—¿Así que ella es Saori Pierce? —La mujer de cabello canoso y muy bien recogido me miró con los ojos entrecerrados.
—Sí, madame Cutie —respondió Jazmin en voz baja y con la cabeza gacha—. Aún no está entrenada, pero creo que sería perfecta para reemplazar a Hadassha.
—¿Te das cuenta de que si ella no es de su agrado podrías perder tu trabajo? —le preguntó aquella mujer con expresión impasible—. Eres una de mis mejores bailarinas. Es mejor no meterse en esto.
Oh, no... ¿No me iban a contratar?
—Confíe en mí, madame —intervino de nuevo Jazmin—. Saori estará lista a tiempo. Yo me encargaré de su entrenamiento.
¿Entrenamiento?
Después de las palabras de mi amiga, aquella mujer se me quedó viendo fijamente, como si intentara ver dentro de mi alma. Me analizaba, estudiando cada movimiento, cada gesto de mi confuso cuerpo y eso me aterraba. Finalmente, después de pensarlo por varios minutos, aquella señora suspiró y se levantó de su sillón de cuero. Me puse tensa cuando se acercó a mí y frunció el ceño.
Esta mujer me aterrorizaba... ¡¿En qué demonios me estaba metiendo?!
—Saori Pierce... Es un lindo nombre para una linda chica —levantó su mano y acarició suavemente mi cabello—. Jazmin…, no acostumbro a meterme en tus decisiones, pero creo que esto es mucha responsabilidad para ti sola. No va a ser nada fácil, ella no tiene ni idea de lo que conlleva estar en esa posición…
—No importa... —la interrumpí. Creía que era hora de que demostrara mis capacidades—. Estoy dispuesta a lo que sea siempre y cuando me paguen el dinero que necesito. Por favor, estoy desesperada, haré lo que sea.
Madame Cutie miró confundida a mi amiga y ella simplemente suspiró y le contó toda mi historia con lujo de detalles, pero no me molesté porque sabía que era necesario. Luego de todo eso, aquella mujer finalmente sonrió y volteó a mirarme como si de alguna forma me hubiese convertido en su nueva persona favorita.
—Ah, Saori… Tenemos mucho por hacer, pero... Si estás dispuesta a todo, yo misma te daré el dinero que necesitas —abrí los ojos sorprendida por aquellas palabras—. Aquí ganarás bien, solo tienes que convertirte en una chica más... complaciente.
—¿Complaciente? —pregunté con miedo—. ¿Algo así como una prostituta?
¡Eso jamás!
¿O sí?
Ambas, madame Cutie y Jazmin soltaron una carcajada fuerte, así que no pude evitar sentirme avergonzada por mis palabras.
—Oh, no, Saori —habló mi amiga con una sonrisa en sus labios—. Nosotras no somos prostitutas. Somos escorts; damas de compañía, pero no estamos obligadas a realizar favores sexuales si no queremos. Solo estamos como acompañantes, aunque si alguna de nosotras quisiera estar con su cliente puede hacerlo sin ningún problema, pero eso ya es decisión de nosotras, no de la empresa.
—La prostitución está prohibida, pequeña —aclaró madame Cutie—. Ninguna está obligada a hacer nada que no quiera. De igual manera, tú no estarás en el mismo nivel que las otras chicas, te educaremos para ir más allá. Ganarás mucho dinero si esto sale bien, pero no será un camino fácil, ¿estás dispuesta a correr el riesgo?
Me quedé en silencio unos segundos.
Realmente necesitaba el dinero, la libertad de mamá dependía de mí y si no era necesario acostarse con ningún desconocido..., creo que podría hacerlo.
—Sí. Por mi mamá seré capaz de todo —dije con convicción.
Las dos mujeres sonrieron satisfechas por mi respuesta y antes de que alguien pudiera decir más, la puerta se abrió y tres chicas entraron en la oficina.
—Chicas, sonrían... —Madame Cutie se giró hacia las demás—. Tenemos trabajo que hacer y solo contamos con dos meses —luego se volvió hacia mí y me miró de arriba abajo—. Saluden a su futura princesa.
