+Camila+
No sabia que iba a desear aun, tenia muchas cosas en la mente en ese momento, procesar que este tipo mitad genio o demonio me ofreciera un trato así era demasiado abrumador, al principio pensé en Adam, en olvidarlo, borrarlo para siempre de mi vida; pero lo que aprendí de cada novela o libro que he leído, es que este con cada caída obtienes experiencia, con cosas así, me demuestra que Adam no me amaba en realidad, que solo fui una felicidad momentánea, porque no dudo en darme el divorcio por si una aventura se atravesaba en su camino, aun dolía pero era necesario; ¿dinero? en realidad no me hacia falta, ganaba de sobra con el puesto que tenia, ¿amor? ese llegaría en el momento adecuado, ¿poder? el poder ¿de que? mi vida estaba bien como estaba, no entiendo como es que me deje llevar por ese maldito hombre y su estúpido contrato.
-¿Cam?- mi secretaria Alice asomaba su cabeza por la puerta.
-¿Dime Alice?- pregunte mientras sobaba las cienes de mi cabeza maldiciéndome a mi misma por esta tonteria.
-Su...amm.... ex esposo esta preguntando por usted.
-¿QUE?- inmediatamente levante la vista- hazlo pasar.
Trate de verme lo mas normal posible, este día no podría ponerse mas extraño; Adam entro como si no hubiera pasado una semana desde que nos vimos por ultima vez, mostro su blanca sonrisa, al parecer forzada porque sus mejillas estaban tensas, se sentó delante de mi escritorio y espero a escuchar el clic de la puerta cuando Alice la cerro, fue cuando la sonrisa desapareció y lanzo unas fotos frente a mi.
-¿Quieres explicarme que demonios es esto?
Cuando las tome y vi atentamente vi que eran de la cafetería de hace unos momentos, ¿a caso Adam estaba espiándome? esto era el colmo, no conforme con separarnos para que el tuviera sus aventuras ¿se molesta porque hablo con un extraño? iba a decirle la verdad, que el estaba ofreciéndome un trato, pero al ver su cara roja de molesta no era necesario ser muy inteligente para saber de que iba esto.
-¿Que quiere que explique señor Tyler?- deje caer las fotos nuevamente en el escritorio.
-No me vengas con estupideces Camila, te veías con este tipo a mis espaldas ¿verdad?
Y ahí estaba la verdadera intención de venir a verme, no podía ser mas cínico que esto, tenia una lucha interna en mi mente por saber que haría con esto, si gritarle que era un imbécil o golpearlo por decirme golfa en pocas palabras, jamás le había sido infiel, incluso cuando salía solo con mis amigas, hombres e ofrecían a pagar mis tragos o invitarme a salir, pero siempre mostraba mi anillo de compromiso y los idiotas se retiraban como si tuviera una enfermedad contagiosa, respire profundamente y pensé claramente en mis respuestas.
-Mire señor Tyler, yo puedo hacer con mi vida lo que me venga en gana, porque soy una mujer SOLTERA, no necesito el permiso de nadie para tomar un café con quien sea.
Se levanto de golpe y dejo ir su puño contra mi bello escritorio, queriendo descargar sus celos y furia contra el, la verdad dolía, pero todo esto era culpa suya, que yo no haya alejado a este hombre cuando apareció frente a mi, eso y que su presencia me había congelado hasta la respiración.
-Por eso aceptaste el divorcio tan fácil ¿no? ¿para cambiarme por este monstruo?-
Tuve que parpadear varias veces para analizar las palabras que el había usado, lo llamo monstruo, ¿Adam sabia lo que este tipo era? pero regrese a pensar que quizás lo dijo por enojo tomando en cuenta la altura de el a comparación de la mía, así que seguí respondiendo tranquilamente a sus estúpidos celos.
-No es un monstruo, de hecho fue muy amable...
Me dio la espalda tomándose del cabello como si quisiera arrancarlo, pero volvió su vista a mi, se acerco a mi escritorio para apoyar las manos en el, el Adam que conocía no era este, pareciera que no había dormido en días, que alguien lo ha estado molestando y no encuentra la forma de librarse de la molestia, pero me vio directamente a los sacando todo lo que sabia.
-Claro que es un maldito monstruo Camila, tu nuevo amiguito es nada mas y nada menos que el desgraciado jefe de la mafia ítalo-americana- iba a reírme, pero el no pareció estar mintiendo y siguió hablando- es Damián Dagger, Camila, no se como lo hace, pero la mayoría sabe en que esta este tipo, pero la maldita policía simplemente no sabe nada de el, estaría en la lista de los mas buscados pero no hay absolutamente nada sobre el, ni siquiera un registro de su nacimiento, es tu puto fantasma, ten mas cuidado la próxima vez que lo veas.
No me dejo hablar cuando solo salió de mi oficina, como endemoniado, ahora que recuerdo, en todo el tiempo que estuvo platicando conmigo no lo vi parpadear ni una vez eso fue extraño, pero me había dejado intrigada, viendo las fotos de este hombre.... Damián Dagger, un mafioso muy poderoso, sin ningún tipo de registro, ¿Cómo es que Adam sabe tanto de el? Removió la curiosidad en mi interior, ahora era justo que yo investigara mas sobre el, era quien había firmado uno de sus contactos, y juro por mi vida que descubriré quien o que eres Dagger....
Estaba decidida a saber a quién estaba entregando mi voluntad por un deseo que aun no pedía, respire varias veces mas antes de soltar esa palabra que traería a Damián a mi presencia, por algún motivo arregle mi atuendo antes de llamarlo, su presencia me pondría nerviosa seguro, ya con mi mente algo despejada y preparada para el interrogatorio lo llame esperando que fuera completamente honesto conmigo...
-Infernum.
Mi oficina se envolvió en un calor abrazador, las luces empezaron a parpadear y el suelo vibro, un humo gris apareció de la nada y creció hasta formar un cuerpo, Damián Dagger estaba en mi oficina, como lo había prometido.
-Hola Camila, ¿Lista para tu deseo?