Alex parecía más ansioso de lo normal durante el camino hacia el aeropuerto, lo miré extrañada ya que se suponía que debía ser yo la que fuera un atado de nervios en ese momento, era yo la que dejaría el país tras una decepción amorosa, era yo la que había renunciado aun sueño y era yo la que había fracasado, sin embargo, era él el que tenía la cara descompuesta. Nos estacionamos y Alex me acompañó en todo momento para hacer el “check in”, dejé mi maleta para que la bajaran y luego nos fuimos a tomar un café. Alex no paraba de mirar su reloj ni de mover la cabeza para ambos lados, como si buscara algo o como si esperar algo. -¿Estas bien? -Si, solo que los aeropuertos me ponen nervioso, tanta gente yendo y viniendo- dijo con un tono no muy convencido, a lo cual claramente no le creí , y

