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1318 Words
Tras un largo en el parque de atracciones llegamos de nuevo a casa y me tire en la cama cansada. —¿Podemos hablar?—pregunto la voz de Emma. Me senté en mi cama y mire que Emma estaba en la puerta de mi habitación. —¿De que?—le pregunte molesta. Llevaba evitándoles desde que les dije que sabía que ellos no eran mis amigos porque mis padres les pago. —De nosotras—me dijo y le mire. —¿Hay un nosotras?—le pregunte molesta. Emma entro en la habitación y cerro la puerta para apoyarse en ella. —No hay un nosotros—le dije y ella me miro. —¿Puedes aunque sea escucharme?—me pregunto. —No—dije sin dudarlo, no tenía nada que decirme que me ayudara a perdonara o a que quisiera tener algo de nuevo con ellas, porque me habían hecho demasiado daño. Podía ser la reina del hielo y no demostrar que las cosas me importaban, pero lo hacían, me importaba el estar sola, el morir sola, ser recordada era mi primer objetivo pero no merecía la pena ser recordada sino tenías a alguien con quien compartirlo. —Nadia—me llamo y le mire. Pero de la misma forma, por mucho que quisiera tener amigos y parejas no se lo iba a poner nada fácil a nadie que me hiciera daño. —Tienes dos minutos—le dije y ella me miro. Emma se acerco y se sentó en mi casa para mirarme. —Es verdad que nos acercamos a ti porque tu padre nos pagaba—me aclaró y le mire molesta. —¿Cuanto?—le pregunte. Ella me miro impresionada por la pregunta y creo que con bastante miedo de responder. —¿Cuándo os pagaba u os paga?—le volví a preguntar. —25 dólares el día—me dijo y le mire impresionada. No sabía si estaba dolida por solo valer 25 euros al día o porque mi padre desperdiciara el dinero en eso y no por ejemplo en comprarme un perro o un nuevo ordenador, o unas vacaciones en el caribe. —Hace años que no me pagan—comento Emma. —¿Y eso que importa?—le pregunte molesta—Os han dado dinero por ser mi amiga, eso es lo más doloroso del mundo, te hace sentir que no tienes valor—le reclame. Emma me miro. —Eras una niña irritante e insoportable—me dijo y la mire molesta, bastante—Nadie quería ser tu amiga porque dabas demasiado miedo, todos creían que eras una loca asesina en serie—comento y la mire cada vez más molesta—Pero en realidad, eres un encanto—me dijo y la mire. —No me hagas reír—le dije y ella me miro. —Nadia—se quejo y la mire—Puede que todo haya empezado como una mentira pero he terminando queriéndote, eres  una amiga leal que da todo por sus amigas por la que mataría—me dijo y le mire. —Si eso es verdad ¿Por que no me lo has contado antes?—le pregunte molesta. Emma me miro sorprendida e intentando mantener la calma. —Porque no te quería perder—me dijo. Le mire. —Muy egoísta de tu parte—le dije y ella me miro. —Puedes decirme egoísta o lo que mierdas quieras pero sabes perfectamente que por muy leal que seas antes de leal, eres rencorosa—me dijo y le mire. —Pensaba que tenias que volver a ganar mi amistad, no insultarme—le dije y ella me miro. —Por dios—me dijo quejándose—Nadia, todos tenemos cosas buenas y cosas malas, y tus cosas malas son tu arrogancia y tu rencor, son lo peor del mundo, aguantar que te creas la mejor o que al hacer algo no lo perdones en meses, es doloroso—me dijo y le mire—Y en ocasiones, por mal que parezca, es mejor tu amistad con mentiras a otra cosa—me dijo y le mire. —Odio las mentiras—le dije y ella me miro. —Lo se—me dijo y le mire, no dije nada, simplemente mire y espere a ver que hacía ella para tomar mis decisiones—Me arrepiento de como te has enterado, me hubiera gustado tener tazas de chocolate y hablarlo pero las cosas se han dado a ti—me dijo y le mire. —Vale—dije esperando que se callara. —Te quiero, eres lo mejor que me ha pasado en mi vida como amiga y no te quiero perder, solo te he dado unos días para que lo asumieras pero creo que ya ha pasado el tiempo requerido y podemos hablar y volver a ser amigas—me dijo. La mire. —Que gran conversación—le dije. Emma me miro molesta. —Perdón—le dije y ella me miro sorprendida—Todo lo que esta pasando en este viaje, me esta saturando, más de lo que yo esperaba—le avise y ella sin dudarlo me abrazo. Al principio no le abrace, me quede quieta pero termine pasando mis brazos por su cuello, pegando nuestros cuerpos y abrazándonos con fuerza. No voy a negarlo, necesitaba a mi amiga, necesitaba el apoyo que daba una amistad e incluso entendía porque estaba demasiado fría o como una idiota, ya que yo me lo había ganado porque había sido un poco bruja nuestros últimos días en Sydney, para ser sincera el ultimo año me había comportado como una niña pequeña e idiota. No tenía excusa, es verdad que últimamente estaba pasando por la peor racha de mi vida, estaba mal y por eso me comportaba como una maldita idiota, pero no era justificación, debía haber buscado una solución para no pagarlo con los demás, ahora me doy cuenta pero no se puede cambiar el pasado ¿no? Bueno si alguien tiene una maquina del tiempo que me la de y lo soluciono. —Te voy a dar una oportunidad—le dije y ella se separo de mi para mirarme. —Bien—me dijo y me miro—Ahora como amigas de nuevo ¿Qué vas ha hacer con Jayden?—me pregunto. La mire molesta. —¿Solo me has pedido perdón para cotillear?—le pregunte molesta. Emma me miro ofendida. —No—me dijo y la mire—Voy a ser sincera, eso me a impulsado ha acelerar el día que quería solucionarlo, cotilla siempre pero lo iba ha hacer de todas formas—me explico. La mire. —Voy a permitirlo—le avise y ella me miro. —Pero dime—se quejo. —No voy ha hablar de lo del beso porque no creo que sea necesario, es una tontería hablar de ello—le dije y ella me miro—Por lo que no va dejarme, así que hare que rompa conmigo—le dije y ella me miro. —¿Sabes que no será nada fácil?—me pregunto y le mire. —¿A que te refieres?—le pregunte. —Jayden es quizás las persona que más se parece a ti, por lo que sabrá tu plan y no te lo va poner tan fácil—me dijo. La mire. —Mierda—fue lo único que dije y me levante de la cama para mirar por la ventana poniendo mis manos en mis caderas. Emma tenía razón, Jayden era muy parecido a mi por lo que antes de incluso que lo hubiera pensado el ya habría tenido esa idea, ese posible plan mío en su cabeza y tendría mil formas de poder conmigo, mi plan y las mil cosas que hiciera.
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