes.
-Pero... ¿y si no tengo un deseo aun? - en verdad estaba haciendo esa pregunta, ¿me toma por tonto?
-¿No querías dejar de sufrir por un amor del pasado?¿Ese es tu deseo no?- la observo intrigado, esto se iba a complicar.
-Eso era al principio, pero ahora veo que mi corazón sanara con el tiempo, que el destino me tiene preparado a alguien mucho mejor para mi, alguien que de verdad me valore-
Di una fuerte inhalación, no era la primera vez que escuchaba eso, pero si la primera que esa maldita filosofía me arruinaba un trabajo, así que hice lo necesario para que el acuerdo se cumpliera, pero iba a doler el costo. Respire profundamente para calmarme y no explotar en cólera, este trato se cerraría si o si.
-Bien, lo que se puede hacer en este caso es que si quieres tener un deseo en algún momento yo lo cumpliré, mientras tanto, estaré disponible para ti cuando tengas una duda sobre este contrato en blanco, solo di Infernum y en segundos estaré a tu lado.
+Camila lo pensó un buen rato mirando una y otra vez cada párrafo, en fin, se dijo a si misma, al fin y al cabo no era su alma, pero aun tenia dudas sobre el gran hombre frente a el, ¿seria una especie de demonio? probablemente, sal terminar de firmar el hombre mostro una sonrisa reluciente y metió en contrato en su saco, saludo de mano a Damián, su mano no era cálida, estaba ardiendo, como si tuviera fiebre, pero se miraba de lo mas fresco, como si acabara de salir de la ducha.
-Un gusto hacer negocios contigo Camila.
Damián pensó que había hecho un buen trabajo, pero olvido que no era el único que podía salir y entrar del infierno a placer, alguien lo asechaba con misteriosas intenciones, y la clave seria esta chica que lo hizo durar tanto tiempo bajo la ilusión para firmar un contrato tan sencillo de voluntad, los contratos de alma duraban un poco menos; ahora no solo iba a estar bajo la mira del diablo, también la de algo mas.