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1719 Words
Narrado Jayden Nadia se fue a la zona de arriba y no pude evitar mirar como caminaba, siempre parecía dispuesta a pisar el mundo, sin que nada le afectara y no voy a negar que siempre me causo gran interés. Sobre todo porque no me pego al agarrarle de las piernas, creo que el cambio horario y el aire estadounidense le había afectado porque por menos me hubiera arrancado el pelo en casa. —Voy a dejar que os instaléis—dijo el profesor Smith. Era un hombre muy agradable y no era algo que esperara, para nadie es agradable encargarse de unos adolescentes que no eran nada de él, y lo había hecho con alegría y gran amabilidad cosa que me sorprendía y me gustaba en la misma forma. —Gracias por todo—le dije y me dio una tarjeta. —Mi numero, el de mi casa y mi mujer por si necesitáis algo—me dijo y asentí. El profesor se fue y nosotros nos fuimos a investigar la casa, Me deje caer en el sofá cansado. El vuelo había sido largo y algo intenso y eso que no había tenido que discutir mucho con Nadia pero a nada que tuviéramos que discutir ya me ponía nervioso. Cerré mis ojos y note como alguien se sentó a  mi lado pero no le hice caso, solo quería descansar un momento y descansar. —Debéis dejar que Nadia tenga una habitación con baño—comento Liam. No dije y ni siquiera abrí los ojos, no me importaba donde dormía si tenía una cama cómoda donde echarme. —¿Por que?—pregunto Dalton. Abrí mis ojos al notar su tono, que no era de preocupación porque hubiera una razón por la que s mejor amiga tuviera que tener la mejor habitación sino que estaba molesto. —¡Wow!—dije sorprendido. —No puedo explicarlo—comento Liam. Le mire, ¿Qué podría ser tan importante para que ella tuviera que tener esa habitación y encima no podía contarlo? —Con Nadia todos son misterioso—se quejo Emma. La mire. —Si pensáis así de vuestras amigas no me quiero imaginar como pensáis de vuestros enemigos— comento Noah. Mire a mi amigo que estaba a mi lado. Noah era bastante tranquilo y no solía hablar mucho pero decía cosas interesantes cuando hablaba y en esta estaba de acuerdo con él. Los tres amigos de Nadia se callaron, Skyler y Emma se quedaron calladas sentadas en el sofá mientras se miraban entre ellas y Dalton se quedo relajado apoyado en una pared pero en silencio sin que parezca que nada le importaba o le afectara. —No son sus amigos—dijo Liam y le mire. —¿Qué dices?—le pregunte sorprendido—Si están con ella—comente. Liam me miro, se puso nervioso por soltar eso pero no debía estarlo, no había dicho nada malo, bueno si pero supongo que no era una mentira. —Mi tío les paga para que sean sus amigos—comento Liam. Mire a Emma, ella era dulce y amable, nunca me imagine que estuviera con alguien porque le pagaran, no parecía de esas personas que usaran a la gente, Skyler si tenía más carácter y no iba a negar que de ella si me esperaba más que de Emma que usara a la gente pero se veía tan cercana a Nadia que no me imaginaba eso y Dalton, era quizás del que menos me lo imaginaba, era su mejor amigo, era esa persona que siempre le iba a recoger y quien siempre le defendía. —Hace meses que no aceptamos dinero por estar con ella—comento Emma. —¿Desde cuando?—pregunto Liam molesto—¿Desde que os dio la oportunidad de venir aquí o desde que ya no os importaba aguantarla porque dejo de salir?—dijo aún más molesto. —Liam—le llame. Él me miro molesto. —Tú calla—me dijo mi amigo y le mire sorprendido—No entendéis nada—comento Liam molesto. Le mire. —Pues explica—le dije. Mi amigo me miro. Se dejo caer en uno de los sillones, pero no dijo nada. Nadia era un tema complicado, sabía que antes Liam era una persona muy importante en la vida de Nadie pero paso algo por lo que ella se alejo de él, y estuvo muchos años sola, por lo que me extraño cuando hizo tres amigos, a Liam le dolía por mucho que el no lo dijera y en este momento se notaba mucho. Liam siempre ha sido mi amigo, nuestros padres son grandes amigos, pero hay cosas que ni a mi me cuenta. Se oyeron unos golpes fuera del salón pero nadie les hizo caso. —Dejémoslo—dijo Dalton y le mire—Nadie sabe lo que los otros saben o sienten, y dudo que alguien tenga ganas de compartirlo porque no somos amigos, así que vamos a terminar esto aquí—añadió. —Si, mejor—dijo Liam aún molesto. Dalton, Noah, Skyler y Emma se fueron a la zona de arriba a buscar habitaciones. —¿Me vas a explicar algo?