Y ahí estaba esa palabra de nuevo... Princesa.
No sabía qué significaba, pero tampoco quería preguntar.
De todas formas…, ¿qué tanto podría cambiar en dos meses?
[...]
—¿Estás loca, Jazz? ¡No lo haré! —exclamé escandalizada por lo que me acababan de pedir—. No voy a posar desnuda.
Estábamos en medio de una sesión fotográfica desde la mañana y ya estaba atardeciendo. Estaba hambrienta, con sueño y dolor en todas partes.
¿Realmente eran necesarias todas estas fotos?
—No estás desnuda —se rió Jazmin—. Usas un traje de baño.
—Tres triángulos diminutos de tela —gruñí—. Si me muevo se me ve todo. ¡Jazz!
—Calma, te ves hermosa —mi amiga tomó mi mano y me llevó hacia la escenografía donde tomarían mis fotos—. Serás la mejor princesa de todas, de eso estoy segura.
Su emoción me hizo sonreír y me preocupó a partes iguales. Ya había estado cinco días en este plan y aún nadie me explicaba de qué se trataba esto de ser una princesa.
—Jazz, por favor... Dime algo sobre mi papel como "princesa" —hice un gesto con mis dedos—. Prometo no huir. Madame Cutie ya le dio el anticipo al abogado y no puedo escapar, solo... solo quiero algo de información.
—Bien, solo no te asustes. No te pasará nada malo —intentó tranquilizarme—. Estos últimos días, mientras estabas en tu cambio de look, sesiones de etiqueta, protocolo y fotografía, estuvieron observándote… Saori, eres exquisita, posees una belleza poco común entre las mujeres de este país. Te están evaluando para saber qué tipo de princesa serás.
—¿Hay diferentes tipos de princesas?
—En este negocio, sí —dijo ella rodando los ojos—. Mira, depende de lo que queramos mostrar. Existen princesas de la amabilidad, de la dulzura, de la belleza..., del sexo. Todo depende de lo que madame Cutie quiera vender.
—¿Vender? —pregunté alarmada—. ¿Me van a vender?
Lo sabía. Era demasiado bueno para ser verdad.
—No —negó con la cabeza y se rió levemente—. Al menos no de la forma que estás pensando. De alguna u otra forma, todas somos vendidas en este lugar, incluso al bailar, pero ya te explicamos, no tendrás sexo con alguien si no lo quieres.
—¿Tú también serás una princesa? —Desde hacía días había tenido esa duda.
—Oh, no... Al menos no de él, definitivamente no soy su tipo —su respuesta me hizo fruncir el ceño—. Él nos conoce a todas y ninguna aparte de Hadassha le interesaba... Es por eso que tienes que arrasar mañana.
—Espera... ¿Él? ¿Mañana? —pregunté confundida, eran muchas cosas para asimilar—. No estoy entendiendo, Jazz.
—Ya dije mucho. Lo único que puedo decirte es que mañana comenzarás a bailar con nosotras —informó con una sonrisa—. Ahora a trabajar... Madame Cutie nos matará si nos ve conversando. ¡Deslumbra a todos, Saori Pierce!
Jazmin sonrió con emoción, levantó ambos pulgares y se alejó del set de fotos para colocarse detrás del fotógrafo.
—Cuando quiera puede quitarse la bata, señorita Saori —informó el fotógrafo con una pequeña sonrisa.
La vergüenza regresó a mí de nuevo, por lo que tuve que respirar hondo y comencé a abrir mi bata blanca, dando vista de mí cuerpo cubierto únicamente por un diminuto traje de baño color rojo.
Pude darme cuenta de cómo todos comenzaron a murmurar, pero estaba decidida a ganarme mi puesto y más si eso me iba a dar un buen dinero, ya que realmente lo necesitaba.
No sabía en qué me estaba metiendo, pero si para tener un buen dinero debía convertirme en una princesa... Sería la mejor princesa de todas.