17

1018 Words

Aquellas preguntas de Avril nunca faltaron. Se despertaba de madrugada llorando y con el alma en un hilo. Sabía todo lo que dolía y todo lo que era asimilar aquella información. Álvaro comprimía todo e intentaba ser fuerte, como un adulto. Pero lo veía venirse abajo siempre, así como también se aferraba a su celular esperando un mensaje de su madre con respuestas que aún no tenía. Él quería su versión; y quería sus respuestas. Al igual que yo, no entendía sus movimientos tan bruscos y sin pensamientos. Inclusive yo a mis 35 años y luego de leer aquella carta, me cuestioné si Aída amaba a sus hijos. Nuestros hijos. Pero hay decisiones y momentos que te llevan a la locura. La presión que sentimos sobre los hombros no hacen hacer huir sin mirar atrás y sin pensar en todas las consecuenci

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD