Supongo que llegaría la parte más difícil de creer. Aída había regresado. Y con regresar me refiero a mensajes sin parar. Esa mañana desperté, sabía que tenía un día lleno así que solo hice todo rápido. Ducha, dientes, cremas y mi ropa al cuerpo. En cuestión de minutos estaba listo, llamé a los chicos cada uno a sus puertas y les avisé que era momento de despertar e ir a clases. Medio dormidos hicieron caso y salieron de sus habitaciones, poco a poco cada uno se fue alistando mientras yo preparaba el desayuno. Un poco de sándwich para cada uno; manzanas y duraznos para llevar y un vaso de naranja. Algo rápido, sencillo y sabroso. Se sentaron en la mesa con silencio, Avril aún no tenía fuerza para abrir los ojos y casi caía al plato del sueño. Álvaro por su parte se reía de su he

