4 AÑOS AÚN MÁS TARDE La peor parte del abandono de Aída fue criar a Avril. Muchas veces tenía preguntas que yo ni entendía. Primero fue su mestruación, sabía lo que era a la ligera, pero mucho más allá no tenía ni idea. Tuve que correr por toallas sanitarias a las 3am cuando ni siquiera sabía lo que eran. Pastillas para dolor, compresas y dulces. Ella realmente se ponía mal, eran los peores días. Por suerte Álvaro le tenía paciencia y pasaba horas y horas con ella con tal de distraerla. Sentía dolor, náuseas, mareos. Todo ese mundo era nuevo y complicado tanto para Álvaro como para mí. No sentíamos lo que ella sentía y solo estábamos de éste lado intentando comprender lo que pasaba. Esos días los pasaba en cama y lloraba muchísimo. Muchas veces le oí decir que extrañaba mucho a s