—le pregunte a Liam. Él me miro. —Eres como mi hermano—me dijo y le mire. —Lo se—le interrumpí y me miro—Y para mi, tú también eres como mi hermano, por eso te pregunto—le dije. Liam me miro  paso su mano por su cara. —No es tan fácil contarte esto—comento Liam y le mire. —No me lo cuentes—le dije y él me miro impresionado—Dime que necesitas—comente. —No se si puedo pedirte...—empezó. —Liam—le interrumpí, y él me miro, note la preocupación y el estrés en la cara de Liam, y eso me hizo darme cuenta que el problema no era tan simple, que era algo bastante gordo—Pídeme lo que quieras—le dije claro y firme. Si hacía falta vendía todo lo que tuviera por él, Liam era quien estuvo conmigo cuando mi padre me abandono y era quien no me juzgo por nada en mi vida, quien simplemente me dejaba ser yo mismo y me aceptaba con todo, él era quien siempre había estado conmigo y su familia ayudo mucho a mi madre en sus peores momentos, le debía la vida. —Tú tienes el sueño liguero—me dijo y le mire. Era verdad, desde que mi padre se fue a la noche y que mi madre intentara quitarse la vida una noche de invierno, dormía de forma liguera para evitar que la gente que quisiera se fuera de mi lado y proteger a quienes quería, no podía dejar que la gente sufriera. —Necesito que la vigiles por la noche—añadió Liam. —¿A quien?—le pregunto. Me había perdido. —A Nadia—me dijo y le mire impresionado. —¿Le pasa algo en las noches?—le pregunte. Liam me miro molesto y entendí que el gran secreto que no me podía contar tenía que ver con esta petición. —No te lo puedo contar, yo cuando me duermo me cuesta despertar y a ti no, necesita que alguien la vigile sin preguntar, no puedo explicarlo solo te lo puedo pedir—me dijo. Le mire. —Lo haré—le dije sin decirlo. Él asintió en forma de gratitud. Me levante del sofá y salí del salón, aparte de mi maleta vi que Nadia se había dejado una de las suyas por lo que la cogí y subí al piso de arriba. Dalton, Emma y Skyler se habían cogido las habitaciones de la zona izquierda, así que sabía bien que Nadia estaba en el lado derecho. No entendía como si tan poco la aguantaban eran sus amigos, demasiado bien debía pagar el padre de Nadia y eso que no tenían mucho dinero. Me acerque a la habitación más cercana a la principal que supuse que era la de Nadia y tras dejar mi maleta en mi habitación y fui a la de Nadia, quien estaba colocando las cosas en el escritorio de forma metódica. —Lo sabía, aparte de controladora eres maniática—le dije. Ella me miro. Que la tuviera que cuidar no significaba que pudiera dejar de meterme con ella, nuestra relación era así y si la cambiaba las serían raras. —Largo—me dijo. Sin hacerle caso, entre a la habitación y deje la maleta en el centro de la habitación solo para molestarla. —Solo te he venido a traer esto—le dije y ella me miro. —Pues ya lo has hecho así que largo—me dijo y la mire. —También quiero hacer otra cosa—le dije y la mire atento. Estaba muy mona con ese chándal, Nadia era bastante bajita por lo que muy pocas cosas le hacían ver bien y la ropa deportiva era una de ellas, aunque no voy a negar que las mujeres en ropa deportiva era mi debilidad. —¿Que?—le pregunte molesta. La mire. —Vengo a hacer una tregua—le dije y ella puso cara de pocos amigos, con algo de asco en ella—Seré tu vecino de cuarto por lo que lo mejor es que nos llevemos bien—le dije. Ella me miro sorprendida. Quizás decirle que era quien tenía la habitación de alado no era lo mejor, pero no me gustaba la idea de que entrara con libertad en mi habitación cuando quisiera pensando que era la habitación de alguno de sus amigos. —¿Que?—me pregunto sorprendida. —Tus amigos han cogido las habitaciones del otro lado, no se la razón pero creo que no se han enterrado de donde estabas—le dije. Ella me miro. Eso si había sido demasiado cruel de mi parte, más sabiendo que sus amigos lo eran por interés pero ella no lo sabía por lo que debía actuar como si no supiera nada. —Vete por favor—me dijo algo más calmada. La mire, se veía mal por lo que decidí irme sin decir nada.
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